¿Porque debo orar?

En las “lecciones para la Vida” hemos compartido la historia de una madre criando a sus dos hijos mientras ellos van creciendo. Ella nos contaba: “Hay días que me parece que me voy a enloquecer”.

Si tienes niños pequeños en casa podrías estar pensando lo mismo.

Muchas mamás se sienten así.

Pero recuerda que tus hijos serán pequeños sólo por un poco de tiempo. Cuando te quieras acordar ya serán adultos. Pero mientras tanto, disfruta de los hermosos momentos que puedes tener con ellos, son un precioso regalo de Dios para ti y no puedes desperdiciar ni un minuto mientras los tienes bajo tu cuidado.

Hoy queremos pasar unos minutos hablando acerca de la oración. ¿Qué es la oración?, ¿por qué oramos?, ¿a quién le oramos?

La Biblia habla mucho de este tema.

Orar es comunicarnos con Dios, es hablar con Él.

Dios quiere que oremos. El apóstol Pablo escribió en Efesios 6: “Oren en todo tiempo. Presenten sus súplicas, recordándole sus necesidades y la de los cristianos en todas partes”.

Dios quiere tener compañerismo con nosotros los seres humanos. Cuando creó al primer hombre y a la primera mujer, nos dice la Biblia, Dios se paseaba en el huerto hablando con el hombre como lo hacen los amigos. Allí le dio instrucciones y le enseñó cosas al primer Ser Humano porque Dios ama la amistad. Pero el hombre y la mujer desobedecieron a Dios y esa amistad quedó cortada, se produjo una separación.

Pero el amor y el perdón de Dios son tan grandes que quiso restaurar esa relación Dios dice a través de su Palabra “¡Vengan y aclaremos las cosas! Por profunda que sea la mancha de sus pecados, yo puedo quitarla y dejarlos tan limpios como nieve recién caída. Si me dejan ayudarlos, que me obedezcan y yo los enriqueceré.

Pero si continúan volviéndome las espaldas y rehúsan escucharme, morirán a manos de sus enemigos; yo, el Señor lo he dicho” (Isaías 1:18).

Así, cuando el tiempo fue el indicado; Dios por medio de su Hijo Jesucristo vino al mundo para restablecer la comunión con el Ser Humano.

Uno de los nombres de Jesús es “Emmanuel” que significa “Dios con nosotros”.

Y como dice Romanos 5:11 ahora tenemos la maravillosa alegría del Señor en nuestras vidas, gracias a que Cristo murió por nuestros pecados y nos hizo sus amigos”.

¡¿No te parece maravilloso que Dios nuestro Creador quiera ser nuestro amigo?!

Ahora puedes comprender porqué Dios quiere que le oremos. ¡Es nuestro amigo!

Como amigos tenemos mucho para agradecerle.

Primero que nada, envió a Jesús a morir por nuestros pecados y así restablecer nuestra amistad con Él. Y en segundo lugar como ahora eres su amigo Él quiere que compartas tus sentimientos, tu gozo y tu dolor con Él. Quiere ayudarte con tus problemas. Desea que le cuentes de tus heridas más profundas y de tus frustraciones.

Él se ofrece a llevar tus cargas y caminar junto a ti cada día. Nos invita: “Vengan a mi los que estén cansados y afligidos y yo los haré descansar”.

Dios quiere, además enseñarnos cuando algo nos resulta tan difícil. En Santiago 1:5 leemos “El que desee saber lo que Dios espera de Él, pregúntele al Señor.

Él, con gusto le responderá, pues siempre está dispuesto a conceder sabiduría en abundancia a los que la soliciten. ¡Y la da sin reproche!.

Martín Lutero dijo: “Tengo tanto que hacer hoy que pasaré las tres primeras horas en oración porque un día sin oración es un día sin bendición, y una vida sin oración, es una vida sin poder”.

La oración es el acto de presentar todas nuestras necesidades, nuestras limitaciones y la de otros a nuestro Padre Celestial que todo lo sabe, nos comprende y nos cuida en el nombre de Jesucristo nuestro Salvador.

Jesucristo mismo hablando de la oración dijo a sus amigos en una ocasión:

“Pide y se te concederá, busca y hallarás y al que llama se le abrirá”.

Tal vez tú mi amiga nunca oraste a Dios. ¿Quisieras hacerlo conmigo?.

Digamos juntas:

“Querido Dios, gracias por crearme como soy y por querer ser mi amigo. Gracias te doy porque Jesucristo vino al mundo a morir por mis pecados y ahora puedo tener comunión contigo, y gozar de tu amistad. Gracias por la oración porque me permite hablar contigo.

Y gracias porque me escuchas y me respondes. Lo hago en el nombre de Jesús… Amén.”

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