Dios puede libertar al prisionero

Hace un tiempo en nuestro programa contamos una historia acerca de dos mujeres prisioneras con dos actitudes y puntos de vista bien diferentes. Aunque ambas estaban detrás de rejas, una de ellas miraba más allá de esas barras que estaban en la ventana y pudo ser inspirada por un hermoso cielo estrellado.
La otra prisionera solo podía ver las rejas o barras de hierro en la ventana. ¿Cuál piensas que era más feliz? ¡Por supuesto la que podía ver las estrellas más allá de las barras de hierro!

Cualquiera sean tus circunstancias, ya sea que estés en la prisión o si eres prisionera de tus propios temores y circunstancias, también puedes mirar y ver más allá de las rejas en tu vida y obtener real libertad… la libertad del alma. En las lecciones para el alma te ayudaremos a mirar más allá de cualquier limitación.

Así es mi amiga, la vida muchas veces transcurre de un modo cruel. Algunas de ustedes están en este mismo momento viviendo en la cárcel y desde allí nos han escrito. Otras nos han contado del sufrimiento que tienen por cargar con una terrible enfermedad y aún están aquellas que nos han confiado que tienen un esposo áspero y violento. Cualquiera sea la causa, son prisioneras, ¿no es así? Algo las tiene encerradas ya sea ante barras de metal, palabras ásperas de alguien, una enfermedad, una deuda de dinero, el alcohol y las drogas. También puedes ser prisionera del enojo y la amargura, de la falta de perdón. Si algo de todo esto u otra cosa controla tu vida entonces eres una prisionera. No tienes la libertad para ser la clase de mujer que Dios quiere que seas.

¿Quieres de verdad ser libre? Queremos decirte que puedes ser libre a pesar de que tus circunstancias no cambien. Si constantemente te sientes desesperada, sin fuerzas, depresiva, no eres una mujer libre. Estás atrapada entre las paredes de una prisión.

La Biblia nos dice que Jesús vino “par traer buenas nuevas a los pobres…consuelo a los quebrantados de corazón, anunciar libertad a los cautivos y a los presos que sean liberados (Isaías 61:1) ¡Que buena noticia! Jesús quiere libertarnos.

Mi amiga Jessica fue invitada para hablar en una reunión para mujeres en la cárcel. Le pidieron que contara acerca de sus prisioneros y cómo logró ser libre. Estaba tan contenta de poder hacerlo. Nos contó de los años en que estuvo entrando y saliendo de un hospital psiquiátrico a causa de sus severos problemas emocionales y depresiones. Intentó suicidarse varias veces. Como ves, su prisión eran sus emociones y cómo estas controlaban su pensamiento y su conducta. Pasó años viviendo sin fuerzas y sin esperanza. Pero ella añadió: “¡Ahora yo he sido libre!” Debo decir que a veces me desanimo y me compadezco de mi pero esos sentimientos ya no me controlan, porque mi atención está puesta en Jesucristo. Dios está en control de mi vida. Me ha dado paz y puedo enfrentar el futuro con esperanza y no con temor”.

Quiero que sepas que puedes gozar de esa misma libertad que te permite enfrentar el futuro con esperanza. Solo puedes venir a través de una relación con Jesucristo, el Hijo de Dios. Y la verdad de esa libertad se enseña en la Biblia, Jesús mismo lo dijo: “Y conocerás la verdad y la verdad te hará libre” (Juan 8:32)

¿De qué verdad se trata? Es el mensaje que cambiará tu vida y te dará libertad aún si tus circunstancias nunca cambien. ¡Es una buena noticia! Dios nos creo a ti y a mi con un propósito. Quiere tener comunión con nosotros y que nosotras ka tengamos con él. Pero en nuestro egoísmo hemos decidido y escogido vivir independientes de El. Hemos querido hacer lo que pensábamos era correcto pero a los ojos de Dios no lo era. Dios en su amor y misericordia ha provisto una manera para que le conozcamos.

La buena noticia es que Dios nos proveyó una manera a través de su Hijo Jesucristo que descendió a la tierra con cuerpo humano. El murió en la cruz para librarnos del pecado. A través de Su muerte se hizo posible que fuéramos libres del poder de Satanás que nos mantenía aprisionados.

El sufrimiento de Cristo y su obediencia a Su Padre Dios destruyó el poder del diablo. Jesús resucitó y tiene todo poder para socorrernos no importa en que situación estemos. El sabe lo que es la soledad y el aislamiento. Lo experimentó en la Cruz del Calvario. Jesús es el único que tiene todo poder para ayudarnos, consolar nuestros corazones quebrantados y darnos el poder para vivir una nueva vida. Es el único que puede hacerte libre. Libre del poder del pecado, libre para amar y perdonar a quienes te ofendieron e hicieron alguna vez. El te da libertad interior para que tengas esperanza y puedas comenzar a vivir una nueva vida aún si te encuentras entre las rejas de una prisión o en dolorosas circunstancias en las que te ha colocado la vida.

La Biblia nos dice que si una persona está en Cristo llega a ser una persona totalmente diferente. Deja de ser la de antes, ¡surge una nueva vida! (2 Cor. 5:17) ¡Que promesa para aquellos que creemos en Jesucristo y permitimos que nos ayude!

Nueva vida significa libertad. No quiere decir necesariamente que saldrás de la prisión o cambiaran tus circunstancias. Significa que si eres una creyente en Jesús desde este momento formas parte de la familia de Dios y puedes llamarle PADRE porque eres su hija. Con confianza puedes contarle como te sientes, cuáles son tus temores y penas y rogarle de Su gracia y fuerza para soportar todas las cosas. El Espíritu Santo de Dios entra a vivir en ti y ya no estás más sola.

La Biblia nos dice estas palabras tan reconfortantes: “Así que a los que pertenecen a Jesucristo ya no les espera ninguna condenación, porque el poder vivificador del Espíritu, poder que recibes a través de Jesucristo, los libera del círculo vicioso del pecado y de la muerte. Así que si el Espíritu Santo controla tu mente, hay vida y paz” (Romanos 8).

Y añade “Todos los que son guiados por el espíritu de Dios son sus hijos, ya no son más esclavos del temor. Como hijos participamos de sus tesoros y de su gloria, pero también debemos participar de sus sufrimientos”. Debemos mirar siempre a Jesús: El nos da la fuerza. Como el Apóstol Pablo digamos “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.

Oremos un momento juntas: Padre Dios, quiero tener esa libertad en mi vida. Quiero ser libre de todo lo que nos esclaviza, malos pensamientos o conductas inadecuadas. Creo en Cristo como mi Salvador y mi Libertador. Gracias por permitirme ser parte de tu familia. Ayúdame a vencer en todos mis malos momentos y ser guiada por Tu Espíritu. Amén.

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