Salmo 31

“Señor, solo en ti confío, líbrame pues tú eres el Dios que siempre
procede rectamente. Respóndeme pronto cuando a ti clamo;
inclina tu oído y escucha el susurro de mi súplica.
Se para mi la gran Roca que me protege de mis enemigos.
Sí Tu eres mi roca y mi fortaleza.
Sólo Tu tienes fuerzas suficientes,
En tus manos encomiendo mi espíritu.

Tu solo eres mi Dios; en tus manos están los días de mi vida.
Rescátame de quienes me persiguen implacables.
Que tu gracia brille sobre mí,
¡Sálvame tan solo por tu misericordia!

Bendito el Señor, porque me ha demostrado que su infaltable amor me protege
Como las murallas de una fortaleza!
El Señor protege a quienes le son leales. Alégrense pues, anímense, si confían en el Señor. Amén.

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