«Depresión»

«¿Por qué estás cansada, alma mía?»
1 marzo 2006
Editorial de Marzo 2006 – por Marli Spieker
1 marzo 2006

Una amiga nos escribió diciéndonos: “Honestamente no sabía lo que me estaba sucediendo. Siempre pensé que era una persona feliz, pero me di cuenta que cada día lloraba más y más. A veces no podía parar de hacerlo y sollozaba por horas. Estaba tan triste. A veces pensaba que se debía porque era una mujer soltera y deseaba casarme.
Una amiga nos escribió diciéndonos: “Honestamente no sabía lo que me estaba sucediendo. Siempre pensé que era una persona feliz, pero me di cuenta que cada día lloraba más y más. A veces no podía parar de hacerlo y sollozaba por horas. Estaba tan triste. A veces pensaba que se debía porque era una mujer soltera y deseaba casarme.

Cada vez que una amiga se casaba yo estaba feliz por ella, pero íntimamente sufría y lloraba. Al pasar el tiempo mi tristeza se tornó peor. Pronto, ya no era capaz de controlarme y aún lloraba en público o en el trabajo. Recuerdo que una amiga se casaba y yo debía tocar la música durante la ceremonia, lo hice pero fue demasiado difícil para mi. Lloré durante toda la ceremonia. Otra amiga me llevó aparte al terminar la boda y trató de ayudarme, pero me fue tan difícil controlar mi llanto. Me esforcé y traté pero me fue imposible liberarme de tanta tristeza. Aunque tenía mucho por lo cual agradecer, un buen trabajo y muchos amigos, comencé a pensar que nada cambiaría mi situación. Hacía tanto tiempo que estaba deprimida por lo cual pensé que solo la muerte daría alivio a mi sufrimiento. Pero ¿cómo me mataría a mi misma? Pensé en eso muchas veces. Sabía que necesitaba ayuda pero no recurría a ella. Me decía a mi misma, si me esforzaba lo suficiente, podría liberarme de tanta tristeza. Finalmente, por la insistencia de mi madre fui al doctor. Me hizo muchas preguntas entre otras si pensé en quitarme la vida y cuando le dije que si, él se acomodó en la silla y me dijo: usted tiene depresión clínica”.

¿Qué es la depresión? La depresión clínica es más que solo sentirse triste. Todos alguna vez estamos o nos sentimos tristes. Es normal y natural sentirnos tristes cuando nos suceden cosas malas en la vida. Pero la depresión es diferente. La depresión es el resultado de un evento desgraciado, penoso, tal como perder a un ser querido, un accidente grave o abuso físico o mental. Puede surgir repentinamente a causa de repetidos daños mentales o golpes físicos. La tristeza puede pasar pero la depresión permanece con la persona, llegando a ser una condición o problema médico de salud.

Hay cambios en las maneras que el cuerpo funciona. En el cerebro, sustancias químicas especiales que controlan el humor o ánimo de las personas pueden estar muy altos o bajos. Como resultado, una persona se pone triste, ansiosa y sin esperanza. Puede sentirse culpable, indigna y sin valor. Una persona con depresión clínica tiene dificultad para concentrarse o tomar decisiones. Puede tener dificultad para dormir o duerme demasiado. Puede haber una pérdida repentina de peso o al contrario ganar kilos de más. Un indicador fuerte de la depresión es que una persona por más que lo intente no puede salir por sus propios esfuerzos.

Creemos que será útil, que terminemos de leer la carta de nuestra amiga contándonos de su problema. Ella dice: “Cuando el doctor me diagnosticó depresión clínica tuve dos sentimientos a la vez: preocupación y alivio. Me preocupé y me interesé porque quería saber qué me diría el doctor ahora para ayudarme a sentir mejor. Y el alivio que sentí fue porque yo creía que me estaba volviendo loca y ahora sabía que había una legítima razón clínica para sentirme tan deprimida.
Como parte de mi tratamiento, fui a ver a un consejero, alguien entrenado para ayudar a las personas con problemas de este tipo. Aprendí a confiar en mi consejero quien me ayudó a identificar algunos de mis pensamientos y conductas negativas. Juntos pudimos cambiarlos al hablar de esos pensamientos y conductas. Tuve que comenzar tomando un medicamento que me ayudó a equilibrar las sustancias químicas en mi cerebro. Después de tomar la medicina que me indicó el médico realmente comencé a sentirme mejor. Tuve más control sobre mis emociones, ya no lloraba por cualquier motivo y aún comencé a sentirme feliz y con ganas de seguir viviendo. ¿Y sabes lo que también me ayudó con la depresión? Una dieta balanceada, buena y moderada en la alimentación y en hacer ejercicios, eso me ayudó mucho a tener mejor humor y disposición”.

Gracias a esta amiga que nos compartió su testimonio. Las personas de todas las razas, trasfondos culturales y edades pueden tener depresión, aunque parece que las mujeres la sufren más a menudo que los hombres. Las mujeres pueden experimentar depresión después de tener un bebé a causa de los cambios químicos y cansancio que se producen en su cuerpo, a esto se le llama depresión post parto. Puede ser suave o tan mala que impida a algunas mujeres aún levantarse de su cama.

Si constantemente te sientes triste puede ser que tengas depresión. ¡Es difícil de aceptar, pero hay esperanza! Hay tratamientos que te ayudarán así que nunca se te ocurra terminar con tu vida. Hay gente que podrá ayudarte, hay medicamentos que te ayudarán a sentirte mejor y así poder luchar con las dificultades de la vida.

Lo más importante mi amiga, no olvides que Dios te ama. Después de todo, El te hizo y eres su especial creación. Aunque te parezca que Dios está lejos cuando estás sufriendo, en realidad El está cerca. Hay unas frases en la Biblia que queremos compartirlas contigo, dicen así: Los ojos de Dios contemplan toda la tierra, para mostrar suponer a favor de los que le buscan. Y la siguiente nos dice: Echa toda tu ansiedad sobre Jesús porque El tiene cuidado de ti. (1 Pedro 5:7 y 2 Crónicas 16:9) Si hoy puedo hablarte es una prueba del cuidado y protección de Dios con mi vida y también lo puedo hacer contigo.

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