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Cuando era bien joven me gustaba jugar con los títeres. Tenía tan solo dos de ellos. Mi amiga también tenía algunos. Así es que nos juntábamos en casa. Por supuesto mi mamá era la única que concurría a este show y se divertía mucho viéndonos actuar a través de los personajes. Cuando ponía mi mano dentro del muñeco, éste cobraba vida. Mi mano le daba el movimiento para realizar la historia que había inventado. Después de la presentación sacaba mi mano del muñeco y lo guardaba. Sin mi mano el títere permanecía sin vida. Así sucede con nuestros cuerpos, necesitamos un apoyo para poder movernos, pero a diferencia del títere llevamos el control desde nuestro interior. Nuestro principal apoyo viene de nuestro esqueleto que actúa como una red de huesos a través de todo el cuerpo. Sin él no podríamos caminar, ni siquiera pararnos ni movernos. Nos podríamos comparar a un títere.

Los huesos en el esqueleto nos sirven de dos maneras. Nos sostienen y nos protegen. La columna vertebral nos permite ponernos derechos y con las piernas nos paramos y caminamos.
Los huesos de las costillas y del cráneo protegen órganos suaves y vitales, como el cerebro y el corazón. Otros cumplen con ambos propósitos. La columna vertebral sostiene todo el cuerpo y nos provee estabilidad como también protege la médula espinal y muchos nervios.
Aunque no nos acordemos muy a menudo de nuestro esqueleto siempre está sirviéndonos. Cada movimiento que hacemos involucra este complejo sistema de huesos. Cuando nacimos, teníamos 300 huesos pero al ir creciendo algunos se fusionaron dejándonos así alrededor de 206 al llegar a adultos.
El hueso más grande que tenemos es el que llamamos fémur y el más pequeño se encuentra en nuestro oído, llamado el hueso del estribo.

Otro hecho interesante del esqueleto humano es que hay diferencias entre los de los hombres y los de las mujeres. Por ejemplo las mujeres tenemos un ángulo diferente en nuestro codo. Esto permite que el brazo de la mujer se balancee pasando sus caderas. Las mujeres tenemos una pelvis y las caderas más grandes de modo que haya lugar suficiente para que se desarrolle, crezca y nazca un bebé.
Los hombres tienen sus brazos y piernas más largas y más gruesas. ¡Esto es maravilloso! Nuestras diferencias fueron diseñadas para ayudarnos con las tareas especiales de la vida y complementarnos en el trabajo que hacemos. Dios ha hecho a los hombres y a las mujeres y nos ha hecho diferentes para lograr cosas diferentes.
Aún al considerar la manera en que fueron diseñados nuestros cuerpos nos muestra que nos necesitamos unos a otros y que Dios nos hizo para que actuemos juntos y nos ayudemos.

¿Cómo se mueven los huesos de nuestro esqueleto y qué los une? Tenemos muchos músculos adheridos a los huesos. Cuando los músculos se contraen o se estiran, los huesos se mueven junto con ellos. Las articulaciones conectan los huesos entre si y son muy flexibles. Un buen ejemplo de articulación es la rodilla. Esta unión es como una bisagra en una puerta, va y viene. Otras uniones se mueven de lado a lado como los del cuello. El hombro es diferente al movimiento del cuello y de la rodilla. Nos permite doblar el brazo formando grandes círculos.
Nuestros huesos son huecos, por lo cual son fuertes y livianos. Dentro de la parte hueca se encuentra el tuétano o la médula. La médula sirve para muchos propósitos. Uno de los más importantes es la creación de células de sangre. Las células rojas de la sangre llevan el oxígeno al cuerpo y las células blancas nos defienden de las enfermedades. Como puedes ver los huesos nos proveen más que sostén. La sangre es creada en el centro de ellos. ¿No te parece que nuestros cuerpos son una maravillosa creación?

Ya que nuestro esqueleto es tan importante para nuestro bienestar, debemos cuidarlo mucho. ¿Cómo lo haremos? Como hemos visto el esqueleto se encuentra en el interior del cuerpo, así que no podemos cuidarlo como lo hacemos con los dientes al cepillarlos ni con nuestra piel al lavarla.

La clave para tener un esqueleto sano es comer buenos alimentos y hacer ejercicios moderados. De este modo mantenemos nuestro interior sano y cuando estamos sanas por dentro lo mostramos por fuera. La salud de nuestros huesos depende de lo que comemos…comer sano para tener huesos fuertes y sanos. Si lo que comemos no es saludable, nuestros huesos y la producción de sangre sufrirán y como consecuencia otras partes del cuerpo.
La vitamina D, el calcio y el fósforo son especialmente importantes para la salud de los huesos.

La vitamina D se encuentra en alimentos tales como: la manteca, la leche, la yema del huevo, en el pescado como ser en el atún, salmón y sardinas, en el hígado, en el aceite de hígado y de vegetales, vegetales de hojas verdes, avena y patata dulce. Cuando exponemos la piel al sol, se forma vitamina D por el cuerpo. Basta con pocos minutos al día para que nos haga bien y traiga beneficio al cuerpo. Si eres de piel muy blanca debes cuidarte a la hora de tomar sol pues te quemas más rápido.

El calcio se encuentra en muchos de los mismos alimentos: en la leche, en los productos derivados de la leche, en el salmón y en los vegetales de hojas verdes.
El fósforo se encuentra en la mayoría de los alimentos, pero especialmente en los lácteos, en los huevos, pescado, en la carne y en las aves, en los espárragos, el maíz, el ajo, las legumbres (chauchas), en las nueces y en los granos. Así que si comes productos derivados de la leche, carne magra y vegetales frescos desarrollarás huesos fuertes.

Debes saber que las mujeres tenemos algunas necesidades especiales cuando se trata de mantener un esqueleto sano. La hormona femenina llamada estrógeno es muy útil en depositar calcio en nuestros huesos. Cuando nos ponemos mayores y dejamos los años juveniles, el cuerpo produce cada vez menos estrógeno. Esto es especialmente cierto cuando una mujer está pasando por la menopausia y ya no tiene más su período menstrual. Con la pérdida de estrógeno, los huesos de la mujer se ponen más porosos y finos. Esto incrementa el riesgo de sufrir quebraduras. Este problema se conoce como la osteoporosis.

La pérdida de la densidad de los huesos puede suceder sin que una mujer lo note hasta que siente el dolor en la espalda, la pérdida de altura y una postura de encorvada. Es decir la columna se encorva, los huesos se quiebran con facilidad, especialmente en las caderas y en las muñecas.
Si la osteoporosis se descubre tempranamente puede ser tratada. Por eso es importante concurrir al centro de salud para consultar con tu médico especialmente si estás llegando a la menopausia. El médico podrá ordenarte que te hagan una densitometría para saber como están tus huesos.
La osteoporosis no puede ser detenida completamente pero sí mejorada si es que no fumas y haces ejercicios regularmente. Es importante también una alimentación sana para enlentecer el avance de la enfermedad.

Hay medicamentos accesibles que ayudan. Aún pequeños cambios pueden hacer la diferencia. A ninguna de nosotras nos gustaría experimentar el dolor de un hueso quebrado ni perder nuestra independencia. Si tienes cuidado de tu huesos te sostendrán durante toda tu vida.

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