«Dolores de parto y nacimiento»

Dios hizo tu cuerpo para que pudieras tener bebés, así es que tu cuerpo sabe como hacerlo. Si sabes y entiendes lo que está sucediendo durante un trabajo normal de parto te dará más confianza y te ayudará durante el maravilloso acto de dar a luz un bebé.

Cuando se acerca el momento del parto siempre es mejor si la espalda del bebé está hacia el frente de tu vientre así fácilmente pasará a través del canal de nacimiento. Si estás llegando al final del embarazo y la espalda del bebé está hacia la espina dorsal, puedes ayudarlo a darse vuelta usando la fuerza de gravedad al flotar o mover la espalda del bebé, que es la parte más pesada de su cuerpo para el frente. Durante las 6 últimas semanas de embarazo, duerme sobre tu costado en vez de hacerlo sobre tu espalda y al sentarte hazlo bien derecha en la silla. No lo hagas reclinada ni estirada sobre un sofá. Hay un ejercicio que puedes hacer colocando tus manos y rodillas sobre el piso de modo que la panza quede colgando hacia abajo y la gravedad te ayudará para que la espalda del bebé se de vuelta para el frente de tu vientre.
Esto hará que el proceso del nacimiento sea más fácil y más corto.

¿Cómo saber si estás en la primer etapa del trabajo de parto? Puede ser que experimentes algunas suaves contracciones semanas antes del alumbramiento. Estas generalmente se sienten sólo en la parte del frente de la barriga y no se trata del comienzo del verdadero trabajo de parto.
Las contracciones que llegan a ser más largas y fuertes y más cercanas son una señal que estás en la primera etapa. En la fase más temprana, el espacio entre las contracciones puede ser entre 15 y 20 minutos, pero puede ser más cercanas entre 4 a 6 minutos. Tendrás la sensación que estás entrando en al trabajo de parto.

Si te ocupas en algo que te mantenga distraída te ayudará a mantener la calma. Cosas tales como caminar, hablar con una amiga, escuchar música. No dejes de tomar agua. En algunas mujeres puede ser que la bolsa de agua que rodea al bebé se rompa y comience a perder líquido. Te sientes como si estuvieras mojada. El trabajo de parto comenzará pronto o dentro de las 24 horas.
Podrás usar una toallita o apósito pero nunca un tampón para no mojarte. Si las contracciones no comienzan en las próximas 24 horas visita a tu médico.
Ante cualquier otra complicación busca ayuda médica inmediata.

Si sucediera que el cordón umbilical bajara por el canal cuando se rompe la bolsa de las aguas y quedara apretado; el peligro es que no le pase sangre al bebé, y que no esté recibiendo suficiente oxígeno. Debes ver un médico enseguida.

¿Cuánto dura generalmente el trabajo de parto? A la mayoría de las mujeres les lleva entre 12 y 24 horas, con un promedio de 14 horas. Para las mujeres que ya han tenido partos antes, el tiempo puede ser menor, con un promedio de seis horas. Si las contracciones superan las veinticuatro horas debes consultar a tu médico.
Si tienes dolor de espalda te hará bien cambiar de posición, caminar, darte una ducha o un masaje en la espalda.

Durante el trabajo de parto el músculo uterino se dilata para agrandar el cuello del útero. Cuando las contracciones se ponen más fuertes y seguidas toda tu atención se fija en eso y lo único que deseas es que el bebé ya salga. Sin embargo debes descansar entre cada contracción.

A la siguiente etapa se la llama “transición”. El cuello del útero se abre lo suficiente como para que la cabeza del bebé pueda pasar. A esta altura ya te sientes cansada, insegura como queriendo abandonar el esfuerzo; pero el médico te anima que te esfuerces y que sigas con fuerzas. Las contracciones ahora ya son más rápidas y más largas y prácticamente no hay descanso entre una y otra.
Tienes dolores en tus caderas o temblor en tus piernas. Son síntomas normales durante la “transición”. Son los momentos más difíciles del trabajo de parto pero a su vez los más breves.

¿Cómo te das cuenta que has entrado a la segunda etapa del trabajo de parto?
El bebé se pone en la posición de nacimiento y sientes mucha presión abajo en tu vientre. Gradualmente o repentinamente sientes ganas de empujar con las contracciones como un deseo intenso de movilizar el intestino. Cuando sientes que se acerca una contracción, respira bien profundo para proveerle al bebé mucho oxígeno y sostiene aire 5 o 6 segundos y suéltalo. Debes tomar aire y soltarlo otra vez. Cuando pasa la contracción deja de empujar. Cuando el bebé haya atravesado todo el canal, aparece su cabeza.
¡Y entonces allí viene! Primero su cabeza luego su cara y los hombros. El resto de tu bebé se desliza fácilmente hacia fuera.

El bebé se ve un poco azul y cubierto con una sustancia blancuzca como una loción. Al nacer el médico lo sostiene cabeza para bajo de modo que los fluidos puedan drenar de su nariz y boca. Cuando comienza a respirar, su piel se torna de un color más normal. Luego se le corta el cordón umbilical que hasta ese momento lo mantenía unido a su mamá.

Seguidamente tendrás algunas contracciones más mientras despides la placenta. Luego el útero continuará contrayéndose para cerrar los vasos sanguíneos abiertos en el lugar donde la placenta estaba adherida. El médico te examinará para saber si el útero está firme y sin demasiado sangrado.
El masaje en la parte baja de la barriga ayuda a afirmar el útero. Seguramente recibirás una medicación para contraer el útero y evitar demasiado sangrado.

Los masajes y poner al bebé al pecho para que succione ayudará a que los órganos vuelvan a su normalidad. Pasarán varias semanas en que debas usar apósitos hasta acabar con las pérdidas y sanar completamente el útero.

Por lo que dice la Biblia en el Salmo 139 sabemos que Dios nos conoce desde el vientre de nuestra madre. Dios sabe de tu bebé desde que fue concebido y le ama desde el mismo comienzo de su vida. Saber eso debe darte confianza.

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