«Aprendiendo de los niños»

Si tienes un bebé en tu casa estoy segura que tienes mucho para disfrutar y asombrarte de las cosas que día a día está aprendiendo a hacer.
Alrededor de los diez a doce meses aprende a caminar pero realmente comienza a aprenderlo mucho antes. Cuando los ojos de un bebé comienzan a enfocarse en las cosas que están a su alrededor es desde ese momento que se está preparando para ver las que tiene cerca y a la distancia. Cuando juega con sus dedos de las manos y los pies va descubriendo como actúan juntos.
Luego de gatear y usar sus rodillas no pasará mucho tiempo en que se pondrá de pie. Es tan emocionante para él este descubrimiento que le lleva a levantar sus pequeños pies, dar unos pasos para luego caer e intentarlo nuevamente. Todas estas etapas importantes en el desarrollo del niño le conducen a aprender cómo caminar y luego correr en este mundo en el cual ha nacido.

Si has tenido la experiencia de aceptar a Jesús como tu Salvador recordarás que has nacido de nuevo espiritualmente hablando y estás desarrollándote así como lo hace un nuevo bebé.
Y no es necesario apresurarte para crecer y llegar a ser una Cristiana madura. Tienes mucho para aprender día a día un poco más. Y se necesita tiempo para crecer en la fe así como un niño la necesita física y mentalmente.

Tengo una amiga que aceptó a Jesús en su vida pero se sentía frustrada porque no sabía lo suficiente acerca de Jesús y de la Biblia. Estaba ansiosa por aprender. Como es madre y tiene su niño pequeño no le dio trabajo comprender lo que quise decirle. Le aconsejé que fuera de a poco, “primero, con tus ojos mira alrededor de ti y disfruta de las cosas hermosas de la creación. Valora las personas que te rodean y dale gracias a Dios por ellos. Tómate tu tiempo para apreciar todo lo que puedes hacer con tus manos y con tus pies. Pídele al Señor que te bendiga y te dé gozo mientas haces diferentes tareas. Comienza a leer la Biblia y no te preocupes si no entiendes todo lo que lees con el tiempo lo comprenderás mejor.

Y entonces comenzarás a crecer en tu vida espiritual cada día más y más. Algo que te será de mucha ayuda es encontrar una buena amiga cristiana en quien puedas confiar, que sepa más que tú de la Biblia y así juntas leerla y comentarla.
Si tienes una Iglesia Cristiana genuina te hará bien asistir al grupo de estudio Bíblico y oración. Toma tiempo para aprender, pregunta lo qued no sabes, ora y pídele a Dios que te guíe.

Cuando un niño está aprendiendo a caminar son muchas las veces que se cae. A veces se da golpes fuertes y llora otras no tanto pero no se da por vencido, lo intenta nuevamente. Estira su mano para tomar la de su madre o algo que le ayude a ponerse de pie vuelve a dar algunos pasos.
Esta es una lección muy importante y gráfica porque nos anima a nosotras a no darnos por vencidas cuando por alguna situación adversa de la vida caemos.

Hablé con una señora esta semana. Siendo bien joven había llegado a ser cristiana aceptando a Jesús en su vida.
Pasando el tiempo tomó decisiones muy erradas e incorrectas delante de Dios.
Se sintió avergonzada, dejó de ir a la Iglesia y dejó de tener compañerismo con otros cristianos.
Pensó que Dios la había abandonado.
Estaba muy triste ese día y no sabía que hacer. La vida llegó a ser vacía y sin significado para ella. Le dije que ser cristiana no significaba ser perfecta ya, sino como los bebés en esas caídas y levantadas o puestas de pie llegaría el día que viviría su vida espiritual con más madurez. Así como el niño tiende su mano hacia su madre por ayuda para levantarse; del mismo modo necesitamos alcanzar el favor de Dios pidiéndole que nos perdone y nos ayude a dar el próximo paso en nuestra vida y si fuere necesario comenzar de nuevo igualmente.

Como cristiana, debes saber que la vida está llenos de nuevos comienzos. La Biblia dice que las misericordias de Dios son nuevas cada mañana, esto es maravilloso y realmente es bueno saberlo. Mientras tengamos vida al abrir nuestros ojos cada mañana es como un nuevo comienzo porque es un nuevo día.

Hay un Salmo en la Biblia que fue escrito por un hombre que amaba a Dios quién pecó gravemente pero luego oró arrepentido pidiéndole a Dios que lo perdonara y limpiara.
Quiero leerte el Salmo 51 y dice así:
“Oh amoroso y bondadoso Dios, ¡ten misericordia!
Apiádate de mí y quítame la espantosa mancha de mi falta. ¡Lávame y purifícame de esta culpa!
¡Que vuelva yo a ser limpio! Porque reconozco mi vergonzosa acción; día y noche me persigue.
Es contra ti, sólo contra ti que pequé, que cometí este acto terrible. Tú lo viste todo y tu sentencia contra mi es justa… Lávame y seré más blanco que la nieve. No sigas con los ojos clavados en mis pecados, bórralos de tu vista. Crea en mi oh Dios un corazón limpio, lleno de pensamientos puros y deseos rectos.
No me deseches. No quites de mi tu Santo Espíritu.
Devuélveme el gozo de tu Salvación, y hazme dispuesto a obedecerte. Oh Dios mío sólo tu puedes rescatarme si lo haces cantaré de tu perdón, pues mis labios cobrarán libertad. Oh Dios ¡cuánto voy a alabarte!

Fue David quién escribió este Salmo acerca de los sentimientos de dolor y vergüenza por el pecado. Él quería que Dios le perdonara y le limpiara.
Ilustra lo que hemos estado diciendo acerca de caernos y levantarnos. Es que Dios nos hizo para que avancemos en la vida cada día, ¡no debemos quedarnos caídos!

David pedía “crea en mi oh Dios un corazón limpio. Esa es también mi oración.

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