Confianza, seguridad y gozo.

«Como el barro en las manos del alfarero»
29 mayo 2006
Soy única.
29 mayo 2006

¿Cuánto tiempo hace que no te ríes con ganas? ¿Ha pasado mucho tiempo? Te pido un momento para que pienses conmigo acerca de cuánto gozas de la vida. Podría ser que aquella terrible circunstancia en tu vida te quitó el gozo. En las lecciones para el alma aprenderemos como traer aquel gozo de nuevo a nuestras vidas.

Todas nosotras seguramente habremos pasado momentos frustrantes y nuestros sentimientos de pronto nos hicieron una mala jugada y terminamos sintiéndonos inútiles e insignificantes. Pareciera que todo en nuestra vida se derrumba.
Entonces es necesario ese momento a solas en un profundo encuentro contigo misma para recordarte para Dios eres especial y única.
Y en ese retiro contigo misma te das cuenta que no estas sola sino constantemente Dios está a tu lado.
Cuando miro mis fracasos me ayudan las palabras de la Biblia escritos por el Apóstol Pablo y me aferro a ellas “Estando convencida de esto; que el que en ti comenzó la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús” (Fil. 1:6). Dios es el que va perfeccionando nuestras vidas, y Él va a hacer lo mejor porque nos ama con un amor verdadero.
El primer paso es reconocer a Dios como nuestro Creador y confiar que lo que El hace siempre es lo mejor. La confianza produce paz en el alma. Cuando tenemos paz disfrutamos porque nuestra mente está tranquila y libre para gozar de personas y eventos que suceden a nuestro alrededor.
Cuánto más confiamos menos tememos.
Por supuesto es muy importante saber poner la confianza en la persona correcta.
Algunos no merecen nuestra confianza; de allí la necesidad de saber en quien confiar.
La Biblia, la Palabra de Dios nos ayuda con este tema. Un día hablando con sus discípulos Jesús los notó preocupados; entonces les habló así “No se preocupen ni sufran. Si confían en Dios confíen también en mi”(Juan 14:1). “Nunca estén afligidos ni temerosos” (Juan 14:27).

La confianza quita el temor. Cuando confiamos en Dios y en el amor de Jesús el temor disminuye porque su amor nos rodea y Él nos cuida. Aunque nos sucedan cosas malas y desagradables Dios está siempre presente y cuidándonos en medio del problema.
El Apóstol Pablo aprendió mucho de este tema a través del sufrimiento. No pudo siempre ejercer control sobre las situaciones que se daban en su vida. Por ser fiel a Dios y predicar el Evangelio terminó en la cárcel allí en Roma. Tú pensarás, qué injusto que fue Dios, con él pero Pablo no lo creía así. Estando en la cárcel escribió algunas de sus mejores cartas y hoy las leemos en la Biblia. Estando en la cárcel muchos soldados se convirtieron por la palabra de Pablo y llegaron a creer en Jesucristo.
Fíjate lo que expresó el mismo Apóstol. Él descubrió el secreto de ser feliz: “he aprendido a contentarme con lo que tengo” (Fil. 4:11) “He aprendido a estar satisfecho cualquiera sea mi circunstancia, con el estómago lleno o vacío, en abundancia o necesidad, con la ayuda de Cristo que me da fortaleza y poder puedo realizar cualquier cosa que Dios me pida realizar”.
En una de sus cartas escribió (2 Corintios 4:8,9 ; 16-18): “Estamos atribulados en todo, pero no angustiados; perplejos pero no desesperados, perseguidos pero no desesperados, abatidos, pero no destruidos… por tanto no desmayamos”.

¿Recuerdas el consejo que nos daba Sandra, de la que hablábamos en las lecciones para la vida? Ella nos decía que debíamos buscar algo bueno y positivo dentro de lo malo que estábamos enfrentando; porque siempre hay algo que es bueno y con un poquito ya nos ayuda a seguir. Esa es la experiencia de Sandra que enfrenta una discapacidad y además es hija adoptiva; la tuya puede ser otra bien diferente.
Quizás me digas, “si supieras que mi vida es bien difícil, he sido lastimada muchas veces. Ya no puedo confiar en nadie, no me puedo abrir a nadie, temo ser defraudada”. Pero hoy te desafiamos a confiar una vez más. Busca hacer amistades con quienes puedas hablar, reír, esto te hará una persona diferente. Pero por sobre todo aprende a confiar en Dios.
Algo que te hará mucho bien es leer un Salmo en la Biblia cada día y descubrirás la experiencia de personas que en medio de las pruebas confiaban en Dios, y Él les libraba.

Yo he descubierto que cuanto más tiempo pasas con Jesús a solas más fácil me es confiar en Él. Jesús es mi consolador, mi guía, me gusta pasar tiempo en oración con Él, contándole mis deseos y mis esperanzas y escuchando su voz de amor. En estos tiempos tan problemáticos y ruidosos nos hace bien escuchar su voz.
Tozer escribió lo siguiente:

Señor, enséñame a escuchar…
Los tiempos están tan ruidosos
Y mis oídos cansados
Con miles de sonidos estridentes
Que continuamente me asaltan
Dame el espíritu del niño Samuel
Cuando te dijo: “habla que tu siervo oye”

Permíteme oírte hablando a mi corazón
Que sea usado para el sonido de tu voz
Que tus tonos me sean familiares
Cuando los ruidos de la tierra mueran
Y el único sonido de la tierra será la música
De tu voz hablándome-amén.

Querida amiga, puede ser que tus circunstancias son tan difíciles que no te permitan sonreír. No dejes de confiar en el Señor, Él sabe poner paz en el centro de tu vida interior y sostenerte con su poder para que tengas nuevas fuerzas.

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