Editorial de Julio 2006

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Mis queridas socias:

Mientras estuve pensando en el enfoque de nuestra oración para este mes, vino a mi mente la frase de apertura de Salomón de su importante descripción de una mujer virtuosa en Proverbios 31: “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas” (Prov. 31:10). Este pasaje siempre me ha desafiado y me ha inspirado.

Muchos en nuestra generación han sido adoctrinados por los sutiles y no tan sutiles mensajes de los medios de comunicación que enfatizan valores bien diferentes de aquellos que se encuentran en Proverbios 31: valores como el humanismo, el hedonismo, la autosuficiencia y otros. La Dignidad y la pureza son conceptos extraños hoy en día. La postmodernidad los cataloga como obsoletos y de mentes estrechas. Pero de acuerdo a la Biblia, la fuerza interior, la pureza y la dignidad, nunca están fuera de moda. El verso 25 describe a esta mujer virtuosa como modista de alta costura: “Ella se viste con fuerza y honor”. La fuerza viene de las lecciones aprendidas en la adversidad y la dignidad, viene de su posición como hija de Rey.

Como ves; no importa en qué condición nos encontremos, nunca debemos olvidar que las mujeres fuimos creadas para ser princesas, hijas del Rey de Reyes. Fuimos creadas para ser más que conquistadoras, personas santas, monumentos de alabanza para Dios.

Mi corazón se duele por aquellas madres que crían a sus hijas con el riesgo que se les robe su pureza o que sus cuerpos y almas sean destruidos por hombres malvados. Estas madres necesitan sabiduría y fuerza para proteger a sus niñas y lograr mujeres “cuya estima sobrepase largamente a la de las piedras preciosas”. Que nunca permitan que su condición presente por negligencia, abuso o pobreza les lleve a negar su eterna y costosa posición comprada por la sangre de Cristo en el Calvario.

Mientras oramos por las mujeres para que se acojan a la pureza y a su dignidad dada por Dios durante este mes, hagámoslo fervientemente, creyendo que estas queridas mujeres a quienes servimos son altamente valoradas por Dios. Ellas también pueden ser hijas de la promesa. Oremos para que escuchen el mensaje de esperanza a través de Cristo y se vuelvan de las tinieblas a la luz. Oremos para que sean vestidas con la fuerza y dignidad de Dios. Cuando la vida misma conspire contra sus destinos puedan aprender a esconder sus almas al amparo de la Roca –Jesús.

Gracias por orar con nosotras querida amiga. Tus oraciones son vitales para restaurar el gozo y la dignidad en muchas vidas hoy. Que nuestro valor como mujeres y hombres intercesores sobrepase al valor de las joyas preciosas ante la vista de nuestro Padre Celestial también.

Con cariño,
Marli Spieker

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