Dando nuestros corazones a Dios

¿Sabes lo que la Biblia nos dice en Mateo 4:4?: «No solo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios». Hoy en nuestras lecciones para el alma reflexionemos acerca del amor y el cuidado de Dios para cada una de nosotras.

Permítanme contarles de una mujer llamada Marcia. Ella es una maravillosa mujer, casada, madre de tres adolescentes. Marcia también es una artista. Ella ha divertido a muchísimos niños y adultos en todo el Brasil, con su talento de contar historias y hacer dibujos animados. Toca la guitarra y tiene una hermosa voz y escribe sus propias canciones. También tiene una familia feliz. Tú dirás que Marcia es una mujer exitosa. Cuando la vi la última vez ella abrió su corazón a mí y me dijo: «Estoy cansada, estoy exhausta de servir a todos, trabajando como una loca para mantener a cada uno en mi familia feliz…Estoy tratando de ser buena…por más de veinte años estoy tratando de agradar a mis padres, esposo, a mis hijos, a Dios…Siento como si estuviera llevando una pesada carga…Cada uno espera el mundo de mi. Además estoy cansada de dar, servir, amar sin recibir nada en retorno….

Yo siento como si estuviera doblada sosteniendo una carga tan grande que la única cosa que yo puedo ver es el piso sucio mientras lucho con las demandas de cada día.

Luego con lágrimas corriendo por su rostro, ella dijo: «Estoy cansada, he llegado al final de mi misma». La miré, extendí mis brazos, la abracé y lloramos juntas. Aquí estaba yo con una mujer importante, hermosa y talentosa. Alguien que tenía todo pero al mismo tiempo le faltaba lo más importante que es la paz y el gozo. Yo he estado así antes, con mi propia vida. ¿No te ha pasado a ti también?. Quizás tu estés sintiéndote exactamente como mi amiga Marcia. Estas viviendo con una pesada carga de responsabilidades. La familia, la falta de dinero, de salud, un esposo exigente o quizás sin esposo, hijos…Sientes que tu trabajo nunca se termina….Siempre queda algo más por hacer…y cuando miras dentro de ti buscando algo, solo encuentras fracaso, temor e inseguridad. ¿Cuándo fue la última vez que experimentaste gozo en tu vida? ¿Cuándo fue la última vez que miraste al futuro con esperanza? Todos finalmente llegamos a este lugar en nuestras vidas: Heridas. Y mi amiga Marcia estaba mal herida. Pero debes saber que hay alguien que nos comprende. El sabe que lo que necesitamos no será encontrado en buenas obras, en seguir una buena religión, en pensamientos positivos, en personas…en nada más. El sabe que estás triste, cansada, vacía…

¿Cómo lo sabe? el lo sabe porque es Dios. El envió a su hijo Jesucristo a morir en la tierra. El soportó pobreza, enfermedad, rechazo, golpes, fue mal juzgado y se sintió agotado. El conoce tus luchas y quiere ayudarte trayéndote a un encuentro con El. Solo entonces tus necesidades serán satisfechas completa y permanentemente.

El hecho es que Dios es perfecto y nosotros no. Estamos lejos de ser perfectas, ¿no es así? Somos egoístas, gritamos a nuestros hijos, guardamos rencores, a veces odiamos a alguien, perdemos nuestra paciencia. Queremos vengarnos cuando alguien es injusto con nosotras… ¿Por qué es así? Hay una palabra para esta condición: la Biblia la llama pecado. El pecado nos separa de dios porque El es Santo y Perfecto y no puede morar en la presencia del pecado. Y nuestros pecados nos separan de toda fuente que puede proveernos ayuda.

Ahora, la Buena Nueva es que este mismo Dios nos ama. Es por eso que El escogió a su hijo Jesucristo para que muriera por nosotros en la cruz. Con su muerte pagó por nuestros pecados, por los pecados de toda la humanidad. Su muerte en aquella cruz nos dio la posibilidad de ser perdonados de todos nuestros pecados, aún cuando no lo merecíamos. Eso se llama GRACIA. Gracia es un regalo que no merecemos, es un presente. Y por su gracia El está invitándonos, te está invitando a ti a que vengas y dejes tu pesada carga a sus pies.

Recuerdo que mi amiga Marcia y yo leímos juntas la invitación de Jesús en el Evangelio de Mateo 11:28 que dice así: «Vengan a mi todos los que están cansados y afligidos y yo los haré descansar. Lleven mi yugo y aprendan de mí, que soy manso y humilde. Así hallarán descanso para el alma. Porque mi yugo es fácil de llevar y no es pesado» Marcia me miró y me dijo: «Eso es lo que yo necesito, descanso para mi alma». Y ella eligió aceptar el amor y el perdón de Dios.

Me pregunto, ¿qué harás tu hoy?… ¿Estás dispuesta a aceptar, a elegir a Cristo o rechazar su perfecto pago en la cruz por todos tus pecados?

Verás, aceptar el regalo de Dios involucra que admites la verdad acerca de ti misma, que tú fracasaste en cumplir en cumplir las normas de Dios y estás separada de El. Acepta el regalo de Dios que consiste en transferir la confianza que tienes en ti misma a Jesucristo. Escucha atentamente estas palabras de la Biblia: «Este es el amor verdadero amor. No es que nosotras hayamos amado a Dios, sino que El nos amó tanto que estuvo dispuesto a enviar a su único Hijo como sacrificio expiatorio (que es el verdadero pago) por nuestros pecados» 1ª de Juan 4:10 y también la Biblia dice en Juan 1:12 «Pero a todos los que le recibieron, a aquellos que creen en su nombre, les concedió el poder de convertirse en Hijos de Dios»

Mi querida amiga, espero que tú encuentres el descanso y el gozo para tu alma hoy. Ahora tu sabes a donde acudir: Jesucristo no es solo nuestro Salvador, el es también nuestro mejor amigo. No necesitas cargar con las pesadas cargas de responsabilidades y angustias por tus hijos, esposo y aún tus propias cargas tu sola. Tu debes hacer lo que El te invita a hacer hoy: «Vengan a mi todos los que están cansados y afligidos y yo los haré descansar…Aprendan de mi que soy manso y humilde. Y hallarán descanso para el alma, porque mi yugo es fácil de llevar y no es pesado». Si hiciste esta elección hoy me gustaría que me escribieras contándome de ti. Escríbenos, te contestaremos. Dios te bendiga.

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