Hechicería II

Recientemente estaba leyendo un periódico de noticias y llegué a una columna de anuncios. En esta columna la gente escribe para pedir consejos y recibe una respuesta de una personalidad muy conocida. No acostumbro leerla pero esta captó mi atención. Estaba redactada por una madre y decía así: “Odio al hombre con quién sale mi hija. Yo amo a mi hija y trato de respetar a su novio. Pero quiero encontrar un libro con hechizos para poder hechizarlos de modo que rompan su relación. ¿Sabe usted dónde puedo conseguir un libro con hechizos? Mi hija se peleó (a puñetazos) con este hombre en estos días y llegó a casa cubierta de moretones. Por favor dígame que puedo hacer.”

¿Quién no simpatizaría con esta mamá? ¿Quién no haría cualquier cosa por apartarla de esta clase de hombre que se atreve a golpearla?
Esta señora estaba dispuesta a todo, aún a la brujería con tal de ayudar a su hija.

¿Qué es la brujería? Estuvimos leyendo en un diccionario su definición y dice así “conjunto de prácticas de quienes creen tener pacto con el demonio o con espíritus malignos”. Y mirando la palabra hechicería dice lo siguiente: “arte y práctica de los hechizos. Acto mágico de hechizar. La hechicería comporta el dominio conciente de una técnica de manipulación de lo sobrenatural y su empleo con fines nocivos en especial el dominio de la voluntad ajena o el influjo en su destino”.
En otras palabras la brujería es cuando las personas usan medios espirituales que no son de Dios para controlar personas y circunstancias, para sus propios propósitos. Por ejemplo, la mamá que escribió la carta explicando que quería hacer un hechizo para separar a su hija de su novio abusivo, eso puede ser un buen motivo. Quería proteger a su hija, pero buscó hacerlo a través de la magia y el control. No dice nada que trató de hablar con su hija y tampoco de haber orado y haber pedido a Dios ayuda. Ella buscó una mala manera para terminar con una mala situación en la vida de su hija y eso no es correcto.

La definición para brujería o hechicería dice que lo mágico y los hechizos que se arrojan tienen su origen con el diablo. Quizás te preguntes ¿quién es el diablo? Aún algunos, ni creen que exista el diablo. Es otro nombre dado a Satanás. Satanás es el ser más maligno de la creación. Y está rodeado de muchos pequeños diablillos o demonios que trabajan con él. Dios lo creó antes que existiera este mundo. Como creación de Dios no comenzó siendo malo. Realmente era muy hermoso.
La Biblia nos dice que su nombre original era “Lucifer”. Era llamado el “ángel de luz y la estrella de la mañana”. Él servía a Dios, pero Satanás cometió un error fatal. Se enorgulleció y creyó que era mejor que Dios. La Biblia registra que Satán se levantó contra Dios diciendo; “Subiré al cielo y gobernaré a los ángeles. Treparé hasta lo más elevado del cielo y seré como el altísimo” (Isaías 14:13-14).
¡Qué deseo malo e imposible! Dios arrojó a Satán de los cielos a causa de su arrogancia y todos los ángeles que eran como él le siguieron.

Hoy día hay personas que tienen la misma actitud que Satanás. Tienen un anhelo lujurioso por el poder que no puede ser satisfecho. Buscan poder a través de medios mágicos. Encuentran satisfacción controlando y manipulando a las personas para su propio beneficio, mayormente por dinero.
La fuente de este poder es Satánico.

Las personas que experimentan con diferentes formas de brujería pueden al principio sentir que están en control. Disfrutan su nueva sensación de libertad y poder. Pero mientras crecen en su orgullo y codicia, las oscuras fuerzas involucradas en ayudarlos terminan manipulando y son consumidos.
Sólo Dios tiene el poder de liberar a esas personas una vez que ellos han renunciado a la oscuridad.

Aún otros recurren a la hechicería porque quieren ser aceptados, amados y tener control en sus vidas.
Una hechicera importante que más tarde llegó a ser cristiana, nos dijo que ella se involucró en la brujería haciendo hechizos, ejecutando rituales y pidiendo a los espíritus que habitaran en ella.
En sus tempranos 20 años, tuvo un novio que la dejó. No lo vio por meses. Se enojó tanto por esto que compró un libro sobre hechicería y allí leyó acerca de un hechizo que consistía en hacer una muñeca y requería un sacrificio de sangre que salpicó de su propia mano sobre la muñeca.
Horas más tarde se le cumplió el hechizo, su novio regresó después de meses de haberse alejado. Mirando para atrás, ella dice: “era bien inocente; yo no sabía que esto me conduciría a algo”.

Al descubrir que tenía acceso al poder, hizo hechizos para otros. Usaba la sangre de ellos o la suya propia. Nos dijo que nunca mató nada ni nadie para obtener sangre. Llenó su dormitorio con muñecas, velas y aún fabricó un altar. Podía llamar a los demonios. Pero luego notó que los demonios comenzaron a controlarla a ella. Nos dijo: “Mi cama se sacudía a través del piso, las luces se prendían y se apagaban. Oía voces horribles. Comenzaron a sucederme cosas malas y algo comenzó a controlarme”.
Estaba tan asustada que estuvo de acuerdo en ir a la Iglesia cuando una amiga la invitó. Aceptó a Jesús como su Salvador. Dios hizo un maravilloso cambio en su vida.

Ella nos dijo: “Sentí el gozo y la paz que estuve buscando para mi vida. Por primera vez dormí toda la noche. Dormí bien y en paz y desde entonces tengo paz en mi vida interior”.

¿Qué podemos aprender de todo esto? Podemos ver que la brujería cualquiera sea su forma nunca es de Dios y no es una manera de resolver nuestro problemas.
Dios nos muestra la manera correcta de manejar los problemas de la vida. La Biblia, la Palabra de Dios tiene sabios consejos para ayudarnos a salir adelante.

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