La adivina hechicera de Endor

«Salmo 91» (paráfrasis)
14 agosto 2006
Brujería I
14 agosto 2006

Hoy estamos hablando de la hechicería; no es tan fácil para nosotros hacerlo. Donde yo vivo oímos hablar cada vez más acerca de asuntos y personas tales como: adivinos de la suerte, médium, hechiceros y brujería. Los médiums son consultados cuando alguien desea saber el futuro o necesita resolver algún crimen. Cada revista que abro para leer y/o mirando la pantalla del televisor me encuentro con avisos de adivinos de la suerte y aquellos otros que pueden dar consejos espirituales. Las personas donde sea, están respondiendo a su naturaleza espiritual dada por Dios. En algunas culturas, la parte espiritual de la vida siempre ha sido reconocida. Pero en otros lugares, las personas han separado por mucho tiempo lo espiritual de lo físico pero ahora hay gente alrededor nuestro que demuestra su sed espiritual y busca satisfacerla. La pregunta es ¿A dónde iremos para satisfacer nuestra sed espiritual?

Lo primero que quiero decirte es que Dios nos creó a su imagen. La Biblia nos dice en Génesis (1:27) que Dios creó a las personas a su propia imagen; hombre y mujer los creó.
¿De qué manera somos hechos a la imagen de Dios?
Obviamente no somos exactamente como Dios porque Él no tiene cuerpo físico, pero sí tenemos la capacidad de reflejar su carácter en amor, paciencia, perdón, bondad y fidelidad.
Nos creó con deseos físicos, mentales, emocionales y espirituales. Nos creó para que gozáramos una relación espiritual satisfactoria con Él. Pero tristemente esa relación fue interrumpida cuando el primer hombre eligió desobedecerle y el pecado entró al mundo.
Pienso que si fuéremos honestos todos reconoceríamos que tenemos una naturaleza pecaminosa.
Todos podemos darnos cuenta cuando nos equivocamos.
Por eso te preguntamos ¿A dónde deberías ir para satisfacer tu sed espiritual?

Para ayudarnos a responder esta interrogante lo ilustraremos con dos historias de la Biblia. La primera la encontramos en el Antiguo testamento escrito antes de que Jesús viniera al mundo (1 Samuel capítulo 28).

Saúl fue un rey escogido por Dios para gobernar a su pueblo.
Samuel era el profeta que recientemente había fallecido.
Cuando Saúl tenía una batalla por delante normalmente consultaba con Samuel para recibir la guía divina antes de ir a la guerra. Saúl tenía mucho miedo en ese momento porque él no había obedecido las instrucciones de Dios en la última batalla y en este momento estaba enfrentando el poderoso ejército de los filisteos.

El relato dice así: “Y cuando vió Saúl el campamento de los filisteos tuvo miedo, y se turbó su corazón en gran manera.” (1 Samuel 28:5)

Un tiempo antes el Rey Saúl había emitido un decreto para prohibir todos los médium y adivinos que ejercían en el país como lo exigía la ley de Dios.
Frente a esta nueva batalla la Biblia nos dice que “Saúl consultó a Jehová, pero Dios no le respondió ni por sueños, ni por Urim ni por profetas. Entonces Saúl hizo algo que estaba en contra de la ley de Dios…”dijo a sus criados; busquen una mujer que tenga espíritu de adivinación para que yo vaya a ella y le pregunte que debo hacer.
Sus consejeros le respondieron: “hay una médium en Endor que tiene espíritu de adivinación”.
Entonces Saúl se disfrazó y se puso otros vestidos en vez de sus ropas reales y fue a ver a la mujer por la noche, acompañado con dos de sus hombres.
Él le dijo a la mujer: “necesito hablar con un hombre que ha muerto, ¿puedes llamar a su espíritu por mi?” Pero la mujer le respondió “¿Tú quieres que me maten? Bien sabes que Saúl ha echado de la tierra a todos los médium y adivinos ¿Por qué pues pones tropiezo a mi vida para hacerme morir?”
Entonces Saúl le juró por Jehová: “Vive Dios que ningún mal te vendrá por esto”.
Finalmente la mujer dijo: “Bien, ¿a quién te haré venir?”
Y él respondió: “hazme venir a Samuel”. Cuando la mujer vio a Samuel se enojó y dijo “¡Me has engañado, tú eres Saúl!”

La médium también se puso nerviosa. Ella gritó cuando vio a Samuel, el hombre de Dios. Ella sabía demasiado bien que los espíritus que generalmente contactaba eran traídos por el poder de Satanás o ella inventaba cosas.
Esta aparición era diferente y poderosa. A través del poder de Dios, Samuel apareció para decirle a Saúl su destino y ella pudo comprobar que estaba tratando con un poder más grande de los que había conocido antes.
Saúl le dijo a la mujer: “No temas ¿qué has visto?”
Y ella respondió: “He visto dioses que suben de la tierra”.
“¿Cuál es su forma?” y ella respondió: “Un anciano viene cubierto de un manto”. Saúl entonces entendió que era Samuel y humillando el rostro en tierra hizo una gran reverencia.
Samuel dijo a Saúl: “¿Por qué me has inquietado haciéndome venir?” y Saúl respondió: “Estoy muy angustiado, pues los filisteos pelean contra mi y Dios se ha apartado de mí y no me responde”.
Samuel entonces le dijo: Dios te ha hecho como dijo, pues Él ha quitado el reino de tu mano y lo ha dado a David. El Señor ha hecho esto porque tú no has obedecido sus instrucciones ni a su voz.
Dios entregará a Israel también contigo en manos de los filisteos y mañana estarás conmigo tú y tus hijos. Todo Israel será derrotado.”
Entonces Saúl cayó en tierra cuan grande era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel y quedó sin fuerzas.”

¿Qué nos enseña esta historia? Aunque Dios respondió a Saúl y le dijo lo que sucedería, ¿hizo lo correcto visitando a esta adivina? No, porque el quitó la brujería del país pero no la quitó de su corazón. Saúl estaba abrumado ante la vista del poderoso filisteo, por eso se volvió a lo oculto.
¿Cuándo te enfrentas con dificultades, o circunstancias aterradoras, a dónde recurres? ¿A quién vas por ayuda?

La segunda historia es del Nuevo testamento y puede ayudarnos a responder estas preguntas. Muestra claramente el poder de Dios. Esta historia se encuentra en Hechos capítulo 16. La vamos a leer directamente de la Biblia y veremos un incidente en el cual el Apóstol Pablo y Silas tuvieron que enfrentarse a una niña endemoniada (Hechos 16:16). “Un día en que nos dirigíamos al lugar donde acostumbrábamos orar, junto al río, nos salió al encuentro una joven esclava endemoniada que tenía la facultad de adivinar y les estaba proporcionando jugosas ganancias a sus amos con las adivinaciones.”

La joven empezó a seguirnos gritando a nuestras espaldas; Estos hombres son siervos de Dios que han venido a enseñarles cómo obtener el perdón de sus pecados. Esto se repitió varios días hasta que Pablo, muy molesto se volvió y le dijo al demonio que estaba en la joven: Te ordeno en el nombre de Jesucristo que salgas de esta joven. E instantáneamente el demonio obedeció. Pero como con la salida del demonio se desvanecieron las esperanzas de riqueza de los dueños de la esclava, estos tomaron a Pablo y lo llevaron ante los magistrados. El pueblo se agolpó contra Pablo y Silas y los jueces ordenaron que los desvistieran y los azotaran con varas…, al terminar el suplicio los arrojaron en prisión.
El carcelero los encerró en el calabozo de más adentro y les aprisionó los pies en el cepo.

Era ya media noche, Pablo y Silas todavía estaban orando y cantando himnos al Señor. Los demás prisioneros escuchaban. De pronto un gran terremoto sacudió los cimientos de la cárcel, las puertas se abrieron y las cadenas se soltaron.
El carcelero al despertar y al ver las puertas abiertas creyó que los prisioneros habían escapado y sacó la espada para matarse.
¡No lo hagas!- le gritó Pablo- ¡Todos estamos aquí!

Temblando de miedo el carcelero pidió que trajeran luz, corrió al calabozo y se tiró de rodillas ante Pablo y Silas.
Señores ¿qué tengo que hacer para salvarme? Preguntó luego de sacarlos.
Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu familia – le respondieron. El apóstol Pablo le predicó a toda la familia. Ellos creyeron en Jesucristo como su Salvador y luego se bautizaron.

Después prepararon un banquete; el carcelero lavó sus heridas y les invitaron a comer. Todos rebozaban de gozo porque habían creído en Dios.

Te pregunto otra vez: ¿Dónde deberíamos ir para satisfacer la sed espiritual? Esta historia nos da la respuesta: “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo”.
Si crees en Jesús quien vino para morir en la cruz; así como el carcelero y su familia lo hicieron no necesitarás jamás recurrir a médium ni adivinos para satisfacer tu sed espiritual. ¡Hazlo! – Cree en Él. Acéptalo en tu vida.
¡Que Dios te bendiga!

1 Comment

  1. Matilde Cedeño dice:

    yo me refería a un consejero espiritual

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.