Fiebre alta

Dando nuestro amor a Dios
4 septiembre 2006
Editorial de Setiembre 2006
4 septiembre 2006

La fiebre alta es una de las cosas más temibles que pueda suceder a nuestros hijos. Si la temperatura ha subido mucho, comenzamos a pensar qué mala enfermedad tendrá.
A menudo es una señal de infección. Se cree que la fiebre puede ayudar al cuerpo a luchar contra las infecciones poniendo las defensas naturales del cuerpo a trabajar.

A causa de esto algunos doctores ahora nos dicen que en una fiebre baja, menos de 38º, no necesita ser tratada con medicina. Si tu hijo tiene ganas de jugar, si se le ve contento y duerme bien y si le estás dando bastantes líquidos no debes preocuparte aún.

Debes preocuparte si, cuando la temperatura del niño es más de 39º, y el niño no se siente cómodo, si tiene vómitos y dificultades para dormir. En casos así hay que bajarle la temperatura inmediatamente.

Para ayudarle a bajar la temperatura, primero debes quitarle la ropa que tenga demás. Déjale poca ropa, que se sienta liviano. Puedes darle una medicina adecuada. Siempre debes leer con mucho cuidado las instrucciones y el nombre de la medicina en la caja. Debes llamar al médico para pedir un consejo o la asistencia en tu hogar. Tú puedes también darle un baño usando agua apenas tibia. Colocarle compresas frías, una toallita en su frente, eso también ayuda.

Algo que es muy importante y quiero remarcarlo es lo siguiente: Tu hijo debe beber mucho líquido, ya sea jugos de fruta o simplemente agua. La pérdida del agua que el cuerpo necesita se llama deshidratación. Las temperaturas o fiebres altas hacen que el cuerpo pierda el agua rápidamente. Si el agua en su cuerpo no es recuperada, tu hijo se enfermará. Trata de darle agua, caldos y gelatina saborizada.

Puede ser que no tenga apetito, no lo fuerces a comer. Si tu hijo está con diarrea no le des muchos jugos de fruta. Consulta siempre primero con su médico, él sabrá aconsejarte. La fiebre puede ser causada por otras enfermedades, por eso es importante descubrir la causa de la fiebre.

Podría ser una infección de oído, alguna infección en el interior del cuerpo o algún otro problema como la meningitis. Cualquier niño que tiene fiebre, llora a menudo o tiene dificultades para respirar o mover un brazo o una pierna, si se queja de dolor de cuello o tiene una convulsión debe ser visto por un médico inmediatamente. No descuides la salud de tu hijo. Tratándolo a tiempo evitarás males mayores.

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