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¿Qué es más gratificante, dar o recibir?
Recibir regalos es gratificante porque así sabemos que alguien está pensando en nosotras. Cuando recibes algo no importa qué es, te trae un sentimiento cálido de ser amada y recordada, sabes que alguien pensó en ti en el día de tu cumpleaños o en el día de Navidad y quiso demostrarlo con ese presente.

Es más especial cuando recibes un regalo sorpresa; es decir cuando no era ni tu cumpleaños, ni Navidad ni Año nuevo. Viene de pronto tu esposo, tu hijo o alguien otro y te regala un postre favorito sólo porque sabe cuánto te gusta. O tu hijo arranca una sencilla flor y con cariño te la ofrece. Es una demostración de que estás presente en sus pensamientos. El regalo es un símbolo visual del amor y creo que se practica en todo el mundo y en todas las culturas.

El primer “lenguaje del amor” para algunas personas es dar y recibir regalos.
Para otros pueden ser los abrazos.
Otros lo demuestran diciéndote cuánto te aman y te aprecian. Y otros aún simplemente demuestran su amor haciendo cosas por y para ti.
Puede ser que no acostumbran a decirlo con palabras o nunca te lo digan y otros puede ser que lo demuestren tan sólo pasando tiempo contigo.

¡Qué maravilloso todo ésto!
¡Maneras de dar y recibir el regalo del amor pensando en otros! Creo que ninguna de nosotras podemos tener la excusa de “¡¡no tengo que dar!!”
Se me ocurre ahora…por ejemplo…una llamadita telefónica a alguien enfermo o en problemas y unas pocas palabras de ánimo…

O una visita o una notita…tan sólo una flor… un abrazo. ¡Qué bueno! Realmente todas podemos dar.
¿Pero qué podemos decir cuando se trata de recibir regalos?
Si alguien, ya sea el esposo, el hijo o un amigo quiere hacernos un regalo nuestra actitud debería ser: recibirlo con gratitud, cualquiera cosa que sea.

Una amiga me dijo lo siguiente: “Si no podemos recibir amablemente estamos privando a alguien del placer de dar”. Te pregunto: ¿Eres buena para recibir?
Nosotras, las que somos madres y amas de casa estamos continuamente dando.
Cuidamos de la familia, proveemos comida, ropa, damos ánimo y amor a cada uno.
Me pregunto: ¿Cómo nos sentimos acerca de nuestras propias necesidades de amor, cuidado y ánimo?
Vivimos muy afanadas y preocupadas por todos y por todo cuanto nos rodea. Aparentemente somos capaces de ir cubriendo todas las necesidades.
Pero no estamos recibiendo nada de los demás.

Conozco varias mujeres que les está sucediendo eso, siempre tan ocupadas cuidando de los demás que no pueden parar un minuto para mirar dentro de su propio corazón y darse cuenta de sus anhelos de ser amadas, aceptadas y apreciadas por alguien.
En algún momento van a ser doblegadas por el desgaste de la vida y a veces repentinamente de un día para otro. Mujeres que han sido tan valientes y suficientes y ahora las ves quebradas física y emocionalmente. Quizás hasta las oyes decir ¿Qué me está pasando? ¿Dónde se fue mi ánimo?

Dios nos ha creado de una manera maravillosa y complicada con estas necesidades y capacidades básicas. Por un lado la capacidad de dar y hacer cosas por los demás y por otro lado la necesidad de recibir atención y cariño para fortalecer la vida interior.
Debemos aceptar que no somos ni “Super-hombres” ni “Super-mujeres”; somos seres normales de carne y de hueso, frágiles criaturas creadas por un ser Superior y Único como lo es Dios.

Ese es el consuelo que tenemos, si Él nos creó con esta necesidad básica es quien puede proveernos ese amor y cuidado tierno.
Si te sientes cansada puede ser que debas tomarte un poco de tiempo de tu vida ocupada de darte hacia los demás y encontrarte a solas con Dios para hablarle de tu necesidad de recibir amor.
Y Dios nuestro Padre Celestial que te ama mucho podrá comprenderte. Él quiere que recibas su amor y su aceptación.

Si siempre has sido buena para DAR debes aprender a ser buena para RECIBIR. Que Dios te bendiga.

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