Construyendo la autoestima de nuestros niños

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Como madres somos las personas más importantes en el mundo de nuestros bebés. Les proveemos para la definición de su personalidad. Les hablamos a través de cada palabra, de cada gesto y de cada acción nuestra para que sepan cuán importante son.
Cuando los arrullamos y los abrazamos y llenamos sus necesidades, les estamos diciendo “Tú, tus sentimientos y necesidades son importantes para mí”. Quizás como madres no nos fijamos metas específicas; pero de seguro el más profundo deseo de nuestro corazón es que nuestros hijos crezcan saludables tanto física como emocionalmente.

Si no ponemos atención, nosotros mismas nos dedicamos mucho más al cuidado físico del niño que de cualquier otra de sus necesidades y nos engañamos a nosotras mismas pensando que lo que hacemos es suficiente.

Ser padres es más que proveer comida, cuidado médico y educación. Todo esto es importante y si puedes satisfacer estas necesidades es muy bueno.
Pero un niñito también debe tener una autoestima sana para sentirse seguro y listo para llevar su vida con coraje y vigor. El niño que carece de una autoestima saludable será temeroso frente a nuevas experiencias y desafíos que le presentará la vida.

Todos somos vulnerables a los daños que otros puedan hacernos, pero los niños lo son de un modo muy especial. Al mismo tiempo, los niños también son susceptibles a los pasos positivos que les proveemos para construir o restaurar su auto imagen. La autoestima surge como resultado del respetarse a sí mismo y del respeto de los demás. El auto respeto incluye suficiencia, confianza, dominio, logro, independencia y libertad.
El respeto de los otros incluye reconocimiento, aceptación y aprecio por lo que el niño es.

Cuando estas necesidades no son satisfechas, un niño crece sintiéndose desanimado, débil e inferior.
Al sentirse vulnerable en su casa busca otras maneras de ser aceptado fuera de su familia. El peligro es que lo haga entre aquellos que tienen conductas no aceptables y busque refugio en cosas tales como el: sexo, las drogas, el alcohol y los amigos.

Te sugerimos que consideres la siguiente lista de signos o señales para descubrir como están los sentimientos de la auto estima de tu hijo (bajos o normales).

¿Se desmerece constantemente a sí mismo?

¿Actúa con vergüenza frente a otros?

¿Depende demasiado de ti para que lo cuides?

¿Se preocupa demasiado cuando las cosas no resultan?

¿Tiene miedo de intentar nuevas tareas?

¿Se siente abrumado por la escuela y por la vida?

¿Se compara con otros y se siente inadecuado?

¿Constantemente duda de que podrá lograr algo?

¿Se enoja fácilmente?

¿Constantemente discute sobre cosas triviales?

¿Piensa él que no es importante?

Si respondes “sí” a la mayoría de estas interrogantes tu hijo debe estar experimentando dificultades con su autoestima y será necesario ayudarle a restaurarla y construirla apropiadamente.

Que la autoestima de tu hijo sea positiva o negativa depende muchísimo de nosotras como madres. Ya que la autoestima es tan importante para la felicidad y los logros del presente y futuro de nuestros hijos, debemos pensar seriamente lo que podemos hacer para lograr que nuestros hijos se sientan capaces y con valor.
Necesitamos mucha sabiduría para trabajar en esto. Queremos darte unos pocos consejos para que puedas ayudar a los niños con quienes tratas cada día para que se sientan bien consigo mismos.

1. Acepta a tu hijo como un ser humano diferente con emociones importantes. Permítele tener y expresar sus propios sentimientos y escúchalo.
2. Alábale por lo que hace bien. A veces los padres no lo hacen porque
temen elevarle el ego. Esto no es así porque al niño le gusta aprender y cuando lo logra si le felicitas le das seguridad.
Responde a sus éxitos con pequeñas celebraciones y anímale cuando fracasa.
3. Los niños aprenden del ejemplo que les damos.
Las palabras no son tan efectivas. Mejor es cuando pueden observar lo que haces y te imitan.
4. Los niños aprenden haciendo sus propias elecciones.
Permíteles escoger cosas sencillas como ropas, colores, etc. Cuando sea más grande sabrá escoger entre decisiones más complejas.
En el proceso permite que se equivoque con esas cosas que no son dañinas y así aprenderá también de sus errores.
5. Cuando tengas que disciplinarlo no lo catalogues con palabras groseras
tales como “inútil”, “eres un tonto” sino más bien debes decirle “No me gusta cuando haces eso” o “debes poner más atención”.
6. Debes tener metas y expectativas realistas para tu hijo.
Cuando una y otra vez esperas más de lo que él pueda hacer, te desilusionas y le das un mensaje a tu hijo con tu actitud que le hace desilusionarse de si mismo por sus fracasos constantes.
7. Dile una y otra vez que lo amas así como él es y abrázale a menudo.
Los niños ponen más atención al tono de tu voz que a las palabras, por tanto, háblale con respeto y amabilidad.
8. Y algo sumamente importante; asegúrate que tu hijo reciba valores
espirituales. Enseñarles la Palabra de Dios lo más tempranamente posible es en extremo importante de modo que pueda crecer en la gracia y el conocimiento del Señor. Los niños son preciosos para Dios y ellos deben saberlo. Recuerda lo que dijo Jesús “Dejen que los niños vengan a mí y no se lo impidan porque de ellos es el Reino de los Cielos”.

Pero para comunicar los principios espirituales es necesario conocerlos y practicarlos nosotras primero.
¿Estás capacitada para ayudar a tus hijos en esta área?
¿Tienes una relación personal con Jesús?
Hablaremos más de este tema en las lecciones para el alma.

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