Depresión I

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La palabra “depresión” significa: “apretar”, “oprimir”.
Es un disturbio en nuestro humor que a veces nos hace sentirnos tristes, desilusionados, solos, sin esperanza y culpables. Estos sentimientos pueden ser bien intensos y permanecer por un largo período de tiempo. Hace que nuestras tareas diarias resulten más difíciles…aunque pudiéramos aún ser capaces de luchar con ellas. Es a este nivel sin embargo, que los sentimientos de desesperanza llegan a ser tan intensos que podríamos comenzar a pensar que el suicidio es la única solución.

La depresión es una seria condición médica que afecta la mente y el cuerpo. Es una enfermedad, así como lo es la diabetes, el cáncer o enfermedades al corazón. Es también la causa que lleva al alcoholismo y abuso de drogas.
Una de cada cinco personas sufrirá depresión durante su tiempo de vida.

La depresión no es lo mismo que “estar de mal humor”.
No es una señal que eres una persona débil o floja, ni es un sentimiento que te lo puedes sacar de encima. Muchas personas con una enfermedad depresiva no pueden dominarse o componerse y sentirse mejor por si mismas.
Sin el tratamiento apropiado, los síntomas de depresión pueden durar semanas, meses o años y conducir a la persona a un sinnúmero de problemas de salud y relacionamiento.

La depresión es una enfermedad que afecta entre el 20 al 25 por ciento de todas las mujeres en algún momento de sus vidas.
¿Cómo puedes detectar si estás o eres depresiva?
Si has experimentado 3 o más de estos síntomas por dos semanas o más, o si has perdido interés en hacer tus actividades de costumbre existe una buena chance que puedas estar deprimida.

• Problemas para dormir
• Problemas de apetito
• Incapacidad para concentrarte
• Excesivos sentimientos de culpa o sin valor
• Pensamientos suicidas
• Fatiga o pérdida de energía
• Extrema quietud

No hay una única causa para la depresión, a menudo, resulta de una combinación de cosas.
Puede ser que no tengas ni idea porqués estás así.
La genética juega una parte importante en la depresión. Puede pasar de familia en familia, por generaciones. Problemas financieros, el rompimiento de una relación, la muerte de un ser querido pueden traer depresión.
También puedes ponerte depresiva por los cambios en la vida, tales cosas como un nuevo trabajo, graduarte en la universidad, casarte, divorciarte.
También personas que tienen una muy baja autoestima y una perspectiva negativa de la vida corren un riesgo alto de llegar a serlo.

Serias condiciones de salud como enfermedades del corazón, cáncer, VIH sida pueden llevar también a la depresión, en parte por la debilidad física y el stress que conlleva estar enfermo.
Las enfermedades debilitan el sistema inmune y agudizan el dolor de soportarlas. En algunos casos hasta los medicamentos para tratar la enfermedad pueden causar depresión.

Mientras estar deprimido no es pecado, deberíamos señalar que algunas causas de depresión pueden ser indicio de conductas y pensamientos pecaminosos.
Si tu conducta está en conflicto con tu sistema de valores, el resultado podría ser culpa y depresión.
Es a esto lo que llamamos depresión espiritual. Es importante reconocer e identificar la causa pecaminosa y tratarla de modo que la depresión se vaya.

Si se te ha diagnosticado depresión, no estás sola.
El correo que leímos al inicio de la amiga Elena que nos contaba de su lucha con la depresión también nos decía: “Yo pienso que una de las cosas que me sorprendió acerca de la depresión es que cuando me diagnosticaron, de repente descubrí que hay muchas personas en mi misma situación en que yo estoy…no es una rara enfermedad”.
Sabiendo que no estas sola no lo hace menos real y doloroso, pero es animador saber que es una enfermedad tratable en más del 80% de quienes están afectados.

La buena noticia es que hay muchas formas de tratamiento que pueden ayudarnos a luchar con la depresión. Hay medicamentos y hay consejeros que pueden ayudar.

Aunque muchas personas que sufren esta enfermedad van llevándola bien con un tratamiento, la mayoría nunca busca ayuda.
Buscar ayuda para la depresión es importante, porque esta enfermedad te afecta a ti, a tu familia y tu trabajo.
La depresión puede hacerte pensar que tu situación jamás cambiará y como resultado puede suceder que trates de dañarte a ti mismo.

Cada persona es diferente y responderá de un modo diferente a la enfermedad.
Tu doctor puede prescribir un tratamiento adecuado a tu depresión y puede ayudarte a encontrar la solución que mejor se aplique a tu caso.
El cambio no sucederá en una noche, pero con el tratamiento correcto puedes mantener la depresión bajo control para que no ensombrezca tu vida.

1 Comment

  1. elizabeth montenegro hermosillo dice:

    gracias por la informacion me encanto me gustaria que me mandaran devocionales gracias…

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