Editorial Junio 2007

Cartas de oyentes
3 mayo 2007
«Jesús en la Cruz»
22 junio 2007

Mi querida intercesora:
Por medio de los equipos de Proyecto Ana alrededor del mundo, quiero darte las gracias por el trabajo fiel que haces sobre tus rodillas, dando de tu tiempo y esfuerzo para orar por las mujeres y niñas de este mundo que tienen su corazón destrozado. Cuando pienso en ti, las palabras de Jesús vienen a mi mente: “Den y se les dará; se les echará en el regazo una medida llena, apretada, sacudida y desbordante.” (Lucas 6:38).

¡Dios prometió que “echará en el regazo una buena medida” de abundantes bendiciones! ¡Sólo mira y observa!
Tenemos tamaña tarea para llevar a cabo mientras oramos por las más de 22 millones de mujeres afectadas por el SIDA. El SIDA ha llegado a ser un asunto de mujeres que requiere mucha oración y acción. Debemos orar que Dios cambie el comportamiento cultural, los prejuicios, las leyes y tabúes y ayude a los investigadores científicos y profesionales médicos a encontrar una cura.
Pero también debemos orar que Dios ablande los corazones de aquellas mujeres para que se abran a Su camino de pureza y al evangelio de Salvación que es la única verdad y cura eterna para las situaciones de ellas. Debemos poner delante del Señor a las personas que sirven entre aquellos que sufren esta espantosa enfermedad y aquellos que elaboran programas de radio que ofrecen ánimo en los días oscuros.

Gracias por vuestra disposición al orar, actuar, dar…Por ser un agente de sanidad y esperanza para niñas como Susan (no es su verdadero nombre), una huérfana de 15 años de edad que vive en un vertedero de basura (basural) en Camboya. Cuando tenía 8 años fue forzada a trabajar en un burdel en la capital del país Phnom Penh, atendiendo entre 10 y 15 hombres por día durante cinco largos años. A los 13 se le diagnosticó SIDA. Demasiado enferma para ser “útil” por más tiempo, se le despidió de allí. Desde entonces, ha estado viviendo con una familia para quienes trabaja por largas horas juntando objetos reciclables. Ella no tiene idea acerca de su futuro. Sólo sabe que pronto morirá. Ella ha dicho: “Mi vida ha sido destruída”. Por favor ore por Susan.

Oremos también con fervor, persistencia y expectante fe para que Dios intervenga con Su misericordia y poder y traiga el consuelo y la esperanza de la Vida Eterna para los millones de “Susans” de este mundo.

Realmente nuestras oraciones”valen mucho”.
Gracias, querida amiga.

Marli Spieker
Fundadora de Proyecto Ana

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