Mi corazón

Cuando viajo me gusta observar las valijas o maletas que llevan los pasajeros. Donde quiera que viaje puedo ver muchas de ellas. Las he visto viejas, gastadas, muy grandes y llenas hasta casi reventar. He visto buenas, bonitas y de marca. Algunas de ellas negras pero también de variados colores. Algunas como dije son grandes, pero otras muy pequeñas. Para que el tiempo se me pase más rápido he imaginado que llevarán en ellas.

Mirando esas bonitas y modernas he pensado en trajes y joyas de alguien que viaja por importantes negocios o para participar en alguna fiesta especial. Observando otra me la he imaginado llena de papeles, cuadros, fotos de la familia de alguien que perdió un ser querido y lleva allí algunos recuerdos que han quedado. Si miras el contenido de las valijas puedes imaginar a dónde y para qué se dirige esa persona.

Si comparamos nuestro corazón con una maleta, podemos preguntarnos, ¿qué clase de equipaje llevo en él? ¿Está tu corazón lleno de esperanza y entusiasmo o tristeza y pena? Tal vez tu corazón está vacío como una maleta vacía. O tal vez está lleno de ira y amargura. O puede ser que lo esté de amor y gratitud.

Así como escogemos qué pondremos en la maleta: ropa, regalos, papeles, así también escogemos que pondremos en nuestro corazón. Estas elecciones reflejan a dónde nos estamos dirigiendo.

La Biblia tiene mucho para decirnos acerca del corazón. Miremos algunas cosas con las cuales podemos llenarlo y lo que la Biblia dice al respecto.

Un corazón lleno de mentiras y deshonestidad experimentará tragedia. Salmo 55:23 nos dice: “Los hombres (y mujeres) sanguinarios y engañadores no llegarán a la mitad de sus días”.

Un corazón lleno de amor experimentará gozo y sanidad. Proverbios 17:22 dice, “El corazón alegre constituye buen remedio, más el espíritu triste seca los huesos”.

Un corazón lleno de aceptación estará lleno de paz. Filipenses 4:7 dice, “Y la paz de Dios, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”.

Un corazón lleno de pena se quebrantará. Juan 14:1 dice, “No se turbe tu corazón”.

Un corazón lleno de resentimiento se enfermará, Salmos 51:17 dice, “Al corazón quebrantado y contrito Dios no lo desprecia”. Contrito significa humillado y arrepentido.

Un corazón lleno de la Palabra de Dios (la Biblia) será sabio. Salmos 119:11 dice: “En mi corazón he guardado tu palabra para no pecar contra ti” (contra Dios).

Cualquier cosa que controla nuestra mente y nuestras acciones tiene mucho que ver con lo que hay en nuestro corazón. En Mateo 6:21 dice, “Pues donde está tu tesoro, allí también estará tu corazón”. Así que la pregunta es: ¿Qué atesoras? ¿En qué gastas tu tiempo cuando haces, dices o piensas? Dios conoce muy bien nuestros corazones. En 1ª Samuel 16:7 la Biblia dice, “El hombre mira lo que está delante de sus ojos, más Dios mira el corazón”. No puedes engañar a Dios. El conoce los secretos de tu corazón.

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