¿Qué hace mamá en casa?

¿Eres una de esas mamás que no salen a trabajar afuera? ¿Alguna vez te han preguntado: “qué haces todo el día?” ¿Te molesta que te digan eso? ¿Te hacen sentir como si no hicieras nada en verdad? No debería ser así. Tú sabes mejor que nadie todo lo que haces para cuidar a tu familia.

Te ocupas de sus necesidades físicas tratando de que estén bien alimentados, elaborando comidas sanas, nutritivas y sobre todo económicas. Te ocupas de su ropa, que esté limpia y bien ordenada y cocida. Limpias tu casa para que sea un lugar agradable para estar y descansar con toda tu familia.
Cuidas de sus necesidades emocionales. Estás allí cerca para mostrar amor, aceptación y consuelo cuando tus hijos lo necesitan. Cuando se despiertan de su sueño, los abrazas y los acercas junto a ti, cuando se lastiman o golpean los besas y les acaricias.

También tú como madre recibes gratificaciones estando en casa. Le oyes a tu pequeño pronunciar su primera palabra, le observas cuando da sus primeros pasos, lo acompañas hasta la puerta de la escuela. Tú lo disfrutas y no la Sra. Que te lo cuidaría.

Eres tú como madre que imprimes en su vida las cosas que realmente valen y le ayudan a desarrollar su carácter. Cuidas su lenguaje, la elección de amigos y le proteges de los programas que mira. Tú eres su madre y su amiga.

Por eso no te sientas mal cuando te pregunten: “¿qué haces todo el día en casa?” Realmente eres una mujer privilegiada si lo puedes hacer.
Hijos bien criados y esposo bien atendido será la recompensa. Ya habrá tiempo cuando tus hijos crezcan de hacer muchas otras cosas.

A propósito del tema que estamos tratando quiero compartir la historia del hijo de una actriz muy ocupada y cómo eso influyó en su pequeña mente y repercutió para toda su vida cuando fue grande y formó su propia familia…

“En 1949 la actriz Mercedes Mc Cambridge ganó el premio “Academy”. Ella se sentía en la cima del mundo; como que había logrado lo máximo en su carrera artística.
Toda la industria del cine aplaudía sus logros, pero su pequeño hijo John no sentía lo mismo.
Como niño, lo que más le interesaba y necesitaba era tener a su mamá bien cerca suyo.
Para ser exitosa en el cine la mamá debió dedicar mucho de su tiempo y esfuerzo para lograrlo. Mientras tanto John, sufría las largas ausencias de su mamá.
Pasado el tiempo, el joven llegó a ser un exitoso agente de finanzas, un profesional capaz y bien preparado. Sin embargo, en lo íntimo de su ser y de su mente, había ciertas carencias y deficiencias que le perturbaban. John las disimulaba muy bien ya que había logrado ser un hombre intelectualmente preparado.

Había una presión emocional en su interior que en la primavera de 1989 estalló.
Antes de matar a su esposa y a sus dos hijos para luego suicidarse, le dedicó las siguientes palabras a su famosa madre.

La carta decía algo así:

“Mamá:
Crecí entre niñeras, sirvientes y otros familiares. Nunca estuviste a mi lado. Intenté conseguir tu amor por medio de obsequios, triunfando en mis estudios, aparentando ser fuerte y decidido. A ti siempre te gustó hablar de mí como un niño valiente. A los cinco años ya viajaba sólo a lo largo del país y a cargo de las mozas de las aerolíneas. ¡Sólo! ¿Entiendes lo que significó eso para mí mamá?
No tengo más nada para decirte”.

Así termina esta carta. ¿Qué habrá sentido esa mamá ya mayor? Tan famosa, rodeada de medallas y trofeos, pero con su hijo, su nuera y sus nietos sin vida. Este hombre de inteligencia muy privilegiada, obviamente careció del cariño, comprensión y tiempo que debió brindarle su madre durante los frágiles años de su niñez.

Como vez amiga, no podemos criar a la distancia.
Las madres debemos estar muy cerca de nuestros bebés y niños pequeños, para entender cuáles son sus necesidades y descubrir cómo llenarlas. Seguramente no se trata sólo de ropa, juguetes y cosas materiales.

Para que una casa no se derrumbe cuando llegan las tormentas, es necesario hacerle un buen fundamento, así es la vida del ser humano.
La madre juega un rol invalorable en el desarrollo y crecimiento del hijo. Los primeros años son básicos.

¿Es tu hogar como un refugio? ¿Puede tu hijo desarrollar allí sentimientos de seguridad, aceptación y valor personal? Cuando los niños se sienten bien consigo mismos y con la vida, el resultado, por lo general, se traduce en buena conducta. Cuando un niño se siente mal, contrariado con la vida y consigo mismo, se porta mal, se pone rebelde; resentido y en algún momento de su vida va a tomar venganza de la manera que menos esperamos.
Vale la pena invertir un poco de tiempo en nuestros hijos pequeños, más adelante podrás salir a trabajar más horas que al presente.

1 Comentario

  1. Grabriela dice:

    Me ha encantado el artículo y revisando su página veo que puedo encontrar un refrigerio a través de su contenido. Muchas gracias y felicidades por esta iniciativa. Soy Gaby, esposa, mamá de un bebé de 2 años, trabajadora en el hogar (por elección y obediencia) y sobretodo enamorada de Jesús mi Salvador! Saludos.

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