La creación de Dios

Siempre me maravilla pensar que el Todopoderoso Dios, Creador del cielo y de la tierra nos ama a ti y a mí. ¡Realmente lo hace! ¡El es un Padre muy amoroso para nosotros! ¿Haz pensado que el Dios del Universo, el Creador de todo, está interesado en tu vida?

La Biblia dice que Dios amó tanto al mundo que dio a Su Hijo por nosotros, para perdonar nuestros pecados y permitirnos vivir por siempre con El en los cielos. Y Jesucristo el Hijo de Dios lo expresó bien claro cuando lo enseñó a sus discípulos. El dijo en Mateo 6:26, “Mira las aves del cielo, no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros y sin embargo vuestro padre celestial las alimenta. ¿No son ustedes mucho más que esos pájaros que vuelan en los cielos?”. ¡Que maravilloso amor”!.

Cuando estuve examinando la manera en que Dios creó al mundo, cómo El lo ama y las personas, me acordé de un libro fascinante llamado “Deja a Dios crear tu día”, escrito por Paul Bartz. El autor describe cómo Dios no solo ama a los pájaros sino a ti y a mi y aún a aquellas cosas que ni se nos ocurre a nosotros como los cocodrilos, ¡Sí, y no estoy bromeando!.

¿Sabías que los cocodrilos, aquellos terribles reptiles que viven en los pantanos y los ríos, son criaturas muy cariñosas? ¿De seguro que no te parece que sean así? Los cocodrilos son animales peligrosos.

Pero después de años de estudiar cómo viven y se procrean, los científicos observaron que los cocodrilos están entre los padres más cariñosos y amorosos. Quiero leerte unas líneas de un artículo: “La mamá cocodrilo pone entre 40 y 80 huevos en un nido grande. Le lleva unos 90 días para que de estos huevos salgan los pichones. Durante todo ese tiempo la mamá cocodrilo se mantiene muy cerca para cuidarlos, aún si le falta comida no se va para que el nido no quede desprotegido”.

¡Y algo más! Aún el padre permanece cerca para cuidar los huevos que son un majar para ser devorados por otros animales. Al final de estos 3 meses los bebés comienzan a salir de los huevos. Y en poco tiempo se podrán ver docenas de ellos deslizándose del nido de los huevos enterrados. Muy suavemente la mamá cocodrilo descubre los huevos unos por uno. Los bebés son muy pequeños, sin embargo suave y amorosamente los levanta a cada uno con un movimiento de su cabeza y lo arroja hacia arriba y los coloca en una bolsa especial en su enorme boca. Cuando alguno de ellos tiene dificultad para salir del huevo, la mamá levanta los huevos y con cuidado los lleva a su boca con la lengua, liberando al bebé aprisionado.

Una vez que son puestos todos juntos se les da un cuidado muy especial y por varios meses serán cuidadosamente atendidos. Algo interesante es que si la mamá no puede atenderlos, lo hará el papá cocodrilo. ¿Quién hubiera pensado que un animal tan feo, áspero y fiero fuera tan suave y cuidadoso con su familia? ¿No es maravilloso? Cuando leí este informe no pude más que pensar acerca e los padres humanos especialmente las madres, cómo es que abortan a sus bebés, en su mayoría niñitas, son muertas año tras año antes de nacer. Hay otros niños que han sido abandonados o maltratados a tal grado, que sus vidas enteras están afectadas. Yo se que existen muchas razones por las cuales los padres hacen eso. A veces son forzados por presiones sociales o económicas. No estoy para juzgar a las madres, pero es importante para nosotras saber que esto no es correcto y que entristece profundamente el corazón de Dios. Aún entre los reptiles hay un sentido de dignidad, respeto, amor y sacrificio cuando se trata de la protección de sus bebés.

Nosotras las madres se supone que tenemos que ser las guardianes de la familia. Les damos a nuestros hijos la vida física, pero mucho más importante aún es darle el cuidado emocional y espiritual. Debemos de guiar a nuestros hijos en el camino de Dios. Debemos de protegerlos y nunca abandonarlos pase lo que pase.

¿Notaste lo que hace la mamá cocodrilo? Si ve que alguno tiene problemas para nacer, levanta ese huevo con su boca y con su lengua le ayuda a romperlo y ser libre de esa envoltura. Cuando ella se aleja del nido por alguna razón, toma cuidado de que el papá cocodrilo cuide de los hijos. ¡Esto es fascinante!

¡Si Dios hizo a los cocodrilos tan tiernos y cariñosos, cuánto más El espera de nosotros! Pienso que deberíamos examinarnos a nosotras mismas. ¿Soy yo tan amorosa y suave con mis hijos? ¿He usado toda mi creatividad y todos mis recursos para protegerlos y amarlos? ¿Les he dañado en algo que debería corregir?

Mi querida amiga, quiero animarte a pensar en lo que hemos hablado hoy. Primero: Dios nos ama y ha provisto Salvación y perdón por nuestros pecados en la cruz donde Jesucristo Su Hijo murió en nuestro lugar.
Segundo: Dios no solo nos ama a nosotras, sino también a Su creación, las aves del cielo y las bestias del campo. El tiene cuidado de Sus criaturas de maneras maravillosas.
Tercero: Así como lo hacen los cocodrilos, es nuestra responsabilidad como padres proteger a nuestros hijos de toda clase de mal, para amarles con un puro, tierno y sacrificial amor. No abusando de ellos verbal, física ni sexualmente. Y cuando pensamos en este mundo malo en que nuestros hijos han nacido hoy, debemos aferrarnos a Dios y buscar Su ayuda. El en las palabras de la Biblia nos promete guiarnos y enseñarnos el camino por el cal debemos andar.

Mi querida amiga, si tu has sido negligente, si has abandonado, abusado o aún abortado a tus hijos, recuerda que Dios te está esperando con sus brazos abiertos para que llegues a El y confieses tus pecados y le pidas Su perdón y sanidad. El promete restaurar las vidas echadas a perder de tus hijos. El restaurará tu alma también y bendecirá a tus hijos. Créeme, que si Dios ama a los cocodrilos te ama mucho más a ti.

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