Los efectos del estrés

¿Alguna vez, una amiga o alguien de tu familia te ha dicho “tranquilízate”, “relájate” o “baja tus revoluciones”? Es más fácil decirlo que hacerlo. La mayoría de nosotras no sabemos cómo manejar las tensiones de la vida. Recuerdo a un profesor de la Universidad que decía, “Es imposible llevar una vida sin estrés, pero el manejo del estrés es una meta que muy bien se puede lograr”.

Y él añadía, “Lo que intento mostrarles es cómo atar el estrés en vez de que éste nos ate a nosotros”. Sabes,…una y otra vez nos insistía en que podríamos lograrlo sólo que deberíamos seguir ciertos pasos para cambiar nuestra perspectiva de la vida.

Tenemos que saber que el estrés y la excesiva preocupación, nos trae efectos negativos a nuestras mentes, en nuestra relación con la familia y los amigos y aún puede enfermarnos gravemente.

¿Cómo podemos darnos cuenta si estamos estresadas o alguien cerca nuestro lo está?

A veces el estrés en nuestras vidas es muy evidente. Otras veces podemos estarlo y no saberlo. Algunos indicadores de que estamos sobrecargadas pueden ser: caminamos de un lado a otro, comemos o hacemos las tareas diarias de un modo muy acelerado, nos preocupamos constantemente acerca del pasado o del futuro, nos sentimos en el borde como que si lleváramos una pesada carga todo el tiempo, experimentamos fatiga durante el día, tensión en el cuerpo, especialmente en el cuello, los hombros, la espalda, el estómago, en el rostro, etc. Necesitamos encontrar un estímulo afuera para sentirnos bien.

No podemos prevenir que las circunstancias estresantes lleguen a nuestra vida. Todas las vivimos, pero sí podemos tener en cuenta ciertas pautas que nos ayudarán a hacer frente a las tensiones. Como decía mi profesor “atar el estrés antes que él nos enrede a nosotras”. Te mencionamos algunos pasos a seguir que nos ayudarán a luchar contra este enemigo gigante.

1 – Ten en cuenta la maravillosa creación de Dios. Es renovador tomar unos momentos para contemplar la salida de sol, observar las incontables estrellas parpadeantes en la noche, o gozar del buen tiempo. Estaba recordando el Salmo 8 de la Biblia que dice: “¡Oh Señor nuestro, cuán grande es tu Nombre en toda la tierra! Cuando veo tus cielos, la luna y las estrellas que tu formaste digo: ¿Qué es el hombre (incluye a la mujer) para que tengas de él o ella memoria?”. ¡Que bien nos hace contemplar la naturaleza.

2 – Planifica tu día. Una de las mejores maneras de reducir el estrés es sentarse unos minutos y planificar tu día. Escribe en una hoja todo lo que debes hacer. Marca las que tienen prioridad o urgencia por si algo te queda sin lograr, que no te aflija demasiado, lo harás otro día.

3 – Cuando caminas, trabajas o comes hazlo a un paso más lento. Usa el tiempo necesario, hay cosas que pueden esperar, tu salud no. Después de las comidas, tómate un pequeño descanso para hacer bien la digestión.

4- Varias veces al día trata de distenderte si sientes mucha tensión en la mandíbula, el cuello, los hombros, la espalda u otros lugares del cuerpo. Respira profunda y suavemente estirándote y relajando las áreas que sientas tensas.

5- Si notas que tu mente está acelerada o preocupada acerca de cosas del pasado o del futuro tómate unos momentos para respirar profundamente y enfoca tu atención en algo placentero.

6 – Vístete confortablemente. Que tus ropas no estén tan apretadas que te dificulten la respiración.

7 – Busca alguna amiga o algún familiar con quien puedas compartir tus sentimientos. Si guardas todo en tu interior, corres el riesgo de dañar tu salud emocional, mental y física.

8 – Algo que te hará bien es distraer tu mente con un hobby, un deporte o algo que realmente te agrade. No te quedes inactiva en cosas tales como sentarte a mirar televisión o cine. No debes ser espectadora sino participante activa.

9 – Tu actitud frente a la vida: lo peor que puede hacer una persona es darse por vencida. Se ha demostrado que la pérdida de esperanza contribuye grandemente al estrés. La persona que es pesimista sentirá que no tiene control sobre los eventos de su vida. La persona que trata de hacer frente al estrés debe cultivar una actitud positiva. Cuenta las bendiciones que llegan a tu vida, verás que es medicina para tu mente.

10 – No te olvides de la oración. Permítele a Dios conocer tus sentimientos. Pídele que te de descanso, dominio sobre las situaciones y sabiduría para vivir.

Recuerda que el estrés puede pasar por tu vida pero no permitas que te ate, que te encadene. Toma un poco de tiempo para reflexionar y hacer algunos cambios positivos para reducir el estrés. Puedes vivir un estilo de vida más sano y disfrutar plenamente del gozo que Dios quiere darte. Si llegas a caer en tensiones otra vez, no seas muy dura contigo misma, date tiempo para ir progresando poco a poco. Simplemente pon en práctica los puntos que ya hemos mencionado.

Algo que todas debemos saber es que el mejor alivio para el estrés es dejar tus problemas con el Señor. El es ese gran amigo que está más cerca de nosotras que el familiar o amigo más cercano. Pon tus luchas y dificultades sobre El.
Tenemos que aprender que cuando nosotras no podemos, Dios si puede. Para El nada es imposible.

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