Enfrentando la pena

Hablando acerca del tema del dolor una amiga nos contó lo siguiente:

“Cuando mi padre falleció, me sentí como que se acababa el mundo. Lloré mucho. Me enojé con los doctores que no pudieron salvarlo. Estuve enojada con el resto del mundo…que se comportaban como si nada hubiera sucedido…mientras yo me sentía tan herida en mi interior. Aún cuestioné a Dios. Las lágrimas me brotaban fácilmente de mis ojos aún después de un año de haber fallecido con tan sólo escuchar que alguien le nombrara. Me llevó demasiado tiempo para superar mi dolor. Mi padre fue diabético pero nunca guardó estrictamente su dieta o la medicación. Vivir la vida plenamente para él, significó servir en la iglesia, escuchar los problemas de las personas y ayudarles a resolverlos en la manera que él pudiera. A los 53 años tuvo un quebranto de salud que le paralizó y no pudo hablar más y casi no se movía. El quedó así, casi como un niño, por seis largos años, una situación que devastó a mi madre y a nosotras 4 que eramos jovencitas. Cuando falleció, lo sentimos mucho. Sabíamos que era lo mejor para él pues había sufrido tanto y necesitaba estar en paz. Aún así sufríamos. ¿Cómo podríamos vivir sin nuestro padre a quien amábamos y respetábamos?

 

La historia de esta amiga seguramente se repetirá en muchas de nosotras. Son tiempos muy difíciles cuando enfrentamos la enfermedad y pérdida de un ser querido.

 

Pero ella misma nos dijo: “De alguna forma seguimos adelante. Ahora ya han pasado los años desde que él murió, y parece que hemos dejado la pena atrás aunque guardamos memorias de él”

Amiga, ¿has perdido a alguien a quién amabas? Si es así podrás comprender a esta señora. La pena es la respuesta normal al dolor, a la tristeza y a la confusión que viene de haber perdido a alguien muy querido. Es natural dolerse.

 

No todas las personas reaccionamos de la misma manera frente a las pérdidas.

Algunos se sienten vacíos y paralizados como si estuvieran en shock. Otros tienen síntomas tales como temblor, náuseas y sequedad en la boca. Algunos tienen dificultad para respirar, y por las noches no pueden dormir. Puede ser que algunos se enojan por lo que están viviendo, otros experimentan culpas y se dicen a si mismos “Porqué no fui capaz de hacer algo” o “Porqué no le acompañé y estuve a sus lado”

 

Y aún otros tienen pesadillas o sueñan cosas por las noches. Se ponen depresivos o no quieren volver a su trabajo. Todos estos sentimientos y conductas son normales durante esos días…pero pasando el tiempo lo normal es que se superen.

 

Te has preguntado cuanto tiempo debería durar ese profundo dolor?.

El duelo durará tanto, cuanto te lleve aceptar la pérdida y aprender a vivir con ella. Puede tomar unos pocos meses como durar años. Es diferente para cada una. Depende qué clase de persona eres, si enferma o sana y cómo aprendiste a luchar con las dificultades de la vida. Mucho tiene que ver con nuestra cultura y trasfondo familiar, el apego o cercanía que tenías a ese ser querido, y cómo estás preparada para enfrentar las pérdidas.

¿Qué cosas podemos hacer para que nos ayuden a luchar en ese tiempo de dolor?

PRIMERO: Debes aceptar la realidad de tú pérdida. Debes hablar acerca de la persona y aceptar el hecho de que ha muerto. Cuanto más hables acerca de eso, tanto más te darás cuenta que la pérdida es real- que la persona se ha ido y ya no regresará.

 

SEGUNDO: Debes permitirte a experimentar el dolor de esa pena. Si no lo haces esa pena volverá a ti una y otra vez, y seguirás sintiéndote triste y lastimada y aún enojada. Permite que aflore el dolor, las lágrimas…no lo evites. Sufrirás y te sentirás muy mal. Solamente cuando pases y exteriorices tu dolor comenzarás a sanar.

 

Debes lograr acostumbrarte a vivir sin el ser amado. Recorre los lugares donde iban juntos; pasa tiempo en casa sin esa persona haciendo las cosas que acostumbraban hacer juntos. Esto también será muy duro para ti, pero debes intentarlo.

 

Quizás tengas que aprender nuevas cosas para ocuparte de las responsabilidades de tu propia vida. Por ejemplo: pagar cuentas, lavar tu ropa, cocinar para ti si es que no lo hacías antes, hacer trámites y papeles de todo tipo, ir al banco, manejar tu dinero. Deberás aprender a vivir sin la persona que tenías cada día en tu vida. Será más importante que te mantengas activa y no que te entregues. La primera vez que debas ir a un lugar o hacer una actividad sin él o ella será lo peor, será terrible. Pero debes ser fuerte, debes armarte de coraje; después de esa primera vez te irá mejor.

 

Finalmente, tienes que comenzar a disfrutar haciendo cosas nuevas…hacer nuevos amigos, nuevas actividades…. Lo que más vas a necesitar durante esta etapa es el apoyo de tu familia y de tus amigos…para que te ayuden a continuar con tu vida.

Si has perdido a tu padre o a tu esposo tendrás mucho que hacer porque deberás ocuparte de las responsabilidades que tenían ellos además de las tuyas. Pon toda tu energía y saca fuerzas para lograrlo, vive la vida lo mejor posible pues es lo que tu ser amado hubiera querido que hicieras. Te ayudará a ser más positiva.

 

Hay personas que se sienten tan deprimidas que aún desean quitarse la vida. Este es un asunto bien importante. Si estás deprimida por mucho tiempo y no puedes realizar las tareas de cada día…o si comienzas a pensar en poner fin a tu vida… urgente necesitas ayuda. Pide consultar con un médico para que te ayude a lidiar con tu dolor. Esto no es una señal de debilidad, sino una señal que quieres vivir  y continuar con tu vida.

 

Todos en algún momento experimentaremos el dolor de la pérdida a lo largo de nuestra vida. Por tanto es muy importante aprender a actuar a través de nuestro dolor. Luego podremos salir de él y continuar con la vida. Nuestros sentimientos dolorosos gradualmente se irán con el tiempo, dejando atrás los recuerdos buenos. La vida continuará por tanto debemos hacer lo máximo de nuestra parte para lograr disfrutarla.

3 Comentarios

  1. Grasias e perdido trabajo cosas espirituales y me angustia hoy lei esto y me alento a ver que otros estan pasando cozas peores las cuales tendria que ayudarles y no mirar tanto mi problema le pido perdon a Dios y que me ayude a entregarle mis problemas Dios las bendiga*AMEN* ROSITA**

  2. CARMEN BARRE dice:

    LO UNICO Q PUEDO DECIR ES Q SON YA 3 AÑOS Y 5 MESES Q PERDI A MI UNICO HIJO Y MIENTRAS PASA EL TIEMPO MI VIDA ES MAS VACIA Y LA HERIDA ES MAS GRANDE LO AMO Y LO EXTRAÑO CON MI VIDA Y NO HAY NINGUN CAMINO PARA MI YO CREO Q SOLO LA MUERTE PUEDE CURAR ESTA HERIDA TAN GRANDE Q TENGO YO AMO A DIOS CON TODO MI CORAZON PERO MI TRISTESA ES DEMASIADO PESADA, Y RESO POE TODAS LAS PERSONAS Q TIENEN PERDIDAS Y Q DIOS LAS AYUDE Y BENDIGA SIEMPRE

  3. Mayra dice:

    Es de verdad difícil vivir con esta pena constantemente. Pero yo perdí a mi papá hace casi dos meses y desde entonces mi vida no es la misma. No tengo sentimientos de culpa, pues estuve a su lado todo el tiempo; me encargué de su funeral, hice todo lo que fuera por de alguna forma recompensar el amor del mejor padre del mundo, del que mas apoyo a sus hijos, del que se enfermo por un trabajo que fue con el cual sustentó a todos hasta el fin de sus dias. Pero lo extraño y no puedo sacarlo de mi mente. Todo fue tan repentino, no entiendo cómo pudo pasarle a él, quien fue tan bueno y cariñoso no solo con sus hijos, sino con sus yernos, nietas y con el pueblito donde viviamos. Lo que me consuela es que aceptó al Señor en sus últmos dias; pero tengo resentimientos, pues hay gente tan mala y altanera que aun enferma no bajan su cabeza y a esas Dios las tiene vivas. Siento una gran injusticia por papi y hasta pena por él, pues no se pudo levantar jamas de aquella maldita cama y regresar a casa con nosotros. Dejamos tantos planes inconclusos, tantos sueños, tantas confesiones y confidencias. Siento que no puedo seguir viviendo sin él. Entiendo a todo el que atraviesa una pérdida, oren porque Dios nos ayude, pues aveces me siento rebelde y cuestiono muchas cosas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.