Mostrando respeto por los ancianos

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Dios nos ha dejado claras instrucciones, en su Palabra, La Biblia, acerca del cuidado del anciano. Para algunos el tener ancianos bajo su cuidado les resulta una verdadera carga.

Por eso quiero leer algunas declaraciones bíblicas acerca del tema: “Delante de las canas te levantarás y honrarás al anciano y de tu Dios tendrás temor.” (Lev.19:32) “Honra a las viudas que en verdad lo son. (1ª.Tim. 5:3) “Si alguna viuda tiene hijos o nietos, aprendan estos a ser primero piadosos para con su propia familia y a recompensar a sus padres; porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios” (1ª. Tim.5:4) Como dice aquí cuidar de los ancianos es algo que agrada a Dios. No te parece amiga que es una manera muy especial de agradar al Señor? Todos nosotros tenemos una responsabilidad  por los ancianos.

En la Biblia encontramos una maravillosa historia de una joven mujer que cuidó a su anciana suegra. Puedes leerla completa en el libro de Rut.

Allí se nos cuenta que Noemí, su esposo Elimelech y sus dos hijos emigraron de su país a otro debido a una gran hambre. Vivieron en Moab país donde los dos jóvenes hijos se casaron con mujeres del lugar. Al tiempo falleció el esposo de Noemí quedando viuda pero acompañada de sus dos hijos y dos nueras: Rut y Orfa.

 

Diez años más tarde la tragedia golpeó nuevamente a esta familia y los dos hijos también murieron. Ahora quedaban tres mujeres viudas y solas en la familia.

Noemí decidió entonces volver a su país natal; ella oyó que el hambre ya había pasado.

Las tres se prepararon para comenzar el camino de regreso pero de pronto Noemí, pensándolo bien, dijo a sus nueras: “Andad, volveos cada una a la casa de su madre; y el Señor haga con vosotras misericordia como la habéis hecho con vuestros esposos y conmigo. Quiera el Señor bendecirlas con otro esposo.” Luego las besó y se despidió de ellas y las tres alzaron su voz y lloraron. Luego de insistir, Orfa al fin decidió quedarse y retornar a su hogar paterno.

Trató entonces Noemí de persuadir a Rut para que hiciera lo mismo, pero ella respondió: “No me ruegues que te deje y me aparte de ti, porque a donde quiera que tú fueres iré yo, y donde quiera que vivieres viviré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios mi Dios; donde tú murieres moriré yo y allí seré sepultada”

¡Qué compromiso tan fuerte de cuidar a la anciana y dolida suegra! No sólo eligió estar con Noemí sino también escogió creer en su Dios.

Cuando Rut y Noemí llegaron a Belén toda la ciudad se conmovió por causa de ellas y decían: ¿No es ésta Noemí? ¡No podían creer lo que veían sus ojos! Es que volvió sola, pobre y amargada por tanta desgracia vivida!

 

Era el tiempo de la cosecha y Rut dijo a su suegra: “Te ruego que me permitas salir a los campos para recoger espigas para tener qué comer” Noemí le respondió: “Muy bien, hija mía, ve y recoge lo necesario” Rut tomó la responsabilidad de proveer alimento para ambas. Dios la recompensó y la condujo a los campos de Booz, un pariente de su suegro Elimelech.

Cada día Rut trabajaba con esfuerzo en los campos regresando al hogar por las tardes con el grano recogido. Compartía con su suegra todo lo acontecido en los campos y escuchaba sus consejos.  Cultivaron una hermosa relación. El corazón de Noemí estaba conmovido por el amor y la bondad de Rut. Dios vio su ardua labor y su compromiso en cuidar a su anciana suegra. También Booz, el dueño de los campos de trigo apreció la disposición y el trabajo de esta joven al cuidar de su pariente Noemí.

Dios fue preparando todo de tal manera y bendijo la vida de Rut…poco tiempo después llegó a estar felizmente casada con Booz.  Noemí y Rut regresaron a Belén como dos pobres viudas pero de pronto fueron prosperadas por el casamiento de Rut. Dios honró a Rut por su amor, lealtad y fidelidad hacia su anciana suegra. Los sacrificios que tuvo que hacer para cuidarla no fueron olvidados por Dios. El Señor bendijo su matrimonio y les permitió que tuvieran un hijo. Ahora todas las mujeres en la ciudad decían a la anciana Noemí: “Este niño, será restaurador de tu alma, y te cuidará en tu vejez, pues tu nuera que te ama, lo ha dado a luz y ella es de más valor para ti que siete hijos” Este niño llegó a ser un antecesor de la familia de Jesús en la tierra.

Esta es una historia llena de amor que comenzó con la decisión de una joven mujer de cuidar a una anciana en su familia. Es un ejemplo digno a imitar, Dios se agrada de ello.

2 Comments

  1. Carolina Vallejo dice:

    Cada etapa de la vida es hermosa y merece ser bien vivida. Cada etapa tiene un encanto especial ,debe ser encontrado, disfrutado y compartido. La vejez, la tercera o cuarta edad no escapan a esto. Lamentablemente en la comunidad y tb. en la comunidad cristiana se ve la vejez como etapa final , en la que nada se puede, en la que todo es molestia y por lo tano hay que recluir a los ancianos. Grave error que no agrada a Dios. Cada etapa debe ser vivida con felicidad no se precisa conmiseración ni limosnas. Se le debe pemitir a anciano ser feliz , amar , que pueda tomar sus propias decisiones, que pueda deicidir y no tratarlo como un trasto viejo.

    Por supuesto debe ser cuidado y muchos necesitan ir a casas especiales pero éstas deben ser alegres para estimular a la vida y a la acción de acuerdo a sus posibilidades.
    Es una etapa tan rica como otras no impidamos que las puedan vivir con felicidad , dignidad, decoro y respeto. Nosotros estamos porque ellos estuvieron con sus virtudes y defectos. También nosotros llegaremos a esa etapa en la bondad de Dios. Animo a que se siga tratando el tema y que se aprenda a mirar ésta etapa de un modo diferente.Gracias, Carolina

  2. Anónimo dice:

    Muy bonito me sirvió mucho

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