La queja

A todas nos habrá sucedido en algún momento de encontrarnos quejándonos por algo. En especial para aquellas que son madres y cumplen diferentes roles dentro del hogar, tales como el de esposa, madre, maestra, enfermera, y para muchas que también salen a cumplir tareas fuera del hogar. La mujer – madre tiene una gran responsabilidad, es una persona importante en la vida familiar. Es la que mantiene unida a la familia; Si está feliz la familia también lo está. Si está triste, toda la familia sufre.

¡Es impresionante la influencia de la mujer en la vida de hogar! Como tú decías Mercedes, si la madre está contenta, ríe y disfruta, todo el clima de la casa es agradable, distendido y da gusto estar juntos.

La tarea de la mujer en el hogar parece interminable, siempre hay algo más para hacer, y haces las mismas cosas una y otra vez. Te parece que ya lavaste toda la ropa o todos los platos pero nuevamente aparecen ropas, platos, cacerolas y así todo el día puedes estar dando vueltas y nunca te falta qué hacer. Las mujeres a veces podrán sentirse frustradas al no quedarle tiempo para cumplir con sus propios sueños. ¡No les queda tiempo para si mismas!

Algunas amas de casa opinan que nadie valora lo que ellas hacen o que nadie les agradece. Si tú eres una de las que piensan así no eres la única, a muchas les sucede lo mismo. Una amiga nos escribió: «En casa comienzo el día para los demás. Me levanto temprano, preparo el desayuno y preparo el almuerzo que los niños llevan al colegio. Luego de despedirlos limpio la casa, pongo la ropa a lavar, salgo a hacer las compras y me voy a trabajar a mi oficina. A la tarde al ir regresando termino de conseguir lo que necesito para la cena…ayudo a mis hijos con las tareas domiciliarias.

Después de la cena tengo toda la cocina para lavar y guardar, y al fin caigo exhausta en mi cama»  ¿Te suena familiar lo que dice esta oyente? Puede ser que sí.

Como podemos apreciar, la tarea de la mujer se torna compleja. No se precisa mucho más para sentirnos cansadas, abrumadas y quejosas. Deberíamos preguntarnos si quejándonos logramos mejorar la situación, si eso ayudaría. ¿Qué piensas, amiga?  Mi opinión es que todo se pondría peor…incluso me haría sentir miserable; debido a mis quejas el ambiente del hogar se notaría enrarecido.

Lo que trato de decir es que con las quejas no resolvemos los problemas, solamente hacemos infeliz a la familia.  Los problemas no cambian y grabamos en la mente de nuestros hijos un mal ejemplo.

Las tareas del hogar nos sobrepasan, hay tanto para hacer que podemos pensar que tenemos toda la razón para quejarnos. A su vez reconocemos que vivimos protestando. ¿Cómo revertir esta situación? ¿Qué podemos hacer? Bueno, pensemos…

Habla con tu familia, hablando se entiende la gente. Si tienes una queja contra tu esposo, por ejemplo…que deja sus medias usadas tiradas en cualquier parte, háblale tranquila y dile que te ayudaría mucho que las ponga en el canasto de la ropa para lavar.

Dile cómo te sientes y que necesitas de su ayuda con las tareas o con los niños.

Si tienes alguna queja acerca de tus hijos y piensas que ya tienen edad suficiente para entender y hacer algunas pequeñas tareas, habla con ellos. Sería bueno reunirlos, explicarles la situación y pedirles ayuda y saber quién hará qué cosa. Cuando delegues algunas responsabilidades a tus hijos ellos se sentirán involucrados en la marcha del hogar. Es una buena manera de prepararlos para el futuro cuando ellos sean  padres o cuando salgan del hogar para ir a estudiar o trabajar lejos de casa. Es importante que les muestres qué y cómo hacer las cosas para que queden lindas y prolijas. Háblales con amor, con paciencia y no te fastidies si de primera no lo hacen bien. Acostúmbrate a no gritarles, habla suave. Si tú gritas ellos también gritarán. Recuerda que nunca harán las cosas tan bien como las haces tú por la falta de madurez y experiencia.

Algo que puede ser útil es escribir las tareas de cada día en una planilla semanal y colocarla en un lugar del dormitorio de cada hijo. Al final del día puedes supervisar si la tarea fue realizada y ponerle puntos por cada una; al final de la semana premiarle con unas monedas para su alcancía o con una pequeña recompensa para estimularles a seguir con el plan. Ten paciencia y no les regañes, aprender buenos hábitos lleva su tiempo. No compares un hijo con el otro, cada uno es diferente, valora los progresos con elogios y palabras de agradecimiento por la ayuda que resultan en el hogar.

¿Qué hacer cuando la tarea es mucha y no sabes por dónde empezar?

Necesitarás fijar metas y prioridades. Valdrá la pena sentarte un momento para hacer una lista de tareas, escríbelas en una hoja y ordénalas por orden de importancia y de urgencia. Decide qué harás ahora mismo y qué dejarás para mañana. Si los pisos están sin lavar y tu hijo necesita hacer una tarea escolar, primero estará la tarea de tu hijo que necesita le ayudes el piso puede esperar para más tarde o mañana. Usa el sentido común, no podrás resolver todo a la vez.

Planifica y adelanta tareas si es posible. Por ejemplo…Mañana tendrás visitas para la cena, puedes adelantar el postre haciéndolo la noche anterior y guárdalo en el refrigerador. Decide no prender el televisor por hoy o apágalo pronto. Mirar la tele, quita mucho tiempo y atención.  Planificar y administrar bien el tiempo resulta beneficioso y calma los nervios.

Hay algo importante que queremos decirte amiga…Las mujeres queremos ser buenas en todo lo que hacemos, nos esforzamos y trabajamos mucho, pero debes saber y aceptar que no eres la super-poderosa mamá. Si te exiges demasiado y no lo logras te sientes defraudada contigo misma y amargas a quienes están a tu alrededor. Además el cansancio y estrés desmedidos nos lleva a descuidar las cosas realmente importantes de la vida como por ejemplo jugar y reír con los hijos, o pasar un momento feliz y distendido en familia.

Algo que siempre ayuda es mirar cada problema con una actitud positiva. Esto nos ayudará a encontrar soluciones en vez de quejarnos. Nos dará más energía. Nos ayudará a pensar claramente y ser valientes para enfrentar un desafío. Puede ser que debas hacer algún sacrificio por tu familia, pero asegúrate hacerlo sin quejarte porque la queja se transforma en un hábito..

A veces, nosotras las mamás tenemos que dejar a un lado nuestros sentimientos para mantener la paz en la familia. Los padres también tiene su rol importante y generalmente trabajan mucho para proveer para la familia, pero nosotras las madres por ser madres y por ser mujeres debemos ser personas afectuosas y amorosas en la vida de nuestros hijos. Muy a menudo debemos ocuparnos de todo porque los padres están lejos o muy ocupados.

¡Recuerda amiga, si nosotras hacemos nuestro trabajo en el hogar felizmente y sin quejas, nuestra familia se verá feliz también! Es bueno saber que no necesitamos cargar silenciosamente todas nuestras cargas. Si aprendemos a dialogar, compartir y hablar con amor y con paciencia en el seno de nuestra familia con un espíritu positivo, lograremos buenos resultados, colaboración de los demás y la paz tan deseada.

3 Comentarios

  1. […] (Proyecto Ana) A todas nos habrá sucedido en algún momento de encontrarnos quejándonos por algo. En especial para aquellas que son madres y cumplen diferentes roles dentro del hogar, tales como el de esposa, madre, maestra, enfermera, y para muchas que también salen a cumplir tareas fuera del hogar. La mujer – madre tiene una gran responsabilidad, es una persona importante en la vida familiar. Es la que mantiene unida a la familia; Si está feliz la familia también lo está. Si está triste, toda la familia sufre. […]

  2. Celina Leal dice:

    Ayudanos Sr a bendecirte y bendecir a los q nos rodea,y a usar bien e ministeroio de servicio sin quejas,criticas o protestas,Amen

  3. altagracia de palm dice:

    Tenemos que pedir ayuda desde arriba a nuestro padre celestial. para poder cambiar nuestra actitud que pienso que viene de herencia. porque actuamos pensando que tenemos la razón. mucha gracias por los consejos comenzaré a ponerlo en pratica y pedirle a Dios para un cambio. bendicion

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