El nuevo nacimiento

Los bebés pequeños, realmente son maravillosos y nos traen muchas alegrías. Son un regalo de Dios para nosotras. ¿Eres madre o estás esperando serlo? Recuerdo con mucho cariño el nacimiento de cada uno de nuestros cuatro hijos. Todos fueron tan especiales…me hicieron vivir diferentes emociones. Cuando tuve a mis hijos era la época cuando no se sabía el sexo hasta el día y momento de nacer, así que eso era una gran expectativa, ¿sería nena o varón? Teníamos nombres escogidos para nena y varón, las ropas debían ser de un color que pudiera usar tanto uno como otro. ¡Esa expectativa tenía su encanto! Ahora es bastante diferente pues puedes averiguarlo mucho antes de nacer y también tiene su encanto.

El nacimiento de un bebé requiere todas las fuerzas de la mamá y son tiempos de cansancio físico. Es el tiempo en que la mujer comienza a enfrentar la vida con otra responsabilidad por las exigencias de esta nueva vida. El bebé es totalmente dependiente de sus padres para todas sus necesidades. Hay noches crudas en que la madre no puede prácticamente cerrar sus ojos por un momento. A veces el hijo llora y exige atención y no se le puede negar. Cuidar de un nuevo bebé trae gozo pero también es un tiempo de muchos cambios y ajustes en la vida de la mamá en especial, por la llegada de un nuevo miembro a la familia.

Hay una gran familia de la cual tú puedes llegar a ser un nuevo miembro también, me refiero a la familia de Dios. ¿Cómo será eso de nacer a la familia de Dios?

Cuando Jesús vivió aquí en la tierra habló acerca de una clase diferente de nacimiento – el nacimiento «espiritual.»  La Biblia lo explica como «nacer de nuevo». No es un nacimiento natural, físico como lo conocemos aquí en la tierra, sino que es un nacimiento espiritual que viene de Dios.

La Biblia nos cuenta de un hombre llamado Nicodemo (Juan 3) que era un maestro y miembro principal de los dirigentes de su pueblo. Era un hombre profundamente religioso y muy devoto en seguir las leyes y tradiciones  de su religión. Tenía muchas preguntas acerca de asuntos espirituales. Había oído acerca de un tal Jesús que enseñaba con autoridad y poder acerca de Dios y del Reino de Dios. Una noche decidió ir a verlo y aprender de sus verdades.

«Maestro» le dijo Nicodemo, «todos sabemos que Dios te envió a enseñarnos. Tus señales milagrosas nos muestran claramente que Dios está contigo»

Jesús le respondió «Te digo la verdad, a menos que nazcas de nuevo, no podrás ver el Reino de Dios»

«¿A qué te refieres? Exclamó Nicodemo. «¿Cómo puede un hombre viejo volver al seno de su madre y nacer otra vez?

Lesús le respondió, «Te aseguro que nadie podrá entrar al Reino de Dios si no nace del agua (que limpia) y del Espíritu (de Dios). Los humanos sólo pueden producir vida humana, pero el Espíritu Santo te hace nacer a la vida espiritual. Así que no te maravilles si te digo que debes nacer de nuevo. El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así tampoco puedes explicar cómo nace la gente del Espíritu»

«Cómo puede ser posible esto? Preguntó Nicodemo.

Jesús le respondió: «¿Eres tú un maestro respetado de tu pueblo y no sabes esto?

Si no puedes creer en las cosas que ves ¿cómo creerás en las que no ves?

Jesús entonces le dijo:

«De tal manera amó Dios al mundo que ha dado a Su Hijo unigénito para que todo aquel que en el crea no se pierda más tenga vida eterna. Porque no envió Dios a Su Hijo al mundo para condenarlo sino para que el mundo sea salvo por Él»

«El que en El cree, no es condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado, porque no ha creído en el Nombre del Unigénito Hijo de Dios» (Juan 3:1-18)

Aunque Nicodemo era un maestro respetado y seguía las leyes y las tradiciones de su religión, Jesús le dijo que para pertenecer a la familia de Dios debía «nacer de nuevo» Lo que Nicodemo debía comprender era que por guardar las leyes no le hacía apto para formar parte de la familia de Dios. El debía creer y aceptar que eso se obtenía solamente como un regalo de parte de Dios a través de Su Hijo Jesucristo. Dios envió a Su Hijo a la tierra para morir en una cruz en nuestro lugar. Jesús murió para salvarnos de la condenación eterna por nuestros pecados. Al aceptar a Cristo, comenzamos una nueva vida a lo que la Biblia llama «un nuevo nacimiento» Así es como somos aceptados en la familia de Dios.

Cuando nacimos físicamente, entramos a formar parte de una familia donde papá y mamá nos cuidaron. Cuando nacemos espiritualmente, tenemos un Padre en los cielos que nos protege, nos cuida y nos anima cada día al enfrentar cualquier circunstancia.

Dios, nuestro Padre Celestial, nos ha dado preciosas promesas para mostrarnos su cuidado, su amor y compasión. Una de ellas que me gusta mucho es la siguiente: «Porque yo sé los planes que tengo para tu vida» dice Dios, «Son planes para tu bien y no para tu mal, para darte un futuro y una esperanza» (Jeremías 29:11)

Dios, nuestro Creador, el Señor del universo, quiere que conozcas sus buenos planes para darte un futuro con esperanza. Permíteme que te pregunte, amiga: ¿Has nacido de nuevo?» Si quieres tener Vida eterna con Dios debes nacer de nuevo. Esto significa que recibes a Jesús en tu mente y corazón como el Salvador y Señor de tu vida. Cree en El y recibe el regalo de la Vida Eterna.

2 Comentarios

  1. paola carlos dice:

    me gustaria aprender mas y entender mas acerca de dios soy nueva en el camino del senor me gusta su programa en la radio como el proyeto ana que dios las bendiga a todos y que siga cresiendo

  2. Virginia dice:

    Muy importante tambièn leer los artìculos relacionados como una nueva vida, la leche de la Palabra de Dios y los otros.
    Gracias

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