¿Por qué sufrimos?

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Hablando con mi amiga René ella me decía, «No tengo miedo a la muerte pero sí, tengo miedo al sufrimiento» «Acepto tener que morir  pero no creo poder enfrentar el sufrimiento.» A todos de alguna manera nos tocará sufrir, es parte de esta vida. Jesús mismo lo dijo «en el mundo tendrás aflicción»

Un cáncer de seno, un ataque al corazón, la pérdida de un bebé, un terremoto o inundaciones…De una u otra forma cualquiera de estos u otros problemas nos acarrean sufrimiento.

Sinceramente, no nos gusta sufrir. Nos preguntamos ¿Por qué a mi, si no hice nada tan malo? ¿Por qué tuvieron que morir esos niños? ¿Por qué el hambre y la miseria? ¿Por qué mi hijo de 20 años fue atropellado por un conductor completamente ebrio?

¿Por qué? ¿Dónde estaba Dios cuando eso sucedía? ¿Realmente, se interesa Dios en mi?

Debo confesar que también yo he pasado por situaciones difíciles y al momento no parecían tener explicación. Pero pude encontrar algunas respuestas en la Palabra de Dios, la Biblia. Quiero compartir contigo algunas de ellas deseando que te ayuden a ti también.

La primera cosa que debemos entender es que vivimos en un mundo pecaminoso e imperfecto. En Rom. 8:22 la Biblia nos dice: «Porque sabemos que toda la creación  gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora» y en 3:23 dice: «Por cuanto todos pecaron, y están apartados de la gloria de Dios.» Como sabes este mundo no es perfecto y las cosas van muy mal y eso nos causa dolor y sufrimiento.

Podemos pensar que Dios permite el sufrimiento y el dolor en este mundo para llamarnos la atención al problema del pecado y la desobediencia a las reglas divinas para la humanidad.

Por más que no nos guste, debemos reconocer que el dolor  tiene su lado bueno, es decir, el dolor nos llama la atención sobre algo que no anda bien en nuestras vidas ya sea físicas o morales y que necesita ser atendido y arreglado. Alguien ha dicho que «Dios nos susurra en los momentos lindos, pero grita en nuestro dolor»

Las enfermedades, los desastres naturales, son síntomas de un problema mayor que es el del ser humano alejado de los propósitos y la voluntad de Dios.

Debemos reconocer que el dolor y el sufrimiento nos acercan a Dios. Tenemos en la Biblia el ejemplo del Apóstol Pablo. Él dice en 2ª Cor. 12:7 «Me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobre manera, respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor que me lo quite Y Él me respondió: Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad»

No siempre sufrimos porque hemos hecho algo mal sino porque vivimos en un mundo imperfecto. En el dolor y el sufrimiento levantamos nuestros ojos al cielo buscando el socorro de Dios y eso nos mantiene bien concientes que nada somos sin Su poder.

El dolor y el sufrimiento nos disciplinan, nos corrigen y nos ayudan a ser humildes y sumisos a Su divina voluntad. Dice la Biblia en Hebreos 12: 5 «Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por Él, porque el Señor al que ama disciplina. Si soportáis la disciplina, Dios los trata como a hijos, porque ¿qué hijo es aquel a quien su padre no disciplina?

Es de esperar que un padre amoroso corrija a su hijo a tiempo aunque al momento no parezca tan tierno pero a la larga le libra del mal, moldea su carácter y le ayuda a ser obediente.

Amiga, ¿cómo has respondido a las dificultades de la vida? ¿Te han hecho una mejor persona o más amargada y frustrada? ¿Te has acercado más a Dios o tu fe se ha enfriado? El ejemplo máximo de sufrimiento y entrega lo encontramos en Jesucristo. Sin pecado, siendo perfecto cargó la cruz, sufrió muriendo en ella cargando con nuestros pecados, dolores y sufrimientos para librarnos de ellos y darnos a cambio la vida eterna con él para siempre.

El sufrimiento no se resuelve de una manera mágica, a través de él aprendemos a vivir y a valorar la vida. Aprendemos a apoyarnos y ayudarnos. Reconocemos que somos frágiles y vulnerables y que debemos someternos a la voluntad soberana de Dios. Aprendemos que Dios es compasivo, lleno de amor y poderoso para ayudarnos a soportar las pruebas y dificultades dándonos fortaleza interior.

Si estás pasando por tiempos difíciles justo ahora, tómate fuerte de la mano de Dios.  Busca el amor y el compañerismo de otras personas para sentirte amada y apoyada.

Y cuando puedas, tú misma busca la manera de apoyar a quienes están pasando por dificultades en sus vidas.

2 Comments

  1. annerys gomez montero dice:

    Le doy gracias a mi Padre Celestial, que me dio la oportunidad de escuchar en el día de hoy (21 de junio), a traves de radio Continental de Bogotá ( Colombia), ese programa por ustedes dirigido, fue de mucho provecho sobre todo cuando hablaron de la Diabeti, ya que mi madre padece esta enfermedad, diariamente pido a mi Dios que me libre de padecerla e igualmente a el resto de mis familiares.
    Que Dios les continue dando mucha sabiduria para que puedan continuar edificandonos

  2. scarling dice:

    Definitivamente el sufrimiento nos permite detenernos y analizar muchas cosas de la vida, pero debemos refugiarnos y animarnos en Dios y que al final del camino hay alguien que todo lo controla y que no pasa nada que no esté en su voluntad. todo sea para edificar a los que con su proposito son llamados.

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