Editorial Junio 2009

Querida amiga de oración,

Gracias otra vez por estar orando con nosotros por las mujeres en gran necesidad en los países de difícil acceso de Asia Central.

Jesús dijo: «Como el Padre me ha enviado, yo también los envío a ustedes» (Juan 20:21)

Mucho antes del nacimiento de Jesús, el profeta Isaías describió la misión de Dios para Su Hijo aquí en la tierra: Predicar las Buenas Nuevas, vendar a los quebrantados de corazón, proclamar la libertad a los cautivos, consolar a todos los enlutados, ordenar que a los afligidos se les dé gloria en vez de cenizas, alegría a los de espíritu angustiado. Isaías 61. Durante Su ministerio sobre este planeta, Jesús nos pidió que hiciéramos lo mismo. Es nuestro privilegio cumplir con Su misión aquí en la tierra y la manera más efectiva de hacerlo es orar como El lo hizo. Este mes elevaremos en oración a nuestras hermanas de Asia Central.

Las mujeres centro-asiáticas viven en una de las áreas de más difícil acceso donde predicar las buenas nuevas es una de las iniciativas más peligrosas.

He aprendido a través de los años que cuando estoy dispuesta a obedecer, Sus mandatos siempre vienen garantidos por Su capacitación. Proyecto Ana es prueba de eso. Mujeres de Esperanza se transmite a través de Asia Central con gran dificultad, pero con una fe expectante también. Nuestras oraciones y transmisiones están atravesando el velo de tradiciones religiosas e incredulidad, y derramando luz en la oscuridad.

Yo he visto cómo los cristianos de Asia Central y sus hijos han sido muertos; sus casas e iglesias quemadas hasta el suelo y sus medios de ganarse la vida destruidos. «Mi Jesús sufrió mucho más por nosotros», nos dijo una productora de Mujeres de Esperanza, «es lo mínimo que puedo hacer para sufrir por Él». La flexibilidad y resistencia de ellas, profundamente me humilló e inspiró. Ellos verdaderamente entienden el significado de las palabras de Jesús a la iglesia: «El que soportare hasta el fin ese será salvo». Presentemos sus vidas ante el Señor mientras ellos soportan la terrible persecución por amor a Jesús, y mientras ellas se atreven a actuar en conformidad con Su amor y alcanzar a otras mujeres.

Como miembros del cuerpo de Cristo – la Iglesia – estamos llamadas a participar de sus sufrimientos. «Si una parte sufre, cada parte sufre» (1ª.Cor. 12:26). No nos cansemos de hacer el bien. Pidámosle a Dios que las sostenga, y nunca olvidemos que el poder para soportar viene sólo de Dios y que Jesús es más grande que el que está en el mundo. (1ª Juan 4:4)

Gracias querida amiga, por elevar en oración  a estas preciosas mujeres este mes.

En Cristo,

Marli Spieker

1 Comentario

  1. THANIA CIBADA dice:

    las bendigo yo tengo 18 años escuchando radiotransmundial proyecto ana nose cuantos años tiene en al aire,venezuela coro edo falcon me gusta la palabra de aliento y las refleciones que ustedes pueden impartir a miles de oyentes y sobretodo a nosotras las mujeres ya que ami me a llegado esa palabra ,ustedes son mujeres de ejemplo las unsion de Dios este sobre cada una de las que ,imparten la palabra ,resivo todo la palabra que ustedes me quieran enviar sin mas que decirles Thania cibada

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