La mente

Dios nos hizo un maravilloso regalo a cada una de nosotras, me refiero a la mente. ¡Qué privilegio singular! Una mente para razonar, pensar, escoger y decidir.  Eso nos diferencia de los animales que no pueden razonar y actúan por instintos.

La Biblia, la Palabra de Dios nos anima a usar nuestra mente para el bien, para nuestra superación. Unos versos de la Carta del Apóstol Pablo a los Filipenses dicen así: «todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.»

(Fil 4:8). Como ves amiga Dios nos anima a pensar en cosas bonitas, edificantes, que permitan a la persona que las piensa a ser mejor y más segura de si misma.

Debemos acostumbrar  nuestras mentes a escoger lo que es útil y desechar lo que nos va a hacer daño. Especialmente como madres estar atentas a los hábitos de nuestros hijos porque los seres humanos fácilmente nos acostumbramos a hacer y decir cosas, por eso mientras los niños son pequeños y tienen una mente tierna es nuestra responsabilidad ayudarles a pensar, decidir y escoger lo bueno y desechar lo malo.

Al comenzar el programa hemos dicho que Dios instituyó a la familia; un padre y una madre para que en el seno de una buena familia los hijos crezcan, se desarrollen, maduren y aprendan a volar por si solos. Cuando un niño tiene el inmenso privilegio de nacer en el seño de una familia normal su mente va tomando la forma adecuada y la capacidad para poder ser en el futuro una persona feliz. Los niños aprenden de las experiencias cotidianas y por observar la conducta de sus progenitores. Ellos repiten lo que observan en los mayores. Somos sus modelos, no lo olvidemos.

En segundo lugar diremos que nuestros niños necesitan de Dios. La Biblia nos enseña «Si el Señor no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican».

¿Cómo podemos enseñar a los niños acerca de Dios?

Lo primero es nuestro ejemplo, una vida piadosa, justa, amorosa, demostrando que Dios vive en nosotros. Los padres no sólo deben conocer el camino cristiano sino que deben transitar por él diariamente practicando las verdades bíblicas.

El desarrollo espiritual de un niño y jovencito comienza en el hogar. ¿Hay un tiempo en tu hogar cuando todos se reúnen a leer la Biblia, hablar de sus verdades y orar juntos?  Será muy bueno que dediquen todos los días unos minutos al recogimiento espiritual.

Un proverbio dice así: «Instruye al niño en su camino y aún cuando fuere viejo no se apartará de él». Esa es una de las ventajas de poder enseñar a los niños aún cuando están bien pequeños porque su mente es tierna y moldeable. Cuando crezcan recordarán esa enseñanza acerca de Dios y sus mandamientos. La Palabra de Dios tiene poder para transformar la vida de cualquier ser humano que decida ponerla en práctica.

El Apóstol Pablo escribiendo al joven Timoteo le dijo: La Palabra de Dios es útil para enseñar, para corregir, para instruir en justicia,…»

Otro factor importante que edifica o corrompe la mente son los amigos. Todos necesitamos tener amigos, vivir en sociedad, compartir, divertirnos y disfrutar de la compañía de otros. Cuando los niños son pequeños y jovencitos debemos ayudarles a escoger sus amigos. Hablarles de las ventajas y desventajas si un amigo es bueno o malo. Seamos inteligentes a la hora de escoger los amigos para nuestros hijos. La iglesia cristiana donde acostumbramos concurrir puede ser un buen lugar para hacer amigos.

Enseñemos a nuestros hijos a amar la lectura de buenos libros. Gracias a Dios existen libros para todas las edades que entretienen y enseñan. A veces son caros pero es dinero bien invertido. El mejor libro es La Biblia.

Por sobre todas las cosas si deseamos el bien a nuestros hijos debemos ayudarles a creer en Dios y en Jesucristo como el amigo y Salvador de sus vidas. La Biblia nos describe la situación de nuestro mundo en estos tiempos: «También debes saber esto; que en los últimos días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos,, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, crueles, aborrecedores de lo bueno, amadores de los deleites más que de Dios….a estos evita. Pero persiste tú en lo que has aprendido .»

1 Comentario

  1. […] (Proyecto Ana) Dios nos hizo un maravilloso regalo a cada una de nosotras, me refiero a la mente. ¡Qué privilegio singular! Una mente para razonar, pensar, escoger y decidir.  Eso nos diferencia de los animales que no pueden razonar y actúan por instintos. […]

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