Interrupciones en la vida

Esta semana estamos hablando de las migrañas y cómo esta enfermedad interrumpe nuestra vida, nuestras actividades y nuestro descanso.

Generalmente no nos gusta cuando algo interrumpe nuestro día. Aunque disfrutamos de las interrupciones placenteras, como la visita de una buena amiga, de un hijo o de un nieto. Estas visitas son agradables y nos iluminan el día. Pero muchas interrupciones pueden ser comparables a las migrañas. Hemos planificado nuestro día y nos parece tener todo bajo control cuando de pronto, así como una migraña nos cambia todo y nos impide hacer las cosas que habíamos planificado. Y nos sucede en el momento menos indicado.

Hay cosas que nos suceden que pueden estropear o cambiar totalmente nuestros planes.

Me gusta organizar mi día, hacer una lista para que nada se me olvide y de pronto algo inesperado cambia completamente todo lo planificado.

Esto me recuerda una historia de la Biblia, la Palabra de Dios que se encuentra en el libro de Los Hechos capítulo 3 cuando dos hombres, Pedro y Juan habían decidido ir al templo a orar, pero algo sucedió en el camino que interrumpió sus planes.

Me gustaría que escucharas la historia directamente de la Biblia:

“Un día Pedro y Juan subían juntos al templo como a las tres de la tarde, la hora de la oración. Y había allí un hombre cojo de nacimiento que cada día traían y lo ponían a la puerta que se llama La Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el  templo. Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro con Juan, fijando los ojos en él le dijeron: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo.

Más Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y los tobillos; y saltando se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando y saltando y alabando a Dios.

Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios. Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido.”

Los planes de Pedro y Juan ese día se habían cambiado completamente. ¿Te ha sucedido estar tratando de llegar a algún lado y algo cambió tus planes? A veces no es el mejor momento para una interrupción. ¿Cómo habrá sido para estos hombres que deseaban llegar al templo? ¿Se les estaría haciendo tarde? ¿Habría otros mendigos pidiendo monedas y se sentirían molestos de que todos ellos estuvieran con su mano extendida solicitando algo? ¿Acaso era obligación de ellos darle a cada uno? Además siempre estaban allí y nunca era suficiente no importando cuánto les dieras, nuevamente esperarían recibir más.

Aunque por cierto sus necesidades eran reales. Pero cuántas veces pensamos porqué siempre los tengo delante de mí y exigiendo que les de alguna cosa. Yo también tengo mis obligaciones, por qué interrumpen mi día y mi camino. ¿Acaso es mi obligación resolver sus problemas?

Así pensamos a veces… Tenemos nuestros planes y alguien apareció para interrumpirlos, un vecino, un desconocido… justo ahora en que estaba tan apurada por hacer mis cosas. Cuántas veces nos habremos fastidiado porque alguien nos hizo cambiar de ruta o de parecer y no hemos logrado llegar a lo propuesto.

El hombre de nuestra historia estaba frente al templo cada día para mendigar. Quizás Pedro y Juan ya lo habían visto antes y nunca se habían detenido para conversar con él o darle unas palabras de ánimo… pero ese día en particular algo les movió a detenerse frente a él y dirigirle la palabra. No pudieron darle lo que él les pedía porque no lo tenían, pero pudieron ofrecerle algo mucho mejor, un regalo que Dios quería darle a ese hombre por medio de Pedro y Juan. Le dieron el regalo de Dios de la sanidad de su cuerpo enfermo.

Qué día maravilloso fue para ese hombre, qué cambio, qué sorpresa agradable, nunca lo hubiera imaginado. Sus días eran tediosos y rutinarios, siempre lo mismo. Allí comenzó una historia completamente nueva para él… ahora podría valerse por sí mismo, ayudar a su familia, salir a trabajar… y todo porque dos personas aceptaron ser interrumpidas en su apurado día. Pedro y Juan supieron escuchar a Dios. Ellos estuvieron dispuestos a interrumpir sus planes permitiendo que Dios los usara para ayudar a este minusválido mendigo a comenzar una nueva vida. Supieron mirar a su alrededor para ver que la necesidad de ese hombre era importante y debía ser atendida. Se tomaron un poco de su tiempo tan exigido por las actividades religiosas para atender el sufrimiento humano.

Aunque no tenían lo que este hombre les pedía le ofrecieron algo mejor, mostrarle que hay un Dios que le amaba.

Sabes amiga, las interrupciones a veces son maneras que tiene Dios para decirnos “Si me lo permites te usaré” y a veces ocurre cuando menos lo esperamos.

Esto es algo que debería llevarnos a pensar. Si alguien o algo interrumpe tu apurado día pregúntate que quiere Dios que hagas en esa situación.

Las interrupciones pueden llegar de muchas maneras, aún si no las deseamos. Por ejemplo una lluvia puede caer justo cuando necesitábamos secar cantidad de ropa.

No deseamos estar enfermas ni tener una migraña pero a veces son maneras de permanecer un poco quietas y tener tiempo para reflexionar, pensar y descansar.

Son ocasiones que nos llevan a pensar en las cosas importantes de la vida y buscar en oración a Dios, nuestro Señor y Salvador.

La vida está llena de interrupciones, pero Dios sabe de ellas y quiere que aprendamos cosas importantes de esos momentos y no estemos tan pendientes de nuestros propios planes. No olvidemos que hacer la voluntad de Dios es lo mejor para nosotras. Si algo diferente ha sucedido en tu vida, alguna interrupción no te sientas frustrada, permite que Dios saque algo bueno de esa experiencia. Estemos atentas para bendecir y ayudar a alguien más cuando sucedan cosas inesperadas. Es mi deseo que Dios te bendiga y te ayude en este mismo momento.

2 Comentarios

  1. estoy agradecida, de este menzaje me siento, decilusionada deprimida, tengo un aguijon que me essta atormentando, mi fe esta devil y se que debo afrerarme a la promesa de mi dios el nunca me dejara pero esta esta tristeza, este vacio, pero se que el senor esta en el control de todo, el es mi unica esperanza, quiero llenarme de fe pero esta la duda por que me siento tan mal, sin ganas de nada desanimada, triste y vacia, nesesito un consejo, no tengo deseos de vivir, ni de morir todo me da lo mismo, esto se siente muy orrible, por que si amo a dios con todo mi corazon, y todo mi ser, esta sensacion tan terrible donde esta mi fe donde esta mi amor por dios

  2. Anónimo dice:

    solo espera y CONFIA!!!

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