Editorial Marzo 2010

Querida amiga e intercesora:

“Gracias” no es suficiente para expresar mi profunda gratitud a ti por los días y meses que has pasado orando diligentemente por las mujeres de Proyecto Ana alrededor del mundo, y saber que has orado aún por mi. Tus oraciones en realidad son las que me mantienen viva, especialmente cuando viajo por países cerrados, o durante largos días cuando la fuerza y la sabiduría no son suficientes para la tarea entre manos, o aún cuando saboreando la dulce comunión de los maravillosos equipos intercesores del Proyecto Ana y oyentes alrededor del mundo. Hoy, “¡agradezco a mi Dios por cada recuerdo de ti!” Y te agradezco por echarte al hombro las cargas que llevamos por las mujeres en desesperantes necesidades de esperanza.

Oro para que tus ojos estén fijos en Jesús; tu visión y corazón agrandados con Su compasión  por los heridos. Oro por Su toque sanador en tus lugares de quebrantamiento cada vez que entras a Su presencia a favor de ellos. Oro para que cuando te empapes de Su luz, Su presencia te renueve y refresque. Pienso de las veces que tú, orando por las mujeres que sufren y creyendo lo imposible… esas veces que te has mantenido orando mientras sentías el aguijón de la misma angustia punzante, dolor y pérdida. Dios te ha honrado y sacado de la debilidad, te ha coronado de fuerza, proveyendo otra vez, para que nuestra necesidad humana sea el punto perfecto para Su interminable suficiencia.

Firmemente creo que nuestra individual fe del tamaño de la semilla de mostaza moverá montañas de insuficiencia y falta de recursos para millones de mujeres que no pueden leer ni escribir este mes. La suficiencia de Dios equipará a los equipos de Proyecto Ana para que las alcancen de maneras más grandes y  más relevantes, conduciendo programas, como también transmitiendo Su historia de amor de la manera que ellas lo entiendan mejor.

Especialmente oro por las intercesoras de Proyecto Ana que reciben oralmente estos pedidos de oración. Ellas conocen de primera mano cuan difícil es no poder leer o escribir. Les aseguro que su condición nunca podrá cambiar su posición como preciosas y valiosas hijas de Dios. Sobre nuestras rodillas todas somos “¡transformadoras del mundo!” Juntas en oración haremos una diferencia en este mundo proclamando el amor de Dios, la fe y la inamovible esperanza- la clase de esperanza que Sarah Young describe en su libro, El llamado de Jesús, “La esperanza es como un cordón de oro conectado a los cielos. Cuanto más te cuelgas de este cordón, tanto más Dios sostiene el peso de tus cargas, así, tú eres aliviada. Lo pesado no es de Su Reino. Cuélgate de la esperanza y Sus rayos de Luz te alcanzarán a través de la oscuridad.”  ¡Oscuridad intelectual, social y espiritual!

Gracias, gracias, gracias.

Marli Spieker

Directora/Fundadora del Ministerio Global

Proyecto Ana.

Testimonios de oyentes.

“Siempre las sintonizo en la estación de mañana y de tarde. Cuando me convertí a Cristo ha sido de mucha ayuda y pude crecer espiritualmente. Trabajo con las mujeres de mi iglesia; aunque no leo ni escribo. La radio me alimenta y yo puedo compartir con otros la Palabra de Dios. El programa Mujeres de Esperanza me ha enseñado mucho acerca de la salud, cómo criar a mis hijos, y otros temas. Siento que me habla personalmente a mi.” (Ecuador)

“Quiero decirles gracias a todas ustedes mis hermanas. Todas ustedes me han guiado en conocer de Dios y Su palabra. Ahora mi corazón realmente da gracias al Señor Jesús que bendice nuestras vidas dándonos vida sana y gozo. Saben que yo no puedo leer ni escribir, pero escuchando el programa tengo oportunidades de aprender mucho acerca de las palabras de Dios y de la salud.” (Indonesia)

“No tenemos pastor en nuestra área. Cuando nos reunimos, leemos las lecciones del programa por aquellos que saben leer. En nuestro grupo, yo soy la única que sabe leer y escribir. Quisiera  agradecer al programa Mujeres de Esperanza por traernos a las mujeres más cerca unas de otras. Nos comprendemos más unas a otras y oramos más por cada una de nosotras. En el caso que una de nosotras tenga algún problema, podemos orar unas por otras. Esta es una de las razones porqué nos gusta el Calendario de Oración. Aún aunque vivo en áreas montañosas donde el nivel de educación es bajo, mi conocimiento se ha desarrollado gracias a los programas de Trans- Mundial, especialmente al programa Mujeres de Esperanza. Sólo quiero decirles que el programa es tan útil para nosotras. Debido a que sabemos tan poco, el programa nos provee información y aprendemos de él. No contamos con ningún otro recurso para aprender acerca de cosas. No comprendía mucho de la Biblia, pero cuando escuchamos los programas, mi entendimiento ha aumentado. Hay muchos que son iletrados. Yo sólo puedo leer y escribir un poco, pero lo poco que sé lo uso para compartir con otros.” (Vietnam)

“Vivo sola desde la muerte de mi esposo. Ahora entiendo cuan preciosos son los programas de radio para mi. Además, soy iletrada, como fui traída a esta villa, no tuve oportunidad de ir a la escuela. Con gran dificultad aprendí a leer la Biblia. Ahora, me estoy poniendo anciana y por esta razón mi visión está más débil, así que, leer la Biblia también es un problema. Debo depender sólo de la radio para escuchar la Palabra de Dios. Si no escucho su programa alguna semana, me siento muy triste. Todos sus programas son buenos pero el que más me gusta es Mujeres de Esperanza porque satisface mis necesidades. Cuando mi esposo estaba vivo, ambos solíamos compartir el evangelio con nuestros vecinos y amigos. Muchos de ellos se volvieron al Señor y aceptaron a Jesús como Salvador personal. Comenzamos una escuela Bíblica dominical en mi casa y Dios nos bendijo. Ahora, mi esposo está con el Señor y aún hay algunas personas que vienen a casa para pedir consejos. Lo que aprendí de sus programas lo comparto con ellos y les ayuda. De esta manera muchas personas son bendecidas por los programas Mujeres de Esperanza y yo también recibo bendiciones del Señor a través de este programa. Por favor ore por mi.” (India)

“Gracias por las radios que nos regalaron. Aquí donde vivimos la mayor parte del tiempo no tenemos corriente eléctrica. Estoy feliz de tener una radio que no necesita electricidad. Nunca imaginé que la radio hablara nuestro idioma. Somos gente muy pobre y nadie nos considera. Mi hijo es muy mal tratado en la escuela porque es un gitano, pero aún así somos personas. Nuestra comunidad tiene 700 habitantes pero sólo 4 sabemos leer y escribir. Por eso mando a mi hijo al primer grado, así por lo menos puede aprender a escribir. Después de eso sale a recoger latas, como todos nosotros, porque no tenemos suficiente para comer. Tengo ocho hijos. El último programa que escuché por radio hablaba acerca de la amistad entre las mujeres. Nunca había escuchado algo así. Aquí es difícil creerle a la gente, porque hay mujeres cuyos hijos son llevados lejos y nadie sabe dónde están. Pero realmente fui tocada cuando escuché que el Señor puede ser mi amigo, el amigo de las mujeres. Fue muy extraño, pero al final del programa oré con la conductora. No puedo entender qué sucedió, pero después de esa vez sentí mucha paz y nunca he golpeado a mis hijos. Quiero aprender más del Señor y le doy las gracias a estas mujeres que vienen a visitarnos y tener cuidado de nosotras que fuimos olvidadas por todos. Gracias otra vez por la radio que ha llegado a ser mi amiga.” (Albania)

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