El ha resucitado

En un programa anterior hemos hablado de María, la madre de Jesús, cómo ella parada al pie de la cruz observó desde tan cerca la muerte de su hijo. Imagina el dolor de la pérdida en su corazón…

¿Has sufrido la pérdida de alguien muy cercano a ti? ¿Alguien a quien amabas?… ¿Un hijo que se ha ido o un adulto con quien has compartido por años? Debes saber bien lo que es el dolor…

En los tiempos de Jesús se acostumbraba a crucificar a algunas personas clavándoles las manos y los pies con grandes clavos y dejándoles morir en una terrible agonía.

¿Podemos imaginar cuánto sufrió Jesús en esa cruz? ¡Cuan doloroso habrá sido para Su madre y sus discípulos! Se sentían impotentes de poder ayudarle… así como tú podrás sentirte en alguna ocasión frente al  sufrimiento de un ser querido.

La Biblia nos cuenta que después que Jesús murió en la cruz del Calvario, sus amigos bajaron su cuerpo y lo envolvieron en una sábana limpia con especies aromáticas, según la costumbre de la época y lo colocaron en una tumba nueva en un jardín cercano.

Cubrieron la entrada a la tumba con una  roca muy grande y se fueron de allí.

Las mujeres habían estado observando todo el proceso y luego fueron a sus casas a preparar especies y perfumes para volver el domingo a la mañana.

La Biblia lo cuenta así (Mateo 28: 1-7)y (Marcos 16: )(Lucas 23)

“Temprano, el primer día de la semana, cuando aún estaba oscuro, María Magdalena fue a la tumba y vio que la piedra había sido removida de la entrada. Así que volvió corriendo hasta donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, al que Jesús amaba y dijo: “Se han llevado al Señor de la tumba, y no sabemos dónde le han puesto.”

Se sintieron muy confundidos, pues dos días antes habían observado cómo le clavaron en la cruz. Le vieron morir. Siguieron a José de Arimatea para ver dónde pondría el cuerpo. No tenían ninguna duda en sus mentes que Jesús estaba muerto. Además las mujeres llevaron perfumes y especies para ungir un cuerpo muerto.

La Biblia sigue diciendo:

“Salieron Pedro y el otro discípulo, y fueron al sepulcro. Corrieron los dos juntos, pero el otro discípulo llegó primero y bajando a mirar vio los lienzos puestos allí pero no entró. Luego llegó Simón Pedro y entró en el sepulcro y vio los lienzos puestos allí.

Y el sudario que había estado sobre la cabeza de Jesús, enrollado en un lugar aparte. Finalmente el otro discípulo también entró. El vio y creyó. Aún no habían entendido la Escritura que Jesús tenía que resucitar de los muertos.

Luego los discípulos volvieron a su casa pero María permaneció fuera de la tumba, llorando. Se dio vuelta para mirar dentro de la tumba y vio a dos Ángeles sentados donde el cuerpo de Jesús había sido puesto, uno a la cabecera y otro a los pies. Ellos preguntaron, “¿Mujer, Por qué lloras?”  “Se han llevado el cuerpo de mi Señor y no sé dónde le han puesto” Se dio vuelta y vio a Jesús parado allí frente a ella pero creyó que era el jardinero.

Jesús le preguntó “¿Mujer, Por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella creyendo que era el hortelano le pidió que si él se lo había llevado le indicara dónde le había puesto.

Pero Jesús la llamó por su nombre: “María” Fue entonces que María lo reconoció y le adoró.

Jesús pidió a María que diera la noticia a sus hermanos, “Vé dile a mis hermanos que vuelvo a Mi Padre y a vuestro Padre, a Mi Dios y a vuestro Dios”

María Magdalena regresó corriendo a los discípulos para contarles la maravillosa noticia que había visto al Señor resucitado. “Yo he visto al Señor” les dijo María.

Amiga, ¿Puedes creer hoy que Jesús vive y quiere ayudarte? El te pregunta ¿Mujer, porqué lloras? Cuéntale al Señor lo que te aflige, deposita en Jesús todo tu sufrimiento y permite que Él te devuelva la esperanza y una nueva vida.

Realmente el Señor quiere ayudarte, confíale tu corazón y tu mente y todas tus circunstancias. Jesús desea quitar tus lágrimas y darte alegría. Confía en Él. Amén

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