Dios nos perdona – el hijo pródigo

Muy a menudo Jesús se sentaba con los cobradores de impuestos y con otros que eran considerados malas personas. Los cobradores de impuestos de ese tiempo eran deshonestos, por eso los líderes religiosos y maestros de la ley criticaban a Jesús que gastaba su tiempo conversando y comiendo con ellos. ¡Pensaban que estar con esa gente era algo terrible!

Jesús entonces quiso explicarles por qué lo hacía. Por eso les relató lo siguiente: (Lucas 15: 4-7) ¿Quién de ustedes, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra la pone sobre sus hombros, gozoso; y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gócense conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Les digo que así mismo habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.

Esto les hizo pensar… pero Jesús quería que ellos lo entendieran mejor y les hizo otra historia. Les contó de una mujer que tenía 10 monedas de valor pero se le perdió una. Les preguntó: ¿Qué mujer  que tiene 10 monedas de mucho valor, si pierde una de ellas, no enciende la lámpara, y barre la casa y busca con diligencia hasta encontrarla? Y cuando la encuentra reúne a sus amigas y vecinas, diciéndoles: Gozaos conmigo porque he encontrado la moneda que había perdido. Así pues les digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.”

Pero Jesús quiso contarles una historia más, sólo para aclararles bien lo que quería enseñarles. Les habló de un padre y sus dos hijos. Dijo así:

“Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos dijo a su padre; Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y el padre les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a un lugar apartado y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba, Y volviendo en si dijo: ¡Cuántos empleados jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, ya no soy digno de ser llamado tu hijo, hazme como uno de tus sirvientes.”

¿Puedes imaginarte cómo se sentiría este joven? ¿Estaría arrepentido de haberse ido con la plata del padre? Realmente fue muy codicioso y no quiso esperar hasta que el padre muriera para cobrar su herencia.

Si tú fueras el padre, qué cosa le dirías a tu hijo si regresara a tu casa sin un solo peso de todo lo que se llevó?

Veamos qué sucedió en nuestra historia: “Entonces este hijo volvió a su hogar y a su padre… Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre y fue movido a misericordia y corrió y se echó sobre su cuello y le besó. Su corazón fue lleno de amor y compasión por este su hijo que estaba perdido. Cuando fueron acercándose a la casa el hijo comenzó a decirle todo lo que había pensado decir, pero su padre parecía no escucharle. Llamó a sus sirvientes y les ordenó buscar ropa, un anillo y sandalias nuevas para vestir al hijo. Luego les pidió que prepararan una gran comida y dijo “Hagamos fiesta, porque este mi hijo muerto era y ha revivido; se había perdido y es hallado… y comenzaron a regocijarse.”

Dios es como el padre de esta historia; nosotros somos como el hijo que se ha ido lejos.

Dios el Padre es nuestro Creador, pero cuando nos alejamos de Él y tomamos nuestros propios caminos, Él no se interpone, nos deja escoger, nos deja decidir y por lo general escogemos mal porque no pedimos Su consejo, no pedimos Su ayuda y sabiduría para elegir bien, creemos que podemos hacerlo solos y solas.

Cuando el joven regresó al hogar, el padre dijo “Mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y es hallado”

Dios anhela que volvamos a Él. Es nuestro creador, nos ama y nos espera para perdonarnos y para darnos el gozo y la felicidad que este mundo y esta sociedad no nos puede dar. Amiga, si por alguna razón te has alejado de Dios, Él te está esperando, regresa para recibir Su perdón, Su amor y la protección de un Padre lleno de amor.

3 Comentarios

  1. Besaira dice:

    Yo vivia en un momento de desesperacion en el que decia que dios no existia, y estaba muy equivocada porque con mi gran problema acudi a el y me ha llenado de su amor y gracia, y mis problema poco a poco se han ido solucionando. Si tiene problema ponlo en manos de Dios el es el unico camino que nos da la solucion perfecta.
    No le diga a Dios que tu problema es grande dile al problema que grande es Dios.
    Solamente hay que tener fe y la certeza que lo que esta pidiendo ya lo tiene en tus manos, pide con fe y amor y sin desesperarte, sabiendo esperar hasta que las cosa o situaciones se transformen.
    Yo le estoy pidiendo a Dios por la union de mi familia y yo se que el me va a conseder esa peticion, porque por medio de la biblia el me dice todo lo que va a suceder y asi mismo lo estoy mirando.
    Solo me pide que no me desespere y asi estoy pacientemente espero el regalo que el me tiene guardado !Que asi sea!

  2. Besaira dice:

    Dios no abandona a sus hijos, por mas pecador que sea dios nos perdona porque el es un Dios de amor un un dios bueno y por mas desesperado que te encuentre busca de Dios. No crea en falso dioses, que solo te meten basura a la cabeza, y lo que se te cumple es por un momento
    Pero con nuestro padre celestial todo es diferente lo que dios no pone en la mano es por completo no a media.
    Pide ,pide lo que sea pero pide con fe y todo te sera consedido, porque dios no anda detras de lo justo sino de los pecadores.

  3. marcela dice:

    Solo hay que tener fe Dios nunca nos avandona, y yo se que lo que le estoy pidiendo al señor se me va a cumplir solo estoy pasando por una prueba que el a querido ponerme para enseñarme a ser fuerte y no dejarme vencer, ya que en vida siempre voy a encontrar obstaculos que debo saber enfrentar, pedir con fe y no deajarla quebrantar. «el señor es misericordioso todo me consedera y nada me faltara»…Yo creo en ti pero aumenta mi fe.
    Saber pedir, pedir con fe, agradecer y hacer buena acciones…

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