Recurso eterno

Cuando te cerque, incauto, la penumbra

De negra duda que al más fuerte espanta,

Tu vista al Orbe Celestial levanta:

Hay una Luz que tu tiniebla alumbra.

¡Hay una roca do afianzar tu planta!

Si se trocara tu jardín en huerto

Donde cual sangre tu sudor corriera,

Y la agonía a tu alma acometiera:

Mira al sereno cielo descubierto:

Dios está allí, tras el azul, ¡espera!

No más temores de mortal angustia,

No más quebrantos propios del desierto;

Dios que levanta y vivifica al muerto

Levantará también tu vida mustia:

Fiel a su acaparo y su cariño cierto.

Y aunque zozobre tu navecilla,

Y la ola inmensa devorarla intente,

Deja al eterno ser su Dirigente,

¡Y arribarás feliz a ansiada orilla

Sobre segura Roca permanente…!

1 Comentario

  1. Vanessa dice:

    Bendiciones! esta muy bonito su poema en realidad podemos sentir atravez de estas palabras la presencia y la paz de nuestro Padre Celestial.

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