Regalos

Recuerdo una Navidad especial que vivió mi amiga mientras estuvo como misionera en La India. Sucedió en una pequeña villa lejos de cualquier ciudad. Solía haber un valle fértil hasta que un día se construyó un embalse o represa. Las granjas de los alrededores se inundaron de agua y los pobres granjeros estuvieron luchando para sobrevivir a orillas del lago… Se acercaba el tiempo de la Navidad…

Así que, esa fue una Navidad muy especial ya que todos allí estaban luchando para sobrevivir.

Creo que fue bien especial… Los misioneros, estaban viviendo en la villa con esa gente. Elizabeth les ayudaba cada vez que alguien tenía un problema de salud, mientras que Ray junto con los hombres del lugar comenzaron a construir un lugar donde criar peces. Aprendieron el idioma de las personas que vivían allí y Elizabeth comenzó a escribirlo ya que no tenían libros ni nada escrito en ese idioma. Comenzaron también a contarles historias acerca de Jesucristo, el Hijo de Dios así como las contamos en este programa. Algunos de la villa creyeron en Jesús y comenzaron a reunirse para adorar juntos a Dios cada semana.

Llegó la Navidad y los misioneros salieron a saludar a los vecinos. Las personas habían armado una gran fiesta, con cordero al curry para todos. Elizabeth y Ray disfrutaron con ellos compartiendo esa comida.

Quizás te preguntes cómo lograron organizar esa gran comida si ellos estaban luchando para sobrevivir. Te diremos que la carne en ese lugar es muy cara y ellos pueden disfrutarla sólo una vez al año. Así como lo oíste… una vez al año podían comer carne.

Así que decidieron que por ser la Navidad el cumpleaños de Jesús querían celebrarlo de la mejor manera. Cada uno de los creyentes traía lo que podían. Algunos un poco de dinero, otros un poco de arroz o cebollas o especies. Y alguien otro ofrecía su servicio en cocinar todo en alguna olla grande sobre el fuego. El propósito era tener esta comida muy especial, juntos en honor a Jesús.

¿No te parece que esto suena como un gran regalo organizado entre todos?

Yo creo que era un regalo especial para ellos mismos al compartir una Navidad  donde no se veían regalos ni adornos, pero sí mucho gozo al cantar  y compartir canciones que hablaban del nacimiento de Jesucristo. Elizabeth y Ray se dieron cuenta entonces que sin querer habían dado a esta gente el maravilloso regalo de Jesucristo, que les hacía vivir un profundo gozo a pesar de la difícil situación que ellos enfrentaban en su diario vivir, Un regalo mejor aún que ese cabrito al curry que tenían preparado  para comer.

¿Acostumbras dar regalos? Estuve pensando acerca de esto y me pregunto, ¿Qué clase de regalos podemos dar que signifiquen mucho para nuestra familia?

Habrás oído hablar varias veces de Stevie, una amiga que sufre de parálisis cerebral y su cuerpo no siempre le responde como ella quiere; pero tiene una mente clara y ella usa su mente preparando regalos para quienes ama. Te sorprenderá saber acerca de los regalos que ella acostumbra hacer. Por ejemplo escribió lo siguiente como un regalo para nosotras:

“Me gusta usar palabras que creativamente expresen mi amor por las personas… y decir algo que me gusta de ellas. A veces les escribo poemas. Otras veces escribo sus nombres con letras grandes en un recuadro en forma de columna y para cada letra del nombre escribo una cualidad que las describa.” También escribo memorias y detalles de nuestra amistad en una hoja de colores. Lo hago en tamaños, estilos de letras y colores diferentes. Preparo tarjetas con palabras y expresiones especiales, aunque debo confesar que a veces me lleva mucho tiempo y no siempre se leen con claridad. Las tarjetas escritas por lo general me gusta más que dar otros regalos.”

Es admirable cómo Stevie con todas sus limitaciones se toma tiempo para hacer cosas que bendigan a los demás y no necesita gastar mucho dinero. Ella también es muy cariñosa y le gusta repartir abrazos y muchas expresiones de cariño.

Tengo una amiga que ya es abuela y no cuenta con mucho dinero para hacer regalos a todos sus hijos y nietos. Ella me contó que cada año prepara una caja grande donde mes a mes va guardando algo que puede comprar con su escaso dinero. Cuando llegan los días festivos al fin del año abre esa caja y se admira cómo ha podido juntar juguetes, ropas y libros para toda la familia, y a veces se sorprende con lo que ve allí dentro porque con el tiempo olvida lo que ha ido poniendo. Entonces sólo debe envolver en vistosos papeles de colores y colocar los nombres. Me dijo que eleva una oración de gratitud a Dios por poder regalar a todos sus seres queridos a pesar de sus escasos recursos.

Qué buena idea la de tu amiga, me encantó.

Quiero contarte algo de mi amiga Marj, es australiana pero estuvo viviendo con su familia por un tiempo en Holanda. Ella nos dijo: “Cuando nuestra familia tuvo que mudarse a Holanda por razones de trabajo, al llegar el tiempo de Navidad pensé que extrañaría mucho a mi país. Pero una amiga holandesa nos invitó a compartir la celebración con su familia. El 5 de diciembre las familias holandesas se juntan para tener una comida especial. Después de comer comparten pequeños regalos y poemas o cosas que han escrito para unos y otros. Algunos de los poemas estuvieron muy divertidos otros eran consejos. Recuerdo que antes del anochecer, alguien golpeó fuerte en la ventana. Dijo que era Santa Clauss al abrir la ventana este hombre arrojó pequeños dulces hacia adentro. Los niños se abalanzaron sobre ellos tratando de recoger los más que pudieran. La idea de reunirse temprano en el mes para estar juntos es buena… luego cuando llega el día de Navidad todos van a la Iglesia para recordar en forma especial el nacimiento de Jesús y ya nadie se distrae pensando acerca de los regalos o tener que ir a la casa a preparar una comida especial. ¡El hecho que esta familia nos hayan invitado a su casa, nos dio la oportunidad de celebrar una de las navidades más felices y no extrañamos a nuestro país! ¡Para mi fue un hermoso regalo!

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