Jesús, Señor sobre los espíritus

Musa regresaba al hogar en una pequeña villa, luego de haber estado lejos en la escuela en una ciudad grande. Cuando bajó de la canoa y al ir subiendo la montaña para llegar a la villa, se sintió confundido. ¿Dónde estarían todos los niñitos que siempre venían corriendo a saludarlo? Todos habían disparado para esconderse… ellos pensaron que era un espíritu malo que venía a buscar a los niños para colocarlos en los agujeros del nuevo puente que fue construido en la ciudad. Los adultos les habían contado esa historia, que creyeron era cierta. En realidad era gente mala que solía robar niños, no espíritus. ¡Los niños no habían reconocido que era Musa, porque se había puesto un nuevo sombrero! Pensaron entonces cuán asustados habían estado y todos se rieron  cuando se dieron cuenta que era tan sólo el amigo de ellos- Musa.

¿Qué piensas de los malos espíritus? Algunas personas piensan que ellos están por todos lados causando toda clase de problemas. Otros creen en ellos, pero piensan que nunca les afectarán. Algunas personas creen que no hay espíritus y que todo tiene una explicación práctica. ¿Quieres saber acerca de los poderes espirituales que están en el mundo? Queremos contarte una verdadera historia que nos ayude a comprender este tema.

 

Jesús, el Hijo de Dios creía que los poderes espirituales del mal existían. En la Biblia podemos leer acerca de muchas veces cuando Él sanó a personas enfermas y otras veces cuando se levantó contra los malos espíritus. Él conocía la diferencia entre enfermedad y un mal espíritu. Escucha esta historia: Un día, Jesús se encontró con un grupo de personas que rodeaban a un padre y su hijo. El padre clamó a Jesús, ¡Maestro! Te ruego que mires a mi hijo, mi único hijo. Un espíritu le ataca, y le sacude con violencia, da voces y echa espuma por su boca y lastimándole, a duras penas se aparta de él Le pedí a tus discípulos que lo echaran fuera y no pudieron.

Respondiendo Jesús dijo: “O gente incrédula… trae aquí tu hijo! Y mientras le acercaba al muchacho, el demonio le derribó y le sacudió con violencia. El padre dijo a Jesús… muchas veces le echa en el fuego y en el agua, para matarle; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros y ayúdanos. Jesús le dijo, Si puedes creer, al que cree todo le es posible.  E inmediatamente el padre del muchacho dijo… creo pero no mucho- Ayúdame a creer más. Jesús entonces reprendió al espíritu inmundo y sanó al muchacho, Jesús le dijo: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él y no entres más en él, Entonces el espíritu sacudiéndole con violencia, salió y él quedó como si estuviera muerto pero Jesús le tomó por la mano y le ayudó a levantarse y se lo devolvió a su padre. Y todos se admiraban de la grandeza de Dios que habían visto a través de Jesús. (Lucas 9: 38-43, Marcos 9: 17-27)

¿Qué era lo que realmente estaba sucediendo en la vida de este muchacho?

Alguien podrá decir que tenía ataques de epilepsia… aquellas convulsiones por lo general no son causadas por los demonios. Hemos escuchado hoy que pueden ser causadas por los parásitos. Pero Jesús sí sabía de donde provenían.

La Biblia nos habla de los espíritus o demonios como ángeles malos que siguen y sirven a Satanás, el malo. Satanás es el enemigo de Dios y de los seres humanos.

Aquel padre sabía a quién dirigirse por ayuda. El poder de Dios estaba con Jesús el Hijo de Dios y la gente se maravillaba al ver lo que aconteció. Jesús mismo dijo (Lucas 11:14-20) “Por la mano de Dios echo fuera yo los demonios, porque ciertamente el Reino de Dios ha llegado a vosotros.”

Jesús dijo a sus seguidores que ellos también podrían sacar fuera demonios pero debían orar y confiar mucho en Dios y ponerse bajo Su autoridad. (Marcos 9:29)

Y necesitaban tener fe. Jesús dijo; “al que cree todo le es posible.” Si crees que tu fe no es fuerte, debes hacer lo que hizo el padre del muchacho- pedir a Jesús que te ayude a creer y que aumente tu fe. Fe es creer que Dios tiene el poder para actuar y que hará lo mejor para ti porque Él es bueno y misericordioso. Más adelante los discípulos de Jesús sacaron fuera demonios usando el poder y la autoridad de Jesús.

Jesús tiene hoy ese mismo poder para librarnos de todo lo que nos esclaviza, nos ata y nos saca el gozo de vivir. Él es el Señor sobre todo mal espíritu. Debemos confiarle todo a Jesús. ¿Por qué? “Para que en el Nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre. (Fil. 2:10-11)

Amiga: decide hoy seguir a Jesús como el Salvador y Señor de tu vida.

¿Quieres saber qué pasó con el joven Musa? Se sentía  muy feliz porque estaba de novio con una joven del lugar y estaban haciendo planes para casarse. Había venido de la universidad para ayudar a su familia a cosechar el arroz. Después de la cosecha habían planificado casarse.

Junto a su padre se dirigían al campo a trabajar. Era un día soleado y bello. De pronto en el camino algo sucedió que les asustó y dejó paralizados. Una enorme serpiente se les cruzó en el sendero frente a ellos. Se dieron vuelta y caminaron rápido a la villa. ¡No podremos cosechar el arroz, se nos cruzó una víbora! Dijo el padre a la madre.

Todos estaban apenados, pero ellos creían que ver una serpiente significaba que un mal espíritu estaba impidiéndoles levantar la cosecha. Ellos pensaban que morirían si continuaban al hacer la tarea de la cosecha. Por otro lado, sabían que no realizar la cosecha sería un año difícil para toda la familia porque no tendrían los recursos económicos para vivir ese año. La madre de Musa debía salir a recoger hongos en el bosque, hojas tiernas y lo que encontrara para poder cocinar. ‘Musa debería postergar su fecha de casamiento y todo su sueño de tener su propio hogar con la joven que amaba!

Después de tres años, todo cambió en casa de Musa. Un hombre mayor había llegado a la villa enseñando que si ellos buscaban a Dios el Señor, sus vidas serían prosperadas y bendecidas. Este hombre les enseñó que Dios es más poderoso que todos los espíritus malos y podía protegerles en todo momento de sus vidas. Aprendieron que Jesús, el Hijo de Dios un día dio su vida en una cruz por ellos. Esta gente comprendió el mensaje y decidieron poner su confianza en Jesús. Al principio seguían un poco desconfiados y nerviosos por lo que les pudiera suceder, pero con el tiempo aprendieron a disfrutar de la compañía de Jesús  y ya no temían a los malos espíritus. Así que si veían una serpiente, o un pájaro revolotear sobre sus cabezas ya no creían que un mal espíritu les estaba persiguiendo. Trabajaban en sus campos confiando que Dios estaba con ellos y quería lo mejor para sus familias. No sólo tuvieron paz en sus mentes, sino que ya no pasaban hambre porque sabían que podían comer lo que ellos cultivaban.

¡Qué diferente fue la vida en la villa desde que conocieron el amor de Dios.

Musa y su familia planificaron la boda y todo el pueblo participó de la fiesta de casamiento. Invitaron a Jesús a vivir en el nuevo hogar.

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