Editorial Julio 2012

Querida amiga/o de oración:
El enfoque de la oración para este mes nos traslada a lugares escondidos del corazón. Serás invitada/o a pisar en
el oscuro rincón de la existencia humana, donde el dolor y el sufrimiento son extremos; donde las lágrimas fluyen
libremente y donde Jesús es la única, pero también toda suficiente esperanza.
¿Cómo lo sé? Mi suegra quedó viuda tan sólo con 32 años. Pero a pesar de y a través de todo el sufrimiento que
ella enfrentó durante la Segunda Guerra Mundial, aprendió a confiar y depender plenamente sólo de Dios. Llegó
a ser una torre de fuerza, confianza y fe. Dejó una impresión indeleble en las almas de tres generaciones de su
familia; y no en una manera destacada – sino más bien en un sentido sabio y práctico. Diariamente me beneficio
del legado que ella dejó en la vida de mi esposo, cuyo carácter ayudó a moldear. Sin esposos, las viudas tienen
que criar solas a sus hijos y Dios tiene un mensaje para la iglesia en relación a estas mujeres.
Su Palabra dice: “La religión que nuestro Padre Dios acepta como pura y sin faltas es ésta: cuidar a los huérfanos
y a las viudas en sus tristezas…” (Santiago 1:27) En mis viajes veo a viudas y huérfanos inevitablemente en
el fondo de la pila o montón. Pero el amor y la luz de Dios, pueden verse mejor en contraste con la negra
desesperación y el dolor. Me ha movido profundamente pensar que una y otra vez, Dios nos asegura de Su amor
por las viudas, especialmente cuando Él dice en Isaías, “Porque tu esposo es tu Hacedor”
Mientras estuve viajando por más de 75 países, he encontrado “viudas de esposos vivos” abandonadas y dejadas
para criar solas a sus hijos, ¡y mi corazón se quebranta!
¡Oremos por la sanidad de estas familias! Oremos por la liberación de sus vergüenzas y dolores causados por
la opresión de Satanás y prejuicios culturales. Dios nunca pretendió que las mujeres criaran a sus hijos solas! A
través de nuestras oraciones y al escuchar Mujeres de Esperanza, las viudas alrededor del mundo aprendan y
experimenten el amor de Dios de su “esposo y Hacedor” y sean ayudadas en “sus tristezas.”
Y firmemente cree que nuestras fervientes oraciones por las viudas y sus hijos, traerán un número sin precedente
de mujeres al coro mundial de viudas y huérfanos que han aprendido a cantar canciones de libertad otra vez,
mientras enfrentan las tormentas de la vida.
¡Gracias por orar ferviente y expectantemente!
Marli Spieker
Directora-Fundadora del Ministerio Global,
Proyecto Ana

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