Descansando en Jesús

Hoy estamos viendo la necesidad de cuidarnos a nosotras mismas si queremos ser útiles para ayudar a otros a nuestro alrededor. Es importante que nos aceptemos y nos ayudemos a estar bien desde el punto de vista físico, moral y espiritual.

Sabes amiga que Dios te acepta así como eres. Cuando te equivocas y le pides perdón, Él te perdona porque te ama mucho. Puedes animarte recordando que Dios te ama. De la misma manera Él quiere que te ames y te aceptes a ti también… y que te perdones si has hecho algo equivocado. Dios quiere que disfrutes contigo misma y por quién eres.

Puede ser difícil para ti lograrlo y quizás te lleve largo tiempo, pero si le pides ayuda a Dios, te ayudará. Tus sentimientos  son importantes para Dios. Sabe y entiende cómo te sientes, aún mejor que tú misma.

 

Cuando escuchas lo que sucede en tu corazón, puedes estar alerta a ciertas cosas que necesitas. Quizás necesites compartir tus pensamientos y tus sentimientos con alguien más a quien le tienes confianza. Pide ayuda

En nuestra relación con otras personas, puede haber algo que nos hizo enojar. En ese caso, es necesario hablar y dialogar sobre el problema. Si lo haces de una manera amable y honesta, las cosas pueden arreglarse y esa relación podría llegar a ser mucho mejor que antes.

 

Dios nos hizo a todas diferentes, ¿no te parece? Por tanto diferentes cosas pueden ofendernos o enojarnos o traernos estrés o tristeza. Diferentes cosas pueden calmarnos o consolarnos, animarnos y levantarnos. Es bueno saber qué cosas nos estresan y cuales nos animan

 

Por ejemplo, si las cosas no funcionan como esperábamos podemos sentirnos frustradas y enojadas.

Puedes sentirte presionada y estresada por lo que otros esperan de ti. O puedes sentirte estresada por las muchas cosas que tienes que hacer.

Los cambios pueden producir estrés, especialmente si involucran alguna pérdida de cosas o personas que han sido especiales para ti.

Hay situaciones físicas como la enfermedad o el dolor que producen estrés o demasiado trabajo.

¿Cuáles son las situaciones que te hacen estresar o enojar? Si puedes identificar cuáles son, puedes tratar de hacer los cambios para evitar esas situaciones. Y si esas cosas tienen que suceder, recuerda que debes tomar el tiempo y la actitud para cuidarte a ti misma.

 

A veces, cuidar de ti, significa evitar ciertas situaciones estresantes y si no las puedes evitar, trata de no estar todo el tiempo pendiente de ellas o al menos piensa de eso en forma positiva.

Si tienes demasiadas cosas para hacer o las personas esperan mucho de ti… piensa y evalúa si realmente deberías hacerlas o si necesitas complacer a tal o cual persona.

 

Puedes orar y decírselo al Señor. Sabes una cosa… Dios nunca te va a pedir que hagas más de lo que puedas manejar… Él nos creó y sabe que necesitamos descansar físicamente y que también necesitamos el descanso mental y emocional. Frente a cualquier situación en tu vida, ora  a Dios, pídele sabiduría para saber tomar las decisiones correctas y si deberías o no hacer alguna cosa. A veces debes saber decir NO, a alguien porque conoces tus límites en cuanto a lo que podrás hacer. Otras veces debes aprender a pedir ayuda para realizar una tarea.

 

Si no puedes evitar el estrés… o cuando comienzas a sentir un vacío en tu interior, haz algo por ti para sentirte mejor. Recuerdas la ilustración que usamos al comienzo. Alguien dijo… que las mujeres somos como calderas… siempre vertiendo agua para hacer el té o el café. Alguna vez hay que parar para volver a poner agua en la caldera pues quedará vacía y ya nada brotará de ella.

 

Piensa… ¿haciendo qué cosas, disfrutas? ¿Qué cosas te calman o te hacen feliz? ¿Qué es lo que realmente te satisface y te llena?

 

Seguramente puedes hacer una lista de esas cosas que te gusta mucho hacer y que las disfrutas realmente.

¿Te gusta acaso salir a caminar? ¿Te gusta poner flores en tu jardín? ¿Disfrutas la compañía de una mascota? ¿Te trae calma y paz escuchar buena música? ¿Quizás orar y leerla Biblia? ¿Andar en bicicleta? ¿Jugar con los nietos? ¿Pintar cuadros?…¿Escribir poemas?

Estas son interesantes preguntas acerca de las cuales pensar y cuántas más se nos pueden ocurrir. ¡Cuántas cosas divertidas se nos pueden ocurrir!, ¿Verdad? Dijimos que somos todas diferentes

Ahora, escúchame bien… Por supuesto, todas tendremos cosas para hacer que no serán tan divertidas. Y debemos hacerlas porque la vida se nos presenta así al momento. – Cuidar un enfermo, limpiar pisos o baños, soportar un jefe de mal genio… y otras tantas- pero todas podemos tener ideas para divertirnos, entre tanto que hacemos lo más difícil o aburrido.

Tengo una amiga que le gusta planificar cosas de sorpresa, en el último minuto. Me llama y me dice… ¡qué te parece si salimos a caminar! Otro día me llama y me dice: “Qué te parece si tomamos un té juntas y charlamos”… Cosas así… nada complicado como puedes apreciar.

Recuerdo en este momento lo que se le ocurrió a Jesús cierto día. Habían estado rodeados de mucha gente todo el tiempo, tanto que ni habían podido comer un pocode pan. Jesúsdijo a sus discípulos… “Muchachos, vamos al otro lado del lago para poder descansar un momento. Tomaron la barca y comenzaron a navegar por el lago…”

 

Navegar o caminar por la orilla de un lago o de una playa realmente es placentero.

Cuando mis hijos eran pequeños, recuerdo que corríamos por las arenas de la playa y juntábamos caracoles. Sabes, era simplemente maravilloso. Conservo esos dulces recuerdos de nuestra familia.

Amiga, debes aprender a vivir y cultivar una vida equilibrada… haciendo esas sencillas cosas que realmente disfrutas, y que no siempre significan gastar dinero.

Si tú eres feliz contigo misma, podrás hacer feliz a los que te rodean y tendrás nuevas energías para ayudar a otros.

Si las situaciones que te rodean son tan duras y difíciles que no puedes llevar o cargar sola quiero dejarte esta invitación de nuestro Señor Jesucristo… “Vengan a mi todos los que están fatigados y cargados y yo los haré descansar.”

Preciosa promesa de Jesús para nuestras vidas cansadas.

Amiga, confíale a Jesucristo tus pesadas cargas y Él te dará el descanso que tanto necesitas.

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