El Espíritu Santo

Queremos compartir algunas de las muchas enseñanzas que dejó Jesús mientras anduvo sobrela tierra. Megusta leerlas y tengo mis favoritas. Algunas de esas historias se relacionan con personas a quienes Él sanó, otras  en que calmó la tormenta en el mar, o cuando alimentó a miles de personas con unos pocos panes… y la manera en que demostró tanto amor por las personas. La gente le seguía, muchos estaban seguros que Jesús realmente era Dios en forma humana.

Los Evangelios de la Biblia narran muchísimos episodios de la vida de Jesús. Para mí una de las cosas más importantes es saber que Jesús, el Hijo de Dios, murió por nuestros pecados. Él dio su preciosa vida sin pecado, muriendo en una vergonzosa cruz ocupando el lugar que deberíamos haber ocupado nosotras. Pero lo maravilloso de todo esto es que Jesús volvió a la vida, resucitando de entre los muertos y retornando a Su hogar en la presencia de Su Padre Dios.

¿Quieres saber qué sucedió después que Jesús dejó este mundo y ascendió a los cielos? Hoy día, después de más de 2000 años, hay millones de personas siguiendo a Jesús. ¿Cómo fue posible esto? ¿Cómo se logró que otros creyeran en Jesús? ¿Qué hicieron sus primeros seguidores después que Él se fue?

¿Existe alguna fuerza o poder que haya intervenido para lograr que la vida y mensaje de Jesucristo sean tan reales y valederos entre nosotros? Escucha lo que nos relata la Biblia:

Después que Jesús ascendió al cielo, sus amigos quedaron en Jerusalén, como Jesús les había pedido que hicieran. Él les dijo: “Recibirán poder cuando haya venido sobre ustedes el Espíritu Santo y me serán testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8) ¡Recuerden estas palabras!

“Alrededor de diez días más tarde, estaban todos reunidos en un mismo lugar. Se celebraba el día de Pentecostés. De repente vino un estruendo del cielo, como si soplara un viento violento y llenó toda la casa donde estaban sentados. Entonces aparecieron repartidas entre ellos, lenguas como de fuego y se asentaron sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diferentes lenguas o idiomas, como el Espíritu les daba que hablasen la Palabra de Dios. Escuchando el estruendo una gran multitud de judíos se reunió allí y eran de todas las naciones pues habían venido a la fiesta de Pentecostés; y estaban confundidos porque cada uno les oía hablar en su propia lengua o idioma. Estaban atónitos y asombrados y decían: ¡Cómo puede ser que cada uno de nosotros podemos oír en nuestro propio idioma las grandes cosas que Dios ha estado haciendo! ¿Qué significa esto? Pero otros burlándose decían… ¡Éstos están borrachos! (Hechos 2: 1-13)

Qué interesante este relato tan singular que hemos escuchado de algo que sucedió en un momento en que había miles de personas visitando la ciudad de Jerusalén. ¿Qué podemos decir acerca del Espíritu Santo? El E.S. es la manera en que Dios está presente en nosotros, en nuestras vidas y en el mundo hoy. Pero, no es una forma o una mera fuerza de poder. En la Biblia se le llama a veces “El Espíritu de Jesús” (Fil 1:19)… otras veces se le llama “el Espíritu de Dios” (1ª.Juan 4:2)  Jesús se había ido, físicamente, pero Dios estaba allí en la persona del Espíritu Santo. Los amigos de Jesús no le podían ver… porque es Espíritu, pero Jesús les dijo que vendría y viviría en ellos. Les enseñaría acerca deJesús y decómo vivir. Ese día en que estaban reunidos en Jerusalén, era la primera vez que venía de esa manera y fue un evento maravilloso para todos los presentes allí! Quiero decirte lo que sucedió después de ese maravilloso descenso del Espíritu Santo de Dios. El Apóstol Pedro era uno de los seguidores más cercanos de Jesús y fue líder del grupo. Se puso en pie él y los otros discípulos de Jesús y comenzó a hablar en voz alta para que lo oyeran los que estaban allí. Escucha lo que dijo:

 “Hombres de Judea y todos los habitantes de Jerusalén, sea conocido esto entre ustedes y presten atención a mis palabras. No,  no estamos borrachos como algunos dicen. Esto es lo que escribió el profeta Joel hace tiempo: “Sucederá en los últimos días dice Dios, que derramaré de mi Espíritu sobre todos, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, y ellos hablarán mi mensaje…. Escuchen, dijo Pedro: “Jesús de Nazareth fue un hombre con la autoridad de Dios. Esto fue claramente comprobado por los milagros y maravillas que Dios hizo a través de Él y como ustedes mismos lo saben. A éste Jesús ustedes mataron, clavándolo en una cruz por manos de inicuos. A Él Dios le resucitó de los muertos y lo libró del poder dela muerte. Todos lo hemos visto, Jesús ha resucitado y está sentado a la derecha del Dios Padre.

Las personas que escuchaban esto se afligieron de corazón y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: ¿Qué debemos hacer entonces?

Pedro les dijo: “Arrepiéntanse de sus pecados y sean bautizados cada uno de ustedes en el Nombre de Jesucristo para que sus pecados sean perdonados y reciban el Don del Espíritu Santo. Porque la promesa es para ustedes y para sus hijos y para los que están lejos, para todos los que Dios llame.” Muchos creyeron el mensaje y fueron bautizados para mostrar el cambio de corazón. Alrededor de 3000 personas llegaron a ser seguidores de Jesús ese día. (Hechos 2: 14.41)

Habrá sido maravilloso estar allí ese día. Fue un evento único, cuando el Espíritu Santo vino con poder sobre los creyentes en Jesús. Eso barrió con toda duda que podrían tener. Imagínate, esos seguidores de Jesús, personas sencillas y sin letras, todos hablando en diferentes idiomas a la vez que nunca antes habían hablado. De esa manera todos los presentes pudieron entender el mensaje en su propia lengua, sin necesidad que se les tradujera. Esa fue una profecía dada por Joel mucho tiempo antes y ahora se estaba cumpliendo. Él dijo a la gente que se volvieran a Dios y pidieran perdón por sus pecados y El Señor derramaría de Su Espíritu sobre ellos y así sucedió el día de Pentecostés.

Éste regalo de Dios es para todos, jóvenes y ancianos, hombres y mujeres y para nosotras también. La condición es poner nuestra fe en Jesucristo, arrepentirnos de nuestros pecados y recibir a Cristo como nuestro Salvador personal. Amiga, ¿necesitas este poder de Dios para ti? ¿Quieres este poder de Dios para vivir una nueva vida y hablarle a otros de Jesús? Invita a Jesucristo a tu vida y la persona del Espíritu Santo  vivirá en ti.

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