Editorial Febrero 2013

31 de Enero
31 enero 2013
5 de Febrero
5 febrero 2013
Querida intercesora:
Creo verdaderamente que nuestras palabras transformadas en oraciones pueden tocar el corazón de Dios y mover Su
brazo en maneras milagrosas. Aprecio tanto tus oraciones este mes, por “las mujeres y niñas para que elijan la pureza.”
¿Recuerdas la última vez que escuchaste un mensaje, leíste un artículo, o viste en la TV algo acerca de “escoger la
pureza?” Tal concepto está fuera de moda, ¿No es así? Por décadas la sociedad ha estado tratando de borrar esta
palabra de nuestro vocabulario. Hay un esfuerzo sistemático de empañar los límites entre lo bueno y lo malo, lo
correcto y lo errado. En la mayoría de las culturas hoy no hay un patrón moral que guíe a las personas en el sendero
correcto.
En la página de información de nuestro calendario este mes, mi amiga Tina Sessoms resumió bien este tema: “La
pornografía destruye los propósitos de Dios para los hombres y las mujeres. La cultura moderna está saturada de sexo
pervertido y lujuria. Está accesible a través del cine, la televisión, libros y pinturas; y el internet lo ha hecho fácilmente
accesible en la privacidad de nuestros hogares. Los cristianos debemos confrontar el peligro de la pornografía y
preparar a nuestros hijos a resistirla.”
Necesitamos equipar a nuestras hijas y nietas que se mantengan firmes en un mundo donde ser hermosa es ser “sexy”,
ser libre es ser licenciosa; hacer lo que te hace “sentir bien”- y no lo que está bien- es estar en la onda. Necesitamos
silenciar esas mentiras con lo que la palabra de Dios que no pasa tiene para decirnos acerca de la pureza. “Porque
esta es la voluntad de Dios vuestra santificación; que os apartéis de inmoralidad sexual, que cada uno de vosotros
sepa controlar su propio cuerpo en santificación y honor, no con bajas pasiones como los que no conocen a Dios”
(1ª. Tes.4:3-5).
Juan 10:10 resume ambas declaraciones de la misión del diablo y de Cristo: Satanás vino para robar, matar y destruir.
Con una mentira mortal Satanás destruyó la inocencia de Adam y Eva. Y él continúa mintiendo a las mujeres donde
sea. ¡Los mensajes con los cuales los medios bombardean a las mujeres y a las niñas hoy que hacen eco de aquellas
mentiras! La meta es destruir la integridad personal y ultimar la institución dada por Dios de la familia basada sobre un
hombre y una mujer.
Mientras Satanás vino a destruir, Jesús vino a dar vida! “Yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia.”
Vino para destruir al destructor. Él conducirá esta generación vulnerable a escoger la pureza y vivir en integridad,
humildad, simplicidad y gracia.
Orando contigo por nuestras hijas, nietas, hermanas, sobrinas y novias para que sean las mujeres que Dios pretende
que sean.
Marli Spieker
Fundadora/Directora del Ministerio Global
Proyecto Ana.

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