Editorial Marzo 2013

Querida amiga:
Cuando pienso acerca de ti y de los otros 40.000 intercesores haciendo “el trabajo” de oración usando el Calendario
de Oración de Proyecto Ana, mi corazón reboza de gratitud y asombro. ¡Qué cosa poderosa! El corazón de Dios
es tocado por nuestras oraciones. ¡Su poder transformador está traspasando la oscuridad del mal! ¡Después de todo,
Jesús “vino a destruir las obras del mal”! En Su Nombre y poder nosotros desafiamos la constante confrontación
espiritual con la brutalidad y explotación de niñas y mujeres donde sea porque sabemos que Él es la única respuesta.
Con la oración, programas de radio y trabajos de misericordia, Proyecto Ana está uniéndose a la victoria de Cristo.
El enfoque de la oración de este mes es especialmente osado pero también muy oportuno. Recientemente, el grito
de cientos de miles de jóvenes en la India, despertó al mundo al horrible crimen de la violación. Mientras oramos
por sanidad y consuelo para la familia de la joven estudiante de medicina que fue violada por una pandilla hasta la
muerte en un bus, sigo pensando en los millones que sobreviven a este tipo de horrendos asaltos sólo para vivir
como si estuvieran muertas- habiéndoles robado su dignidad, honor y valor como ser humano. La violación no
siempre mata el cuerpo, pero siempre mata el alma de una mujer.
La Biblia nos advierte no ignorar esta clase de mal; más bien debemos tomar una acción: “Libra a los que son
llevados a la muerte; Salva a los que están en peligro de muerte. Porque si dijeres: ciertamente no lo supimos, ¿Acaso
no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira por tu alma, Él lo conocerá, y dará al hombre según sus
obras” (Proverbios 24: 11-12). Qué maravillosa responsabilidad tenemos, buscar la justicia bíblica orando y actuando
en su favor. Ora por los gobernantes que defiendan los derechos de las niñas y de las mujeres mientras castigan a los
que cometen estos actos, pero más que todo, pidámosle a Dios que cause un despertar moral entre los hombres en
todas partes.
Yo he consolado sobrevivientes a la violación en muchos países. Cada vez que ellas traen su dolor a Jesús y aceptan
la gracia, el amor y el poder de Dios la restauración sucede. Son hechas enteras otra vez. El toque amoroso de Jesús
sana sus quebrados corazones. Ellas tienen una nueva vida. Una nueva esperanza. Un nuevo destino eterno.
Permaneciendo contigo,
Marli Spieker
Fundadora/Directora del Ministerio Global
Proyecto Ana.

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