Editorial Febrero 2016

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Querida amiga:
En noviembre pasado, Proyecto Ana de Finlandia me invitó ser la oradora principal en las celebraciones de su 15º aniversario. Mientras viajaba a la ciudad finlandesa de Turku, nuestro tren se detuvo abruptamente justo antes de la estación. Alguien se arrojó bajo las ruedas del tren. Horrorizada, comprendí que durante esta oscura estación del año las personas pueden ponerse tan depresivas que algunas cometen suicidio. Pensé: “Oh, cuánto necesitan la luz y la esperanza del evangelio que ésta casi “perfecta” sociedad no puede proveer.” Pedí a Dios ayuda para traer la luz de Jesús a mis hermanas finlandesas. Compartí acerca de la mujer de noble carácter que se describe en Proverbios 31:25: “Fuerza y honor son su vestidura, y se ríe de lo porvenir.” También les mostré muchas fotos de mujeres sonrientes tocadas por nuestro ministerio. La mayoría de ellas viven circunstancias intolerables que no pueden cambiar- ¡pero ellas son cambiadas! Vestidas con fortaleza y dignidad de Dios, ya no viven con una mentalidad de víctimas- en realidad miran al futuro y se ríen de él! A muchas de ellas se les ha robado la inocencia y su dignidad acallada por la explotación sexual, coerción o abuso muy temprano en la vida. Y no están solas. Alrededor de 15 millones de niñas alrededor del mundo llegan a ser “novias niñas” cada año. ¡Millones no tienen voz!
Como cristianas debemos elevar la voz a favor de ellas. Muchas no pueden sobrevivir al abuso, embarazo temprano, negligencia y desesperación. Otras con sus pequeños cuerpos quebrados viven en confusión y temor del futuro. ¡Tal injusticia! La pedofilia es un crimen- no una transacción cultural o religiosa. ¡Debe parar! Sólo la intervención y sanidad milagrosa de Dios puede salvarlas.
Así que, oremos con fe y resiliencia, recordando que “nada es imposible con Dios” ¡Nada! Mira lo que nos escribió esta intercesora de Kenia: “Desde muy niña, fui forzada a casarme con un hombre adulto. Pasando el tiempo conocí a una intercesora de Proyecto Ana. Dios la usó para transformar mi vida completamente. A través de la oración, hoy soy una mujer y una esposa de noble carácter.”
Mi amiga, creo que la compasión en acción y fuerte involucramiento en guerra espiritual contra este mal cambiará y sanará mucho a una mujer así como le sucedió a nuestra hermana keniata. Así que oremos. Elevemos la voz por los sin voz. Creamos que Dios usará nuestras oraciones y su palabra para hacerles sonreír otra vez.
¡Gracias por perseverar en oración con nosotras!
Marli Spieker
Fundadora, Directora Ministerio Global
Proyecto Ana

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