Luchando contra la envidia y los celos

Algunas mujeres se preguntan por qué no tienen amigas o nadie las quiere tener como amigas. Quizás necesitemos hacernos un examen a nosotras mismas para averiguarlo. ¿Qué tal los celos y las envidias en nuestras mentes? No te ha pasado permitir ciertos pensamientos acerca de otras mujeres que conoces, cosas tales como “si yo tuviera el dinero que ella tiene, o si yo tuviera la casa que ella tiene, o su ropa…». Si permitimos que esa clase de pensamientos den vueltas en nuestra cabeza, al fin corremos el riesgo de que se profundicen tanto como largas raíces que serán difíciles de arrancar de nuestros pensamientos porque se transforman en celos y envidias muy arraigadas a nuestro yo. Y debes saber que los celos no son buenos, especialmente en nosotras las mujeres. Pueden hacer que una mujer hermosa no sea para nada atractiva debido a ellos.

Estoy segura de que todas en algún momento hemos experimentado sentimientos de celos. Y hay muchas cosas por las cuales podemos ponernos celosas o envidiosas. ¿Verdad? La mayoría de las mujeres, si somos honestas con nosotras mismas, nos gustaría vernos bien lindas. ¡Es fácil mirar a otra mujer en una fiesta, por ejemplo, y pensar que quisiéramos vernos como ella: «¡Tan bien vestida! ¿Porqué ella puede y yo no puedo?». «¿Por qué tiene más dinero que yo?». Y comenzamos a sentir celos y no nos sentimos bien por eso.

Otra palabra que significa casi lo mismo que celos es envidia. Estas palabras me recuerdan una corta canción que me enseñaron cuando era niña y decía algo así: “Míralos como van, todos los conejitos por el campo de maíz. Envidia, Celos, Malicia y Orgullo. Nunca en tu corazón deberían vivir”. Aunque era muy niña para comprender realmente toda esta canción, sí comprendí que eran cosas que no debería tener en mi vida. Mirando en el diccionario el significado de cada una de estas palabras descubrí que:

  • Envidia es descontento, o sentimiento enfermizo por la buena fortuna de otro porque uno la desea para tenerla; desaprobar a una persona que tiene lo que uno quiere. Es interesante notar que primero viene un sentimiento de descontento porque alguien tiene algo que nosotras queremos (puede ser dinero, una linda casa o aun un esposo elegante y bondadoso), y luego viene el descontento por esa persona. Puede ser que el descontento se transforme en odio y así nuestra envidia comienza a carcomer nuestro corazón.
  • Celos: disgusto o temor por las rivales; un sentimiento de envidia. Las dos significan casi lo mismo. Podríamos temer que alguien más haga un mejor trabajo que nosotras. Podríamos sentir que la otra persona se destacará más porque es más inteligente que nosotras. Y por esa razón comienza a no gustarnos esa otra persona y nuestros celos comienzan a roer nuestro corazón.
  • Malicia: es el deseo de lastimar a alguien o hacerle sufrir. Como ves, esto es lo que viene después de los celos y la envidia. Comenzamos a no gustar de la persona porque tiene algo que yo quiero, y si permitimos que esos sentimientos crezcan en nuestro corazón, lo que querremos será lastimar a esa persona o hacerle sufrir de alguna manera.
  • Orgullo: tener una alta opinión de la propia dignidad o por posesiones o de uno mismo. Esto en realidad significa pensar que somos mejores que otras personas. Y si pensamos de esta manera, luego no estaremos interesadas en ayudar o cuidar de otros. Estaremos más interesadas en cuidarnos a nosotras mismas y asegurarnos de que las otras personas sepan que soy mejor que ellas. Así el orgullo carcome nuestros corazones también y nos transforma en personas difíciles e insoportables.

Así que esa pequeña canción que aprendí de niña es muy acertada cuando dice: “Míralos cómo van, todos los conejitos por el campo de maíz, Envidia, Celos, Malicia y Orgullo. Nunca en tu corazón deberían estar”. Si dejas conejos en un campo de maíz, se comerán todo el precioso maíz y lo destruirán. De esa misma manera los malos sentimientos comerán nuestros corazones, los destruirán y harán de nosotros personas no muy agradables, descuidadas y aun crueles con otros. Pero ¿cómo podemos cuidarnos de ellos? ¿Cómo podemos encontrar esas cosas en nuestras vidas y deshacernos de ellas? Creo que solo Dios puede verdaderamente ayudarnos a hacer esto. El Señor dice en Su Palabra, la Biblia “No envidies a otros, solo te conducirá a la destrucción” (Salmo 37:8).

¿Por qué sentimos envidias y celos? ¿No será porque no somos felices con lo que tenemos? Quizás debamos pedir a Dios que nos dé contentamiento por lo que tenemos y aceptarnos cómo nos hizo. La Biblia nos dice: “Un corazón en paz, da vida al cuerpo, pero la envidia es carcoma en los huesos” (Proverbios 14:30). Así que la envidia y los celos pueden aun afectar nuestra salud. Si estamos en paz y contentas con nuestra vida, podremos estar mucho más saludables que si somos unas mujeres infelices y estamos descontentas con lo que somos y tenemos.

Dios nos hizo así como somos y nos ama así como somos. Si piensas que no eres lo suficiente buena y que otras son más hermosas o talentosas que tú, entonces piensa en estas palabras: “De tal manera amó Dios al mundo (esto te incluye a ti y a mí) que dio a Su Unigénito Hijo, para que todo aquel que en Él cree no se pierda, más tenga vida eterna” (Juan 3: 16). Dios te ama tanto que desea que seas Su hija. Quiere ser tu amante Padre, si realmente crees en Jesús. Luego cuando llegue el momento final de tu vida aquí en la tierra, Él te llevará a las moradas celestiales a vivir eternamente con Él.

Si estás luchando con los celos, la envidia, la malicia o el orgullo, pide a Dios que ponga Su amor en tu corazón. El amor de Dios no es celoso ni envidioso sino que es paciente y benigno. El amor de Dios no demanda lo suyo propio. El amor no se irrita, no guarda rencor…El amor nunca deja de ser (1ª Corintios 13:4-8) . Pidámosle a Dios que nos ayude a estar contentas y que ponga de Su amor en nuestros corazones.

Querido Padre Dios:
Gracias por hacernos como somos y por amarnos tanto. Gracias por haber enviado a tu Hijo Jesucristo a morir por nuestros pecados. Ayúdanos a estar contentas con lo que somos y con lo que tenemos. Líbranos de ser celosas y envidiosas. Pon tu amor en nuestros corazones para que podamos amar a otros con tu amor y alegrarnos por las cosas buenas que vemos en ellos. Gracias por las personas que nos aman y desean lo mejor para nosotras.

Amén.

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