Navidad es el cumpleaños de Jesús

Cada país tiene sus tradiciones o costumbres al celebrar la Navidad. Para los cristianos Navidad significa celebrar la venida de Jesús el Hijo de Dios a este mundo. En el Evangelio de Lucas capítulo 1 leemos lo siguiente:

El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David. El nombre de la virgen era María. Cuando entró a donde ella estaba dijo: -¡Te saludo, muy favorecida! ¡El Señor está contigo! Pero ella se turbó por sus palabras y se preguntaba qué clase de salutación sería ésta. Entonces el Ángel le dijo: -¡No temas María! Porque has hallado gracia ante Dios. He aquí concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Éste será grande y será llamado Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de su padre David” (1: 26- 32).

José, quien iba a ser el esposo de María, naturalmente se enojó cuando escuchó que su joven prometida estaba embarazada. Pero el ángel del Señor se le apareció a él también, porque  José como era justo y no quería difamarla, se propuso dejarla secretamente. Mientras él pensaba en esto, he aquí un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que ha sido engendrado en ella es del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo; y llamarás su nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:20-21).

Pasando los meses llegó el día de dar a luz al niño y entonces un ángel del Señor se presentó en el campo a unos pastores que cuidaban su rebaño y les habló. “No teman, porque les doy nuevas de gran gozo, que serán para todo el pueblo; que hoy en la ciudad de David, os ha nacido un salvador que es Cristo el Señor. Esto les servirá de señal: Hallarán al niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre«. De repente apareció con el ángel una multitud de otros ángeles, que alababan a Dios y decían: Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz entre los hombres de buena voluntad (Lucas 2: 10-11).

Estas son palabras que se escuchan a menudo en la época de la Navidad: “Paz en la tierra y buena voluntad para con los hombres”. Pero, ¿cómo podemos sentirnos en paz y experimentar buena voluntad en medio de tanta contienda y terror? Nos preocupa el terrorismo como una amenaza a nuestros pueblos. Nos llamamos “Mujeres de Esperanza”, pero ¿cómo podemos tener esperanza en este mundo? ¿Cómo podemos encontrar paz y buena voluntad? Podemos encontrar la verdadera esperanza, la paz y la buena voluntad, aceptando el regalo más grande jamás dado. El regalo de amor que Dios nos dio cuando envió a Su Hijo Jesús.

Realmente la venida de Jesús al mundo fue un acto maravilloso y una expresión del amor de Dios por nosotras. Nos hace bien recordar todo este evento y volver a leerlo en la Biblia para no olvidar jamás que fue un milagro de Dios. Desde el nacimiento virginal hasta el anuncio de los ángeles es un milagro. Para las personas que creemos en Dios nos hace bien creer en sus milagros porque eso nos llena de esperanza y nos da fuerzas para enfrentar diversas y difíciles circunstancias de la vida. La joven María tuvo que enfrentarse con grandes cambios en su vida cuando Dios le dijo por medio de su ángel que la había elegido para que fuera la madre de Jesús. ¿Cómo reaccionó? ¿Cuál fue su actitud hacia Dios? María tuvo que hacer una importante elección. Podría decirle «sí» a Dios o podría decirle «no». Fue por eso que el ángel le habló y le dijo: “No tengas miedo, María. Dios te escogió para que seas la madre de Jesús”. Ella aceptó la voluntad divina y eso le produjo gozo en el correr de los días.

Pasando los meses el niño Jesús nació. Ese fue un día muy especial; tan especial que los cristianos aún hoy día lo celebramos, y recordamos la Navidad como el día en que Jesús nació. Nos enseña la Biblia que Jesús creció y comenzó a enseñar a la gente acerca de Dios y de su gran amor por la humanidad entera, como lo expresa en el evangelio de Juan: “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo Unigénito para que todo aquel que en Él crea no se pierda más tenga vida eterna” (3:16). Jesús se presentaba a sí mismo como “el camino, la verdad y la vida” para llegar al Padre Dios (Juan 14:6).

Los religiosos de la época estaban celosos de Jesús y hacían planes para matarlo. Al fin sus planes se hicieron realidad y lo crucificaron. Jesús murió llevando sobre sí el pecado del mundo, mi pecado y el de cada una de nosotras. La Biblia es la Palabra de Dios y en ella aprendemos que es necesario creer que Jesús murió en la cruz por nuestros pecados. Tenemos que creer que Jesús nos ama, nos perdona y nos relaciona con Dios nuevamente. Y algo más: en Él tenemos la vida eterna. Después que partimos de este mundo nuestra alma y nuestro espíritu vivirán para siempre con Dios. Pero antes de partir hay algo muy importante que debemos hacer de nuestra parte y es creer en Jesús, recibirle por fe en nuestra vida, pedirle perdón por nuestros pecados y vivir una vida de comunión y obediencia con Él.

¿Te gustaría decirle sí a Dios en este momento? Si lo haces Jesús será tu Salvador y Señor y sentirás el gozo de Su presencia en tu vida como lo experimentó María en su momento.

 

Querida amiga, ¡te deseamos muy feliz Navidad!
Que en tu corazón y en tu vida haya lugar para Cristo. ¡No olvides que Navidad es Jesús!

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