Enséñanos a contar nuestros días…

Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.
Salmo 90:12

Habrás escuchado decir “¡qué rápido se fue el año!” o “¡cómo han pasado los días!». Y es cierto; vivimos muy acelerados y cuando queremos acordar estamos otra vez celebrando un nuevo año. La Biblia nos dice que “acabamos nuestros años como un suspiro”, y el salmista añade: “Los días de nuestra vida son setenta años; y en los más robustos, ochenta años. La mayor parte de ellos es duro trabajo y vanidad; pronto pasan y volamos».

Creo que es la característica de nuestros tiempos y en todas partes del mundo: vivimos apurados y aún añadimos una exclamación al final del día, ¡que el tiempo no nos ha alcanzado para hacer todo lo necesario! ¿Qué podemos hacer frente a tanta prisa? La Biblia tiene una respuesta, un consejo. El mismo Salmo 90 trae una oración que nos hará bien considerar y adoptar para cada una de nosotras mientras vemos los años pasar. Dice así: “Señor: Enséñanos a contar nuestros días que traigamos al corazón sabiduría” (v. 12). Creo que eso es lo que necesitamos: Sabiduría de Dios para vivir redimiendo el tiempo para lograr cosas buenas para nosotras y para bendecir a quienes nos rodean. Necesitamos sabiduría para hacer cosas de valor y así redimir nuestro tiempo.

En la Biblia en el libro a los Proverbios capítulo 31 nos habla del secreto de la mujer que lleva una vida muy productiva y servicial, una mujer que sabe administrar bien sus días para que le rindan. Es aquella mujer que pone a Dios en primer lugar en su vida. Escucha como la describe la Palabra de Dios:

Mujer virtuosa – su valor sobrepasa a las piedras preciosas.
Busca lana y lino y con gusto teje con sus manos.
Es como un barco mercante que trae su pan de lejos.
Se levanta muy temprano y da de comer a su familia.
Evalúa un campo y lo compra y con sus propias manos planta una viña.
Ciñe su cintura con firmeza y esfuerza sus brazos.

Sus manos extiende al pobre y tiende sus manos al necesitado
No teme por su familia a causa de la nieve
Porque toda su familia está vestida de ropa doble.
Fuerza y honor son su vestidura y se ríe de lo porvenir.
Su boca abre con sabiduría y la ley de la misericordia está en su lengua
Considera la marcha de su casa y no come pan de ociosidad.
Se levantan sus hijos y la llaman Bienaventurada
Y su marido también la alaba.

Muchas mujeres hicieron el bien, pero tú sobrepasas a todas.
Engañosa es la gracia y vana la hermosura
La mujer que respeta a Dios esa será alabada.

Esta mujer se destacó por hacer muchas cosas buenas, ya sea para su familia como para sus vecinas. Pero lo que la hizo una mujer de valor era que tenía a Dios como su prioridad. Jesús mismo lo dijo en una ocasión: “Más buscad primeramente el Reino de Dios y Su justicia y todo lo demás vendrá como añadidura”.

Es nuestra oración y deseo que tú seas una de esas mujeres que tiene a Dios en primer lugar, que al comenzar cada día ores a Dios buscando su dirección y ayuda para todo lo que te espera para realizar a lo largo de ese día, y así cada día.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.