Las dificultades pueden ser oportunidades

La Biblia nos cuenta la historia de un hombre muy sabio. Fue un antiguo rey de nombre Salomón. Él escribió parte de la Biblia y aunque fue hace tantos años, aún hoy día es útil para nosotras tener sus consejos en cuenta. Veamos lo que nos dijo Salomón en cuanto a mejorar la vida.

¿Has observado que algunas personas hacen un mejor uso de su tiempo que otros? Mientras algunas mujeres se quejan debido a que sus circunstancias no les permiten lograr ciertas cosas, otras toman ventaja de las mismas desafortunadas circunstancias como si fueran oportunidades. Por ejemplo, tienes cortes e interrupciones del servicio de agua. Cuando eso sucede, hay muchas tareas rutinarias que no se pueden hacer. Algunas mujeres se enojan y se sientan a quejarse pero otras descubren que pueden usar ese tiempo para hacer otras cosas tales como visitar a un familiar o una amiga, organizar papeles y documentos, salir a pagar cuentas o ir de compras. La idea es sacarle ventaja a ese contratiempo. ¿Te ha sucedido alguna vez? ¿Cómo has reaccionado? ¡Cuántas veces nos enojamos por cosas insignificantes!

El rey Salomón escribió: «Entonces volví a observar debajo del sol: que no es de los veloces la carrera, ni de los valientes la batalla, ni de los sabios el pan, ni de los entendidos las riquezas, ni de los conocedores la gracia, sino que a todos les llegan el tiempo y el contratiempo»(Eclesiastés 9:11).

¿Qué nos enseñan estas palabras? Cada una de nosotras hemos dado excusas en algún momento u otro por no ser capaces de de hacer algo. Decimos cosas como: “No puedo hacer nada porque no tengo agua o no tengo electricidad”, “no puedo donar nada porque no soy rica como ella”… El Rey Salomón nos dice que a cada una de nosotras se nos han dado oportunidades. Es posible ganar la carrera aún si no somos las más veloces. A menudo la persona que persevera a través de las dificultades es la que logra mejores resultados, aún quizás sin ser demasiado talentosa.

Puede ser que digas: “¡Tú no sabes cómo funciona eso en mi cultura! ¡Los ricos o los que pertenecen a familias poderosas tienen todos los privilegios! ¡Ellos logran todo y nosotras somos pobres y no tenemos oportunidades!”. Es cierto que hay muchas mujeres alrededor del mundo que están sufriendo y más de lo que podemos imaginar. Pero cuidado con la pereza o con depender de lo que otros me puedan dar. Esfuérzate y no te des por vencida. Siempre estate atenta para ver qué puedes lograr a pesar del obstáculo que se presentó en tu vida. “Vence con el bien, el mal” dice la Biblia.

Salomón contó una fábula que dice así:
Había una ciudad pequeña con pocos hombres en ella, y contra ella vino un gran rey y la rodeó, edificando contra ella grandes torres de asedio. Y se encontraba en ella un hombre pobre, pero sabio, el cual con su sabiduría libró a la ciudad. Pero nadie se acordaba de aquel hombre pobre. Entonces dije: ‘Mejor es la sabiduría que la fuerza, aunque el conocimiento del pobre sea menospreciado y sus palabras no sean escuchadas’» (Ec. 9:14-16).

Así que pensemos: ¿Qué de bueno podría resultar de este tiempo difícil? Podemos sacar ventaja del tiempo difícil que nos toca vivir para pensar más profundamente y aprender sabiduría, para demostrar nuestra fidelidad a Dios y practicar el amor con los vecinos que también están sufriendo. En Eclesiastés 9:10 leemos: “Todo lo que te venga a la mano para hacer, hazlo con empeño, porque en el Seol a dónde vas, no hay obras, ni cuentas, ni conocimiento, ni sabiduría«. El momento de hacer algo bueno es ahora. No te dejes estar, el tiempo pasa. No malgastemos estos tiempos y oportunidades; los días son difíciles, es cierto, pero si nos sentamos y no hacemos nada, más tarde nos daremos cuenta que perdimos muchas oportunidades mientras vivimos.

Otro proverbio muy interesante que escribió Salomón dice lo siguiente: “El que observa el viento no sembrará, y el que se queda mirando las nubes no segará” (Ec. 11:4) .Con esto quiere decir, que siempre vamos a encontrar excusas para no hacer las cosas y no lograremos nada. Cuántas veces tendrás que decirte: “Continúa, no te des por vencida, no todo está perdido”. Si estás triste recuerda estas palabras de un hombre sabio y esfuérzate para continuar. Hay mucho aún por hacer. Dios te dará el poder, lo harás y animarás a otros que sigan adelante.

Quizás a veces has mirado a otros que tienen más que tú y has pensado «si solo tuviera su coche o su dinero o su inteligencia, ¡podría hacer muchas cosas para el Señor!». Pero no es así. Si vas al Hospital a orar por alguna señora enferma, o si cuidas los niños de tu vecina que tuvo que ir al doctor, eso es hacer mucho más que las que tienen dinero o cosas materiales y se quedan en sus casas. Decide servir a Dios, no importa si eres rica o pobre, hazlo de corazón, con amor y agradecimiento. Eso será de gran valor delante de Dios y Él te prosperará en todo.

¿Qué piensas entonces? ¿Te comparas con otras? ¿Te quejas en vez de ver las dificultades como oportunidades para lograr algo más grande? Pensemos cómo podremos cambiar los obstáculos de la vida en oportunidades y comencemos a hacer algo. Debes saber que cambiar obstáculos en oportunidades no es fácil, pero no es imposible. Requiere que confiemos en Dios en nuestras duras circunstancias y luego miraremos hacia adelante, viendo cómo llega un rayo de sol y de esperanza, pequeño al principio pero luego se va abriendo paso y derrama mucha luz.

Querida amiga: Dios está contigo para ayudarte y prosperarte.

 

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