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En el artículo «Celebremos la Navidad» hemos estado pensando en la Navidad y qué significado tiene para nosotras. Realmente la Navidad es una hermosa época del año que por lo general a casi todos nos gusta celebrar. Los cristianos recordamos y celebramos ese día cuando Dios en forma humana descendió a la tierra y habitó entre nosotros. La Biblia nos dice que Jesús siguió creciendo en sabiduría y estatura y cada vez más gozaba del favor de Dios y de toda la gente (Lucas 2:52). Durante su juventud anduvo haciendo bienes, sanando enfermos, echando fuera demonios y anunciando la llegada del Reino de los Cielos a la tierra. Siendo tan bueno quizás te preguntes: ¿Por qué tuvo que morir Jesús de una horrible muerte como lo fue sobre una cruz de madera?

Para poder comprenderlo mejor vamos a hablar de otro día que se celebra en muchas partes del mundo al cual llamamos “la Pascua”. Es esa época del año cuando de manera especial recordamos que Jesús el Hijo de Dios, murió clavado en una cruz de madera tosca y pesada y cargando los pecados de todos nosotros. Los evangelios nos cuentan que tres días después resucitó de los muertos y ahora está con Su Padre Dios en el Cielo. Jesús fue acusado falsamente de cosas que nunca había hecho. Las personas se burlaron y se rieron de Él y también agredieron su cuerpo físico. En verdad Jesus tuvo que sufrir mucho a pesar de que era santo y justo. Sufrió el desprecio y la incomprensión de muchos. ¿Alguien se ha burlado de ti alguna vez o te ha hecho sufrir? Jesús te comprende, Él lo pasó antes que tú y sabe lo que es el sufrimiento.

En la Biblia, la Palabra de Dios, leemos lo siguiente: «Finalmente lo clavaron sobre una cruz, le crucificaron junto a dos ladrones y siendo tal su dolor y soledad que Él exclamó: Dios mío, Dios mío ¿Por qué me has desamparado?». No solo estaba sufriendo el abuso físico, también sufrió la separación de Su Padre Dios. Jesús sabe lo que es la soledad y el abandono. ¿Sabes por qué Dios miró para otro lado mientras su Hijo clamaba? Porque Jesús estaba cargando con nuestros pecados, los tuyos y los míos, allí sobre la cruz. ¿Sabes por qué? Porque todos pecamos y estamos apartados de la gloria de Dios (Romanos 3:23). Por eso Dios envió a Jesús para que sufra el castigo por nuestros pecados, el castigo que nosotros debíamos recibir por alejarnos de Dios. Todos hemos pecado y necesitamos un Salvador porque la paga del pecado es la muerte. Jesús cargó con nuestros pecados y sufrió la paga (que era la muerte en la cruz) por culpa de nuestro pecado. Pagó con su muerte lo que cada una de nosotras deberíamos pagar. Y todo eso Dios lo hizo por amor a nosotros. Como hemos leído en el Evangelio, “de tal manera amó Dios al mundo” que hizo que Jesús muriera en la cruz y cargara con nuestra culpa, con nuestros pecados. Si creemos en Jesucristo Él nos da la salvación.

Nos ama tanto que quiere darnos el regalo de la vida eterna. En la Navidad nos gusta compartir regalos y eso es muy lindo porque a todos nos gusta recibir algo de quienes amamos y nos aman. Dios nos ofrece el mejor regalo en esta Navidad: el perdón de nuestros pecados y la vida eterna. ¿Cómo podemos tener la vida eterna? Tenemos que recibirla. Los regalos simplemente se reciben y se agradecen. Tenemos que recibir a Jesús en nuestra vida y pedirle que perdone nuestros pecados. Si has hecho eso has aceptado el regalo que Él está ofreciendo y por tanto la vida eterna es tuya, nadie te la puede quitar. Será maravilloso gozar de la Vida Eterna con Jesús para siempre.

Querida amiga, no sé cómo estarás pasando este tiempo de Navidad pero quiero que sepas que Jesús sabe todo acerca del sufrimiento, de los dolores, de las burlas y el desprecio. De la escasez, porque Él nació en un humilde pesebre, del dolor físico y espiritual porque sufrió solo en la cruz del calvario. Jesús te comprende y porque te ama dio su vida en la cruz. Como lo expresa Su Palabra: Dios muestra Su amor para con nosotros en que siendo aún pecadores Cristo murió por nosotros (Romanos 5:8).

Deseamos que al celebrar esta Navidad recordando la venida de Jesús al mundo, llegues a experimentar la paz y el gozo de ser una hija de Dios. Te invitamos a orar con nosotras:

Querido Padre Dios:
Gracias por el regalo de la vida eterna que tenemos en Cristo Jesús. Gracias por tu amor tan grande al perdonar nuestros pecados y darnos la salvación en Cristo. Te pedimos que cuides de nuestra amiga lectora si está sola en su hogar en este día en que recordamos tu nacimiento. Que pueda experimentar tu amor y cuidado en todo momento.
Amén

Dios te bendiga en este día especial y llene tu alma de paz y regocijo. ¡Feliz Navidad!

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