Explorando la esperanza

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(Pensamientos devocionales de la directora, Dr. Peggy Banks)

“Cuando las personas en una iglesia moran juntas en la unidad del evangelio y juntas persiguen edificarse unas a otras en amor, están proveyendo suelo fértil para las raíces de profundo gozo.” Matt Chandler: Amar es Cristo, Morir es Ganancia.
Me gusta el cuadro que Matt Chandler pinta mientras describe cómo se verían aquellos en la iglesia que están persiguiendo la unidad del evangelio mientras moran juntos, “proveyendo suelo fértil para raíces de profundo gozo.”


La reconciliación es un tema candente hoy en muchas culturas en el globo, si estamos hablando acerca de la reconciliación, entre razas, entre los miembros de la familia, entre amigos o entre nosotras y Dios. ¿Qué se necesita para encontrar reconciliación con Dios?
El mensaje del evangelio es el mensaje de la reconciliación. Es el mensaje de Dios que amó al mundo de tal manera que envió a Su Hijo Jesús a este mundo para vivir, morir y ser puesto en una tumba por nuestros pecados contra el mismo Dios. Que ahora quiere salvarnos. Sin embargo, Jesús no permaneció en la tumba sino que resucitó de la muerte al tercer día y vive hoy en los corazones de aquellos que han puesto su fe en Él.


Es a través de la sangre que Jesús derramó en la cruz que encontramos nuestros pecados cubiertos como un sacrificio a Dios. Jesús llegó a ser ese sacrificio por nosotros de modo que aquellos que ponen su fe en Él puedan conocerlo y encontrar la eternidad con Dios por siempre. (Juan 3:16-17). ¿Has hecho esa confesión de fe en Jesús? (Rom. 10:9) ¿Sabes que si mueres esta noche estarás con Jesús en los cielos por toda la eternidad?
Cuando somos reconciliados con Dios por gracia a través de la fe en Jesús, llegamos a ser una nueva creación. Tenemos una nueva vida, una nueva esperanza y un nuevo corazón. (Ez. 36:26). ¿Conoces esto para que sea verdad en tu corazón hoy?
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; He aquí todas son hechas nuevas.
Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación;
Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.” (2ª. Cor.5: 17-19)


Le di mi corazón a Jesús hace muchos años y hoy tengo una paz en mi corazón que he sido perdonada no sólo por mis pecados pasados sino también por los pecados de hoy y de mañana. No siempre fue fácil, pero conozco acerca del amor y la misericordia de Dios, hoy más que ayer cuando le conocí. Él ha sido fiel aun cuando yo no, ha sido bondadoso cuando yo no lo he escuchado, y me ha dado esperanza cuando estuve desesperada y perdida. Hoy, mientras le adoro, encuentro que se está creando un fuerte lazo de unión y relación con Jesús.


Tenemos el maravilloso privilegio cada día de llevar esperanza en Jesús a las mujeres alrededor del mundo y por las generaciones. Oro que conozcas esa esperanza tú también.
¡En Él nuestros corazones se regocijan!

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