Editorial Marzo 2007

Mi querida socia en la oración:
Este mes, nuestro enfoque en la oración es otro difícil tema sobre el cual insistir: la violencia.
Desafortunadamente, la violencia ha sido parte de la historia humana desde el comienzo de la civilización. Adam y Eva tuvieron que lamentar la muerte de su joven hijo, Abel, luego que fuera asesinado por su propio hermano, Caín.

Desde entonces el refugio seguro de la sociedad – la familia- muy a menudo ha fallado en ofrecer a las mujeres y a los niños el respeto y el cuidado que merecen.

Cada persona necesita una intrínseca necesidad de amor y aceptación, y su integridad es determinada por la manera en que estas necesidades son satisfechas. Hogar y familia, la base de la sociedad, debería proveer un ambiente donde esposos comprometidos críen la próxima generación pacíficamente, disfrutando de vidas equilibradas y felices. Pero las Naciones Unidas informan que el hogar es el lugar donde más violencia y abuso suceden, especialmente en culturas donde las mujeres son consideradas inferiores y tratadas sin dignidad y amor. La violencia doméstica no tiene que ver con el status social, educación o afiliación religiosa.

Este mes , ora con nosotras por leyes que prevengan la esclavitud sexual, coerción y violencia.
Ora especialmente para que Dios , revele la raíz de este mal, que es la deliberada rebelión de la humanidad contra Su ley. La violencia no es sólo un problema social, sino también espiritual. Es pecado y el pecado “es una desgracia para toda persona”. (Prov. 14:34)

Ora para que los abusadores y aquellos que sufren por sus abusos encuentren a Jesucristo como su Salvador. Yo he visto cómo Jesús ha sanado a muchas mujeres de los devastadores efectos de una relación abusiva. Jesús venda y sana a los de corazón quebrantado, ofreciéndoles amor divino y aceptación eterna. El tiene el poder para libertar a estos cautivos del aturdimiento del abuso.
Oremos sinceramente y con expectante fe para que Dios ponga fin al mal de la violencia y al abuso, y dé consuelo y libertad a aquellos que están atrapados en situaciones abusivas. Quiera Dios darnos toda la fuerza interior para derribar las puertas del infierno, creyendo que Su poder nos dará una respuesta más allá de lo que pedimos o soñamos.

Creyendo unidos en Sus promesas.

Marli Spieker
Fundadora
Proyecto Ana

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