Editorial Diciembre 2013

Querida amiga de oración:
Ayer al visitar a unas amigas ancianas y enfermas a quienes no veía por dos años, fui profundamente tocada. Ellas
querían saber más acerca del ministerio Proyecto Ana. Ellas hablaban acerca de nuestro ministerio mundial, los
equipos de trabajo y aún mis viajes con una familiaridad como si habrían viajado conmigo. Sin dejar su hogar y
en sillas de ruedas ellas viajaron sobre sus rodillas en oración. Alabado sea Dios por intercesores como ustedes
y el invalorable trabajo que hacen al orar y dar. ¡Juntas podemos cumplir el mandato de Dios de “vendar a los
quebrantados de corazón y dar libertad a los cautivos” usando el programa Mujeres de Esperanza de Proyecto Ana –
en 64 idiomas ahora!
La Navidad está a la puerta y esto trae a mi mente una cita que leí recientemente: “Cuando Dios se hizo hombre,
escogió hacer Su punto de entrada a este mundo a través del santo espacio de una mujer, para plegarse en el interior
de una mujer, para beber de una mujer, ser sostenido y cuidado por una mujer- esa es la tremenda verdad de cuánto
ama Dios a sus hijas!”
Esa “mujer” fue María, una adolescente quien generosamente rindió su cuerpo, su vida a la voluntad de Dios como
la “sierva cautiva del Señor.” Su inmediata respuesta fue un canto de alabanza proclamando la venida del Reino
de Dios donde el hambriento sería saciado y el cautivo libertado. Con palabras, “Así sea,” María cambió el destino
eterno de la humanidad. Dios la usó para traer al gran libertador de los oprimidos, el sustentador de los débiles-
Jesús, el Redentor que vino a buscar y salvar a los perdidos, amar a los pobres y desamparados, romper “cada yugo”
y dar libertad a los presos.”
Te invito a orar por las mujeres encerradas en las prisiones. Los equipos de Proyecto Ana les visitan regularmente.
Muchas han aceptado a Jesús. Sus cuerpos están aún cautivos, pero sus almas libres. ¡Ellas han llegado a ser
guerreras en la oración! Sus voces como las de ustedes, son parte de este poderoso coro de oración, haciendo eco
ante el Trono de Dios las 24 horas de cada día de la semana, 24/7. Dentro de las paredes de las prisiones, ellas
fervientemente creen que Cristo en nosotras nos da el derecho de decir con Isaías. “El Espíritu del Señor está
sobre mí, porque me ha ungido el Señor para llevar las Buenas Nuevas a los pobres, vendar a los quebrantados de
corazón, para proclamar libertad a los cautivos y a los prisioneros apertura de la cárcel” (Isaías 61:1).
¡Oh, que podamos creer y permanecer firmes en esta promesa, en esta Navidad!
Marli Spieker
Fundadora/Directora -Ministerio Global-Proyecto Ana.

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