Niñas y mujeres que están sufriendo de fístulas…
12 febrero 2016Cuando una amiga te traiciona
12 febrero 2016¿Has tenido alguna vez una discusión con alguna amiga? La mayoría de nosotras las hemos tenido. Estoy segura que no te habrás sentido bien después de eso. Siempre que se rompe una relación habrá dolor porque toda rotura produce sufrimiento. Yo puedo decir que tuve y tengo muy buenas amigas y me hace bien tenerlas. ¿Y cuál es tu experiencia con el tema de la amistad?
Marta, una oyente nos ha contado que hace ocho años tuvo una hermosa amistad. Su amiga y ella se conocieron en un momento muy especial en sus vidas. Fue cuando ambas llegaron a conocer a Jesucristo como Salvador y Señor. Asistían a una pequeña iglesia cristiana y pronto llegaron a ser buenas amigas. Pasaban rato hablando acerca de la Biblia y de Jesús. Los hijos de ambas jugaban juntos y los esposos también se hicieron amigos. Les gustaba compartir, hablando de todo un poco, riendo y hablando de cosas en sus vidas.
Pasando el tiempo, Marta y su familia se mudaron lejos de allí. Sus hijos tuvieron dificultad en la nueva ciudad porque no conocían a nadie y extrañaban a sus amigos. También quedaron atrás padres, abuelos, tíos y primos.
Pero para su sorpresa, con el tiempo, los amigos también se mudaron a esa ciudad. Pensarás que habrá sido maravilloso estar cerca nuevamente, pero no fue así.
Marta había comenzado a estudiar otra vez después de años y le resultó muy difícil. Los hijos al cambiar de ciudad y escuela también necesitaban más ayuda con sus tareas escolares. Se tornó muy difícil ser una buena amiga y ya no la correspondía como a ella le hubiera gustado. Marta reconocía que con su actitud, cansancio, y muchas obligaciones había echado a perder la amistad. No podía pensar que era una buena amiga.
Debido a todo eso esa amiga se sintió herida en sus sentimientos y no quiso ser más su amiga, quedando herida y sola y ya no confiaba en Marta. Por varios años no se hablaron a menos de algún encuentro accidental por la ciudad. Eso fue muy triste para ambas. Marta reconoce que fue culpable en el rompimiento de esa amistad.
Es interesante hacer notar que a veces la amistad se hace más fuerte después de haber resuelto una pelea. Pero otras veces la relación queda tan dañada que nunca más podrá ser plenamente restaurada. Es triste decirlo, pero sucede.
Marta nos contó que fue para hablar con la amiga y pedirle perdón. Su amiga la perdonó pero desde ese día realmente no confía en ella como antes. Se ha estropeado esa relación. Se ven a menudo y conversan un poco, pero ya no es el mismo tipo de relación como lo fue hace años y no cree que puedan llegar a ser tan buenas amigas otra vez.
Desafortunadamente, hay tiempos cuando simplemente tenemos que permitir que esa amistad pase de largo. No debemos forzarla. Si se pone muy difícil mantenerla, debemos ponernos de acuerdo ambas, que es mejor terminar y seguir cada una su camino. Es importante respetar las decisiones que sean mejores para cada una y aceptar que somos diferentes y eso está bien también. Reconocer que no podremos congeniar con todo el mundo, debido a que somos diferentes unas de otras. No debemos despreciar a nadie, pero es cierto que por las características de la personalidad tendremos un apego a unas más que a otras.
Queremos añadir algo más que es importante cuando discutimos con amigas o se rompe la relación. Nos referimos a la oración. Orar es hablar con Dios. Presentarle todas nuestras situaciones buenas y malas. Cuando dos amigas sufren por algún desacuerdo hará mucho bien orar y pedir a Dios que nos ayude a resolver las diferencias de la manera más justa posible. Alguien dijo que nunca cuidaremos de nuestros seres queridos tan bien como cuando fielmente los presentamos ante Dios nuestro Padre Celestial por medio de la oración. Esto significa que la cosa más amorosa que podemos hacer por nuestros amigos y por la relación es orar. Especialmente si hemos tenido un desacuerdo.
Pídele a Dios que te ayude a perdonar a tu amiga. El rencor y el enojo no te llevarán a nada bueno. A su vez pídele a Dios que tu amiga esté dispuesta a aceptar tu perdón. Pídele a Dios fuerza, coraje y humildad para disculparte por lo que hayas hecho. Y que tu amiga sea bendecida con buenas cosas. Que el daño creado entre ambas sea sanado. Que Dios les devuelva confianza, lealtad y amor para fortalecer nuevamente esa amistad.
Bien dice el proverbio “el que se humilla será ensalzado; el que se ensalza será humillado.” No te creas mejor que los demás. Considera lo bueno que tiene tu amiga y valóralo.

